sobre las cosas del vivir
jueves, 4 de abril de 2013
caballos rojos...
Hace poco, después de una cena entre amigos, me dejé llevar por la pasión en el sentir y el hablar, (me pasa a menudo y después me arrepiento casi siempre), estaba hablando de lo que habían progresado mis alumnos, me siento muy orgullosa y comencé a enseñar fotos de los dibujos que hacían hace sólo unos meses y de los que hacen ahora, alguien al verlos dijo que no parecían reales. Como estoy acostumbrada a arrepentirme cuando me dejo llevar por la pasión en el sentir y el hablar respondí que sí, que tenía razón, que no eran reales, dejé de enseñar fotos y cambié de tema, pero me quedé pensando que es justo eso lo que intento enseñarles a mis alumnos. Hay una anécdota que repito en clase, porque antes de aprender es normal que ellos pretendan hacer dibujos que parezcan reales sin comprender aún los otros parámetros que les intento transmitir.
En una exposición un crítico de arte le dijo a Matisse, "¿Dónde se han visto caballos rojos con la crin azul?." Matisse contestó, "Señor, ¿no se ha dado usted cuenta de que lo que está mirando no son caballos? Éso es un cuadro".
Estoy aprendiendo a no dejarme llevar por la pasión en el sentir y el hablar, no siempre lo consigo, pero nunca es tarde para aprender, o al menos para intentarlo.
miércoles, 3 de abril de 2013
casas rotas...
Las casas se rompen y se van muriendo de pena cuando se abandonan. Las almas se rompen al abandonarse a si mismas heridas de pena también.
Qué tristeza cuando uno ve una casa o un alma abandonada frente al mar.
martes, 2 de abril de 2013
almas...
Hay almas rotas. No siempre estuvieron así. Hubo un tiempo en que fueron fuertes, o lo parecían, eran brillantes como joyas (no hay nada que brille más que un alma cuando brilla). Justo antes de romperse sonaban a cascabeles o risas.
Algunas almas rotas son como las casas rotas, al verlas uno se imagina o sueña cómo fueron antes de romperse, cuando estaban llenas de ilusiones o de amores que aún no se habían roto tampoco. Las llenaban flores y cortinas vaporosas, había quién se preocupaba de lavar el suelo y los cristales o de cuidar el jardín.
Después el viento o el tiempo vaciaron esas casas, rompieron las almas y sólo el olvido recuerda aquellos amores rotos.
Al ver una casa rota yo siempre (o casi siempre), deseo arreglarla, devolverle la vida, imagino o sueño que la hago brillar y que se llena de nuevo de ilusiones y de amores. Pintar de blanco la tapia, cuidar el jardín, lavar el suelo, poner cortinas.
Lo malo de las almas rotas es que son mucho más difíciles de identificar y cuando se encuentran, de volver a hacerlas brillar.
sábado, 30 de marzo de 2013
cosas prácticas (dos)...
Seguramente es muy práctica una batidora en la cocina y un congelador, es muy práctico un suelo de baldosas de gres, fácil de limpiar, la madera no es práctica, pero andar descalzo da alegría y felicidad. No es práctico poner flores en los jarrones, hay que cambiarles el agua y se marchitan siempre al final, pero la flores en los jarrones ayudan a decorar la vida y dan también alegría y felicidad. No es nada práctico encender la chimenea si se tiene otro modo de calentar, pero creo que en una noche de invierno no hay nada que dé más amor y felicidad. Dicen que es muy práctica la comida precocinada, los platos de plástico y los manteles de papel, todo de usar y tirar, no lo sé, pero si tengo que celebrar algo quiero pensar en qué comeremos y cocinar, quiero lavar los platos, encender las velas y poner los vasos de cristal. Dicen también que es muy práctico y cómodo un chandal, tampoco lo sé, nunca he tenido uno, pienso que vestirse es un modo de ser y de hablar. Es muy práctico llevar el pelo corto, vivir cerca de donde se trabaja e ir frecuentemente al médico, por prevenir. Es práctico ser prudente, conformarse, no perder el tiempo, ni soñar ni jugar.
Tal y como lo siento no es nada práctico vivir ni disfrutar.
(En la foto el baño de mi casa, nada práctico, sin azulejos, con el suelo de madera, libros y cuadros y con un gran pie de escayola que me recuerda que amo el arte (nada práctico) y que tengo que avanzar)
jueves, 28 de marzo de 2013
cosas prácticas...
Últimamente camino más, voy al monte o a la playa y me pierdo algunos días entre las calles de la ciudad, pero no tengo zapatos deportivos, nunca los uso, salgo valiente al campo o salto por las rocas de los acantilados con mis botitas de horma tejana, o con las otras, las de ante marrón; en verano uso sandalias y llevo siempre algún collar, un anillo de granate y los labios rojos. Cuando estoy sola en casa también llevo algún collar, el anillo de granate y los labios rojos, pero en casa voy descalza aunque dejo siempre unos zapatos de tacón cerca del sofá, algunas veces me los pongo cuando me levanto, doy algunos pasos como si bailase, sonrío y me los vuelvo a quitar.
De entre las cosas que hacen un poco más hermosa y creíble la vida, de entre esas que dan felicidad, hay muchas que evidentemente no son nada cómodas ni prácticas.
martes, 26 de marzo de 2013
río rojo...
Tú quieres que fluya el río rojo, que arrastre, que truene, que encuentre un remanso y luego siga, ¿siempre?. Tú quereres que pase entre las rocas, que se convierta en una línea leve como una lágrima, llanto rojo, suspiro rojo y que crezca otra vez. Tú quieres lanzarte. Quieres espumas y olas, atravesarlo todo. La tierra roja, las nubes rojas y la piel.
Yo bajé por el río rojo y he llegado al Mar.
domingo, 24 de marzo de 2013
primavera...
Tengo en la cocina un cuadernito pequeño de pastas duras donde escribí las recetas de mi madre. Aún recuerdo aquellas tardes, nos sentábamos en la terraza y ella me iba dictando las recetas de los platos que solíamos comer. Entonces yo pensaba que algún día tendría hijos a los que querría hacer el pudding en navidades, la sopa de rape, el bacalao o el aspic. Mientras escribía las recetas, entre risas, le decía a mi madre que les hablaría de ella a mis hijos para que no muriese nunca y ella se sentía feliz. No he tenido hijos y casi nunca cocino, aunque algunas veces abro el cuadernito y leo sus recetas, como si leyese un cuento o la historia familiar.
Hoy para celebrar la primavera he decidido cocinar, he disfrutado mucho cortando la cebolla, triturando las almendras y cociendo el pescado, con todo el cariño del que he sido capaz he hecho una comida como las que hacía mi madre, de las de verdad.
Antes de poner la mesa salí contenta a buscar unas flores en el prado que hay detrás.
viernes, 22 de marzo de 2013
22 de marzo...
El 22 de marzo mi padre cumple años, hoy. Fue el día en que murió su madre y desde que se hizo viejo él piensa que en éste día se va a morir. El año pasado lo pensó tan fuerte que casi fue verdad, después le soltó la mano a la muerte y la dejó ir, yo también la vi alejarse y dejarlo aquí un poco más.
Es viejo mi padre pero sigue siendo guapo, tiene ese tipo de belleza y elegancia que no pasan con los años porque no dependen de la edad. Me gustan sus manos, sus ojos verdes, su postura, su forma de vestir y de hablar. Me sorprende sobre todo cuando lo veo de lejos, si no fuese mi padre también lo miraría porque es especial.
Suele estar triste, no porque sea viejo, siempre fue así, es una tristeza suave, aprendida quizás, la trae de lejos como su buen gusto, su gran conocimiento del arte, sus gestos o su forma de callar.
Va siempre con Don Pío, su perrito, su compañero, dice que lo quiere con toda su alma, es una frase que repite, a mi también me quiere con toda su alma y me lo dice cada día, no conozco a nadie que diga tan a menudo "con toda mi alma", en realidad no conozco a nadie que hable del alma, es una palabra antigua, olvidada, grande y hermosa que me hace pensar en él.
Pienso mucho en él, en mi padre, cada vez pienso más en él y me asusta porque lo pienso como a un recuerdo, eso pasa con las personas viejas, uno no se atreve a pensarlas más allá.
Cuando estoy a su lado suelo sentir calma. Le gusta enseñarme tesoros que nunca he visto, los va sacando misteriosamente de los cajones, ¿cómo puede tener tantos tesoros escondidos?, un anillo, un camafeo de mi abuela, una talla en nácar, una cruz de plata, un collar. Todo me lo ofrece y a todo le digo que no porque yo sé que disfruta volviéndolo a guardar.
Hoy entre los tesoros ha encontrado un dibujo mío de hace muchos años. Una de las muchas acuarelas que he hecho de Venecia con góndolas, San Marcos al fondo y el gran canal, le ha dado la vuelta y he leído: "22 de marzo de 1999, éste año no puede ser pero te prometo que te llevaré a Venecia conmigo. Felicidades, papá".
Yo había olvidado ese dibujo y esa promesa (¿cuántas promesas habré olvidado?).
Con su dulce tristeza me ha dicho: "ya no iremos a Venecia".
Pero te llevaré siempre en mi, vaya donde vaya, porque te quiero con toda mi alma.
Felicidades, papá.
martes, 19 de marzo de 2013
los deseos...
Hoy amaneció muy gris y de nuevo frío. Yo había deseado mucho un día de sol que me diese alegría.
Extrañamente no me sentí desilusionada ni triste; al ver las nubes sonreí y me acurruqué entre las sábanas. Cuando bajé a hacerme el café me alegré de ver las gotitas de lluvia caer en la fuente. No eché de menos el sol cuando caminé por la calle húmeda siguiendo el rastro de los naranjos que ya tenían azahar.
Hoy tengo la sensación de haber aprendido algo muy importante.
Aunque había deseado mucho me sentí muy feliz al ver que mi deseo no se cumplía, no son los deseos los que dan la felicidad.
domingo, 17 de marzo de 2013
adelfos...
"Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron,
soy de la raza mora, vieja amiga del sol,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron,
tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto en una noche de luna
en la que era muy hermoso no pensar ni querer..."
Adelfos
(Manuel Machado)
Me asomé por el hueco en una muralla de la Alhambra. Vi toda la historia y lo comprendí todo.
Me vinieron a la memoria aquellos versos aprendidos en la infancia - entonces aún no sabía el por qué -
era muy hermoso no pensar ni querer.
jueves, 14 de marzo de 2013
ilusiones...
Pequeñas ilusiones...
Que los días se vayan haciendo más largos y al salir de clase vea el cielo todavía un poquito azul o violeta.
Que cuando llegue la primavera por las mañanas pueda ir al mar, nadar en el agua fría y tumbarme sobre la arena caliente. Acariciar a mi perra que es suave. Descansar que es dulce. Al estar con amigos que surja la risa que es alegre. Mi patio pequeño con su fuente que es fresca. Mi casita blanca. El mar es una pequeña ilusión infinita.
Grandes ilusiones...
Comprender, aceptar, perdonar.
Comprenderme, aceptarme, perdonarme.
No perder la curiosidad ni las ganas de aprender. Jugar. Respetar, dar, admirar, callar, reír, amar.
Ilusiones enormes...
Equilibrio, serenidad. Alegría. Amor.
(La pequeñas ilusiones son adjetivos. Las grandes ilusiones son verbos. Las ilusiones enormes son sustantivos).
Las voy a escribir en un papel, como se escribe una carta, y las lanzaré todas al mar para que lleguen lejos.
martes, 12 de marzo de 2013
con algunas personas...
Con algunas personas se siente una gran alegría. Al verlas y tenerlas cerca el mundo se ilumina. Querríamos hablarlo todo con ellas y darles lo que tenemos. Otras personas sin embargo cuando llegan lo oscurecen todo, uno no sabe qué decir, las cosas parecen más feas, no se tiene ilusión ni interés por nada. Cuando llegan esas personas lo mejor es irse.
Lo más triste de todo es cuando estas dos cosas suceden con la misma persona, primero fueron el centro de tu vida, te iluminaron y después te ensombrecieron y se convirtieron en un recuerdo gris. Es muy triste y difícil de comprender, pero puede pasar en una vida.
Como cuando en un día azul llega una nube negra y se oscurece todo.
domingo, 10 de marzo de 2013
el tiempo...
"El tiempo vencido por la experiencia, el amor y la belleza"
(Detalle)
Simon Vouet.
La experiencia coronada de flores ríe y baila sujetando un garfio, la belleza con los pechos desnudos y perlas amenaza con una lanza, el amor pequeño arranca las plumas de las alas del tiempo viejo y vencido.
Es un cuadro barroco.
Todos los domingos tienen horas tristes, son estas horas lánguidas del atardecer. Todos los domingos quiero huir, (¿ya lo he dicho?), no siempre son los paseos por el monte o las olas del mar las que me alejan, no siempre son los sueños. Algunas veces las horas tristes del atardecer me llevan a ojear libros o revistas elegidos y abiertos al azar. El azar y la tristeza para huir.
Más que el cuadro barroco me ha hecho detenerme el título, y pensar. Como muchas otras veces, más que la imagen la palabra.
¿Vencido el tiempo por la experiencia, el amor y la belleza? Te equivocas Vouet.
Todo el amor, toda la belleza y toda la experiencia han sido y serán siempre vencidos por el tiempo que pasa. Invencible.
jueves, 7 de marzo de 2013
mis derechos...
"En la extensa enumeración de los derechos del hombre hay dos puntos muy importantes que han sido olvidados, que son el derecho a contradecirse y el derecho a irse."
(Baudelaire)
Tengo derecho a contradecirme y tengo derecho a irme.
Hoy soy más libre, más yo sin remordimiento, más feliz.
Gracias Baudelaire.
martes, 5 de marzo de 2013
las mujeres soñamos amor...
Las mujeres soñamos amor. Apenas nos miran ya soñamos, antes de analizar la mirada, antes de saber si las sombras se alargan por la acera, antes de ver si hay moscas en la cocina ya soñamos amor.
Y después a las mujeres se nos caen las lágrimas a raudales.
Los sueños duelen casi siempre.
viernes, 1 de marzo de 2013
mi cocina...
Mi cocina es tan pequeña que parece de juguete. La quiero así, me gusta jugar. En mi cocina de juguete no hay lavavajillas, ni horno, ni batidora. No hay cajones donde guardar los cubiertos y no tiene extractor de humos. Todas esas cosas son consideradas necesarias en las cocinas de verdad, pero como mi vida no es del todo verdad yo no necesito tantas cosas. En realidad a medida que pasa el tiempo voy necesitando cada vez menos cosas de verdad y me voy inventando más juegos.
En mi cocina de juguete en vez de tener azulejos, que son muy prácticos y fáciles de limpiar, tengo un cuadro que son libros y así, mientras espero por las mañanas a que se haga el café, miro los lomos pintados que encierran todas las historias que yo quiera imaginar. Aunque tengo muy poco espacio en mi cocina de juguete lo desaprovecho poniendo flores y cuando tengo que cortar la fruta o los tomates me río de mi misma porque me caen pétalos a la ensalada.
Normalmente estoy sola en esta casita blanca y en mi cocina de juguete juego a hacer platos cuidando sobretodo que sean bonitos, tengo muy en cuenta la vajilla, los colores y los espacios vacíos, pero si alguna vez viene alguien intento rellenar un poco más los espacios vacíos porque me da mucha vergüenza que la gente se quede con hambre, aunque me temo que eso suele pasar. Esa gente que a veces viene y que seguramente se queda con hambre tras comer mis preciosos platos de juguete me dice siempre que por qué no tengo cajones para los cubiertos o extractor, yo ya me he cansado de dar explicaciones, después de todo no todo el mundo sabe jugar a los mismos juegos ni considera importantes las mismas cosas.
Me he acostumbrado a jugar sola y las cosas que considero importantes caben todas en mis juegos y en mi pequeña vida de juguete.
martes, 26 de febrero de 2013
poesías...
poema escrito con 12 años
Cuando fue pequeña escribió muchas poesías, después se perdieron porque en aquella familia se perdía todo. Es curioso, hay familias ordenadas donde las cosas parecen tener un sitio preciso, incluso un futuro; las personas también.
Ella miraba a veces esas otras familias tan distintas a la suya y se preguntaba por qué. Volvía a su casa grande llena de cosas hermosas que se iban perdiendo en el transcurrir de los días y de los años.
Cuando fue pequeña escribió muchas poesías y muchas historias tristes, también fue consciente de que se perdería todo.
Ahora sólo quedan algunas de aquellas palabras encontradas por azar entre los libros y la memoria que es, como su vida, insegura y desordenada.
domingo, 24 de febrero de 2013
un racimo de uvas...
Ven, voy a contarte algo. Mira este racimo de uvas que he puesto sobre la mesa. Pasa con las uvas, pero también con muchas otras cosas. Nos pasa a todos, que nos hacemos mayores cuando dejamos de sorprendernos.
A mi las uvas me sorprendían siempre, por eso me gustaban tanto, podía pasar los veranos alimentándome de mar, de uvas y sol.
Me iba al sol después del mar, cada uva que metía en la boca me sorprendía y reía. Pero un día me hice mayor y comencé a comer las uvas como si comiese cualquier otra cosa, cuando te haces mayor ya no te sorprendes y ríes menos, la imaginación no vuela con las cosas que ya no te sorpenden, ni con cada uva que explota cuando la muerdes como si mordieras el mundo, mundos chiquitos que te caben en la boca.
Ven, comamos estas uvas como si fuesen las primeras, ríe conmigo, hablemos de mar, de uvas, de mundos chiquitos y de sol.
Deja que me sorprenda durante un racimo de uvas.
Deja que crea (durante un racimo de uvas) que no me he hecho mayor.
jueves, 21 de febrero de 2013
brotes...
Ha brotado el jazmín!
El prunus también ha amanecido lleno de pequeñas hojas tiernas.
Aún es febrero y se han abierto las yemas para renacer.
Este año la vida tiene muchas ganas de vivir.
Voy a mirarme al espejo por si descubro en mis ojos brotes de ilusión.
martes, 19 de febrero de 2013
un gesto...
Fragmento de una foto de Richard Avedon.
Un gesto elegante, divertido, artificial, fácil, inestable.
No será necesario hablar, las miradas sonarán a música. Los adornos tendrán el valor de la originalidad y el buen gusto, nada será costoso, se evitarán las piedras preciosas. Unas hojas, unas flores y el vino que servirá para humedecer los labios justo antes de un susurro, de una sonrisa
o un beso.
domingo, 17 de febrero de 2013
domingo...
La calle que hay detrás de esta casa no tiene salida, acaba en un muro blanco. Asoman una higuera, un mimoso que ahora está amarillo y unos cañaverales. Desde la calle no se ve el campo pero se intuye y cuando caen unas gotas de lluvia huele a lo que huelen la tierra y la hierba húmeda, a aventura, a ganas de correr, a niñez y a felicidad.
Hoy es domingo, los domingos quiero huir. He saltado ese muro blanco y he paseado al atardecer por un sendero muy pequeño entre matorrales muy altos. He cortado algunas margaritas silvestres, tomillo y unas ramas de romero, también unas florecillas blancas diminutas como mis lágrimas.
Al volver las he puesto en un jarrón en la cocina y ahora la casa huele a campo cuando llueve, a niñez y a felicidad.
Cuando huyo no necesito irme demasiado lejos.
viernes, 15 de febrero de 2013
absurdo...
"Convirtamos la vida en un absurdo de este a oeste."
Fernando Pessoa
No iré, no atravesaré el mundo de oeste a este. No te buscaré para no encontrarte, no puedo perder el último deseo.
No me sueñes ni dejes de hablar, no te escondas ni te muestres. No quiero verte para que te parezcas a ti.
No vengas tú, no atravieses el mar de este a oeste. No me busques ni me encuentres, tengo aún que parecerme a mi.
En fin, convirtamos la vida en un absurdo.
Pero, por favor, deja la luz encendida.
jueves, 14 de febrero de 2013
dos cosas...
Me quedan dos cosas por hacer.
Una es larga y complicada: vivir.
La otra es reconocerte,
cosa de un instante.
martes, 12 de febrero de 2013
algún día...
Tendré una casa blanca, será pequeña y de muros muy gruesos que me aislarán del frío y del calor. Sobre la casa habrá un cielo muy azul aunque algunas veces lo cruzarán nubes negras.
La casa blanca y pequeña estará cerca de un río, bajo unas montañas que en invierno estarán nevadas, habrá almendros y vinagretas por el campo y más al sur el mar; cuando lleguen las primaveras yo iré al mar, habrá una playa grande y solitaria, nadaré, pasarán delfines cerca de la orilla y yo me sentiré muy feliz.
En la casa tendré una fuente en un patio pequeño donde crecerá un jazmín. En verano el aroma dulce me inundará al anochecer, pondré las florecitas blancas en copas de cristal por toda la casa. Tendré una terraza con muchas estrellas y soñaré como cuando era niña y tenía aún tantos deseos. En invierno cuando esté cansada al final del día me tumbaré en el sofá a jugar con las sombras que hace el fuego, oiré música suave y miraré las vigas del techo que a veces se moverán como olas blancas.
Cuando en un segundo de lucidez uno es consciente de estar viviendo un viejo sueño que algún día soñó.
domingo, 10 de febrero de 2013
el final...
Hubiera querido contarte la misma historia muchas veces. Bajo el cielo azul, mientras oíamos el tintineo de la fuente y las sombras se alargaban lentamente hasta cubrirnos los pies.
Yo sonreiría entonces y comenzaría de nuevo a la luz de la luna, confundiendo las palabras con el canto de los grillos. Hubiera querido empezar otra vez la historia bajo la lluvia y llorar al final.
Ya sabes que el final siempre me llena de melancolía.
jueves, 7 de febrero de 2013
tiempo libre...
Tengo mucho tiempo libre, hay pocas personas que dicen esto con orgullo. Normalmente todo el mundo se queja de que les falta tiempo o si tienen demasiado tiempo tienden a callar, como si tener tiempo libre fuese vergonzoso.
Yo me siento realmente afortunada de tener un trabajo que me permite tener tanto tiempo libre.
Creo que la gente llena su tiempo con muchas actividades encadenadas sin descanso porque ser capaz de disfrutar del tiempo libre y sobretodo de la soledad no es fácil, hasta que aprendes y comprendes, entonces el tiempo libre en soledad se convierte en un tesoro.
Yo disfruto de las mañanas libres, me despierto sin prisas con la luz del día y sonrío porque me siento feliz de no tener que correr, voy realizando mis pequeñas actividades cotidianas como si fuesen muy importantes, en realidad lo son. Paso las horas en mi estudio saltando sin orden de una cosa a otra, de un libro a otro, del pasado al futuro, cerrando de vez en cuando los ojos para saborear el presente.
Hace muchos años que comencé a disfrutar del tiempo libre y de la soledad. Desde que perdí la ambición o desde que comprendí que mi ambición era ser capaz de gozar del tiempo que pasa.
lunes, 4 de febrero de 2013
el picnic...
Mi madre sacó del trastero una antigua cesta de pic-nic, buscamos platos y vasos que se ajustasen a los bolsillos que eran dos tiras cruzadas de cuero, metimos dentro cubiertos, dos tarritos de cristal para sal y pimienta, miramos en el armario de los manteles buscando uno de cuadritos rojos, pero no lo encontramos y decidimos entre ella yo que podíamos llevar uno de lino con flores bordadas. Junto a la cesta pusimos un papel donde cada uno tenía que escribir lo que quería comer ese día, tortilla de patatas, tomates, aceitunas, salchichón de Málaga, anchoas, rabanillos, yo escribí pepino con sal, era lo único que me apetecía.
La noche anterior preparamos todos juntos la ropa que nos pondríamos para ir al campo, habría un río y las botas tenían que ser fuertes porque subiríamos una montaña muy alta. Yo mentí en mi mochilita un cuaderno de dibujo y los lápices de colores, la cesta que era muy grande y pesaba mucho la llevaría papá.
Por la noche me despertó la tormenta, me levanté con ganas de llorar y entré en el cuarto de mis padres, le dije a mi madre al oído que estaba lloviendo mucho y que no podríamos ir de pic-nic, me dijo, duérmete, te prometo que iremos de todos modos.
No dejó de llover, el día era tan negro que tuvimos que encender la luz de la cocina para desayunar, nos pusimos nuestra ropa de campo y salimos al patio, entre todos metimos las macetas y las pusimos en el pasillo dejando un círculo en el centro, allí extendió mi madre el mantel de lino con margaritas bordadas y abrimos la cesta, comimos en aquel campo imaginario junto a aquel río, yo hice el dibujo de una hortensia, saltábamos el río a pata coja pisando sólo las losetas negras, después de comer mi padre se tumbó y apoyó la cabeza en las piernas de mi madre, fumaron un cigarrillo a medias mientras ella le acariciaba el pelo. Fue el mejor día de campo que recuerdo, en el pasillo de la casa de la alameda.
De mi madre aquel día aprendí que, pase lo que pase, es posible ser feliz.
viernes, 1 de febrero de 2013
mi sueño...
Fragmento de una foto de KiKi. (Man Ray)
Mi sueño antiguo se despierta cuando duermo, o cuando finjo dormir intentando engañar este tiempo que no pasa. El otro tiempo pasó demasiado rápido.
Ahora quedan las sombras que dejó y me entretengo en descifrar sus delicadas huellas.
Ahora quedan las sombras que dejó y me entretengo en descifrar sus delicadas huellas.
martes, 29 de enero de 2013
el salón...
Era hermoso aquel salón, con tantos cuadros antiguos, muebles de maderas nobles y alfombras persas. Las cortinas eran de terciopelo y los sillones estaban tapizados con sedas. Sobre el aparador había candelabros de plata, figuras de marfil y un jarrón siempre con flores frescas.
¿Por qué (sin tener la edad) sentía entonces tanto remordimiento, tanta pena y tanta vergüenza?
jueves, 24 de enero de 2013
objetos...
Todas mis palabras son objetos.
Tienen forma y color; algunas son de cristal y están llenas de agua, otras son sólidas, opacas, esconden secretos o mentiras, todas pueden abrirse como los libros y dentro tienen más palabras.
A veces he intentado regalarlas cuando he amado, pero las palabras resbalan. Si se dan, aunque sea con amor, las palabras no pesan, se van disolviendo y se pierden, desaparecen para siempre.
Hice muchas palabras para dar, despacio, como se hacen y se dan las cosas que se aman.
Aún sigo haciendo palabras, no sé dejar de hacerlas, las modelo y las dejo secar al sol o al viento de la montaña, pero ahora mis palabras ya no buscan otros ojos, ni otras manos. Ni otra alma.
Son objetos mis palabras, las voy colocando a montones por los rincones de mi casa. Puedo mirarlas y tocarlas cuando estoy alegre, si me aburro, si lloro o si dudo.
Me consuelan si al anochecer tengo frío o miedo porque estoy sola.
martes, 22 de enero de 2013
tejer la vida...
Caminar por aquella ciudad era como tejer. Las calles se entrelazaban y los pasos iban hilvanando una ruta sin sentido que siempre acababa en el "orto San Michele". Al atardecer la sombra de la torre partía la plaza por la mitad. En verano todos se sentaban en el lado umbrío buscando la brisa fresca que parecía salir de la iglesia, algunos decían que San Michele soplaba para darles alivio en las horas de calor. En invierno los niños y los ancianos buscaban el sol porque a la sombra hacía demasiado frío, oscurecía muy temprano en invierno en aquella ciudad donde caminar era como tejer, a las tres de la tarde ya era de noche, los ancianos y los niños se iban a sus casas. La ciudad se quedaba vacía y en silencio, sólo las campanadas a cada hora recordaban que el tiempo seguía pasando y que antes o después llegaría de nuevo el alba.
En algunas ciudades es fácil, los pasos sin sentido y las campanadas de la iglesia son suficientes para tejer la vida.
Otros sin embargo no sabemos qué hacer ni dónde ir para tejer la vida.
lunes, 21 de enero de 2013
familia...
De izquierda a derecha, tío Paco y mi padre, ahora son viejos, tío Paco es gordo y calvo, tiene barba blanca, mi padre es pequeño y sigue siendo guapo, los dos van en el smart con el perrito, todos los días se pasean por la ciudad buscando algo que hacer, ir a la compra o tomar un aperitivo al sol.
Tío Enrique y tío Pablo han muerto, abuelo Enrique y tía Angelita también han muerto.
De izquierda a derecha, tía María Dolores sigue siendo una mujer muy hermosa, está rodeada de hijos y nietos, todos la aman, tiene un gran sentido de humor, no la veo mucho ni hablo mucho con ella, pero siempre que lo hago me sorprende su alegría y su amor.
Enriquito está en sus brazos, destrozó su propia vida. Manolo tiene dos hijos y no sé si es feliz. Abuela Elvira también murió, me contaba historias y me hizo ser lo que soy, tiene en brazos a mi hermana, mi hermana también está lejos ahora. Carmina, entonces vivimos juntas muchas cosas, jugábamos bajo el nogal a ser princesas, ahora no nos vemos nunca, tiene dos hijas que no conozco.
Mi hermano, pudo ser feliz y es la persona más desgraciada que conozco, destrozó su vida, hay familias en las que destrozar la propia vida es una herencia. Mi madre me tiene en brazos, también murió, yo no la recuerdo así, tan joven ni tan llena de esperanza, tampoco recuerdo así a abuela Elvira ni a tía María Dolores, ni a mi padre. No recuerdo así a nadie.
Tampoco me recuerdo así a mi misma, mirando al futuro. Pero sí recuerdo ese collar, era turquesa,
quería llevarlo siempre.
Hay algunas cosas que el tiempo no cambia, como creer que llevar un collar turquesa te puede proteger para siempre de la infelicidad.
martes, 15 de enero de 2013
viento...
Cuando hace tanto viento me confundo; si camino por la calle puede ser que me empuje, me haga ir más rápido, entonces el pelo se me enredea, me tapa los ojos y no veo por dónde voy, con las manos en los bolsillos parece que corro, me divierto y sonrío. Pero por la noche, al regresar, tengo el viento de frente y la calle sube, entonces cuesta mucho andar, hay que inclinarse un poco hacia adelante, el viento me entra en los ojos que lloran, con la mano me seco las lágrimas y no sé si son de viento, de cansancio o de tristeza.
En el pueblo donde vivo el viento recorre las calles estrechas como si fuese un río, silba y aúlla por la noche, no me deja dormir y algunas veces tengo miedo.
El mar se enfada y crece con coraje. Los árboles se inclinan, algunas ramas se rompen. El viento hace volar las cosas y las flores de almendro que caen como copos de nieve.
También los recuerdos y las penas vuelan sin rumbo, como copos de nieve, cuando hace tanto viento.
domingo, 13 de enero de 2013
el sabor de los besos...
Sabían a mar y a miel, sabían a eso. Los besos.
Saben también a sal y a uvas con queso. A cerveza fría, a helado de limón cuando eran los primeros besos. A risas, a palabras tontas, a miradas tímidas. A corazón que late, a dedos entrelazados, a todo eso sabían los besos. A sueños que no acaban saben ahora. A no tener edad ni tiempo.
Las nubes y el infinito también saben a eso, a beso.
miércoles, 9 de enero de 2013
invierno...
Las cosas a veces no son lo que parecen. No es primavera, es invierno. El frío y el viento que bajan de la nieve me han despertado haciéndome comprender la realidad.
Es invierno. Hoy he podado el prunus, el jazmín, la bisnonia y algunas ramas del ficus. Los he cortado con mucho cuidado, sin dañar las yemas.
Para que broten y llenen mi patio rojo de flores y sombras cuando llegue la aunténtica primavera.
martes, 8 de enero de 2013
primavera...
He encontrado el campo muy verde, el cielo azul, los almendros ya en flor, el sol sonríe, calienta y acaricia.
Parece que este año haya entrado en primavera.
jueves, 3 de enero de 2013
día tres...
Para este año que ya tiene tres días quiero aprender a disfrutar más de las cosas que tengo, no desear las imposibles, soñar, porque en los sueños se vive más, vivir despacio, no dar importancia a tantas tonterías, perdonar y perdonarme, evitar lo feo y lo triste si es posible, y si es posible buscar lo bello y lo alegre, saborear las cosas y las palabras dulces cuando llegan, no hacer caso a críticas ni cotilleos, no quejarme, reír, abrazar, amar, besar, leer y escribir, quiero dibujar, pasear por el campo y por la playa, navegar, nadar, acariciar, escuchar, que me parezcan bien los días de sol y los grises, quiero sentir mucho, saber estar donde estoy en cada momento, ser valiente, jugar, mirar, compartir, confiar, avanzar.
Tener momentos como éste, de paz y ternura, porque es cuando todo lo demás parece fácil.
miércoles, 2 de enero de 2013
navegar...
Navegar, que haya viento suficiente para hinchar las velas.
Navegar contra el viento, ciñendo, superar las olas y las mareas, que las habrá, seguro.
Navegar a favor del viento cuando venga de popa, el mar se calme y las cosas parezcan fáciles.
Navegar y conseguir atravesar este año que empieza.
lunes, 31 de diciembre de 2012
monstruos...
Asustan porque existen.
Todos los tenemos ocultos en algún rincón de alguna parte. Están ahí, algunas veces chillan, muerden y arañan, otras veces parece que duermen, incluso creemos que han muerto. Pero todos los conocemos, nuestros monstruos, los que nos acompañan desde que éramos niños, o los que nacieron con los desamores, con las deudas, con las desilusiones, con los miedos. Hay monstruos de pasado y otros de futuro. He conocido a alguien para quien sus monstruos eran dolores imaginarios escondidos en sus entrañas, para otros los monstruos tienen nombres y no cambian, obsesiones, miedos, angustias, deseos absurdos. Los monstruos tienen dientes que nos muerden, nos impiden ser y avanzar, nos frenan y nos rompen la alegría.
Que seamos capaces de enfrentarnos, cada uno de nosotros, a nuestros monstruos.
Que seamos capaces de vencer.
Que seamos capaces de ser, sin monstruos que nos lo impidan, felices.
viernes, 28 de diciembre de 2012
las pasiones del amor...
Venus, cupido y las pasiones del amor. (1545) Agnolo Bronzino.
Al salir de clase por la noche, generalmente los martes, un grupo de profesores (de arte) nos quedamos tomando unas cervezas o unos vinos en un bar cercano. Es sin duda uno de los momentos más interesantes de la semana porque siempre se habla, entre muchas risas, de lo que más nos interesa, el arte, no solemos hablar de política ni de chismorreos, no nos quejamos de lo mal que va todo, ni siquiera hablamos de lo cotidiano que nos sucede en las aulas. Entre muchas risas es quizás cuando más aprendo y comprendo.
El martes pasado, entre muchas risas, se habló de erotismo y pornografía. Un mundo que desconozco, entre muchas risas se dijeron cosas que me resultaron extremadamente interesantes. En estos días de vacaciones, teniendo a mi disposición el universo a través de internet he intentado buscar y comprender algo de todo aquello que se dijo entre muchas risas y que parecía tan cierto. He visto imágenes eróticas y pornográficas, algunas brutas y sórdidas y otras bellas, pero ninguna ha conseguido despertar mi emoción. En este mundo lleno de imágenes, libertad y tecnología no he encontrado nada que me haga estremecer.
Pero por ejemplo la mirada de cupido adolescente que se pierde en la boca Venus me transporta, una mirada que respira el aliento sabio y sereno.
En 1545 Bronzino pintó las pasiones del amor, he tenido que volver muy atrás para encontrar en la historia del arte imágenes que me emocionan y me hacen vibrar.
martes, 25 de diciembre de 2012
el decorado de la vida...
Anoche estaba la chimenea encendida, habían puesto una mesa preciosa, mi amigo había escrito los nombres de cada uno en un trozo de papel con letras doradas y lo había colocado sobre los platos, los cubiertos eran de plata y las copas de cristal reflejaban las luces en la penumbra. Todo precioso, dijo mi amigo que las luces de las velas hacen a las mujeres hermosas porque les brillan los ojos. La música suave, las risas tan sinceras como el cariño. Pensé lo agradable que era todo, se disolvió la melancolía entre amigos.
El decorado de la vida puede hacer cambiar el rumbo de las cosas y curar las penas.
lunes, 24 de diciembre de 2012
fluir...
Fluir, que fluya el tiempo sobre nosotros, que fluyan las cosas, las palabras, los recuerdos y todos los sentimientos, que fluya la vida que pasa y si nos roza, la muerte.
Fluir, eso deseo.
jueves, 20 de diciembre de 2012
flor de diciembre...
Es la misma calle de todos los días a esta misma hora. Camino rápido para llegar a tiempo, intentando, como todos los días, no mirar lo feo y lo sucio, ni las luces falsas, ni los falsos colores alegres que han colocado por todas partes por ser diciembre.
Ellos suben despacio por la misma calle, serán hermanos porque sus ojos negros son casi idénticos. Uno de ellos camina con mucha dificultad, arrastrando los pies, se apoya en el otro para no caer, lleva un pensamiento amarillo en la mano. Al cruzarme con ellos por la misma calle de todos los días tengo cierto temor (qué duro se me hace reconocer que siento miedo).
Él tiene alguna discapacidad que le impide moverse y hablar con normalidad. Tiende la mano y me ofrece la flor. Por un momento dudo si aceptarla (qué difícil se me hace reconocer que desconfío).
Acepto la flor y sus palabras, acepto también su sonrísa, que es casi una mueca, y su mirada profunda que no comprendo, pero ya sin miedo.
Sigo caminando con el pensamiento amarillo en la mano y el corazón lleno de alegría.
Qué gran regalo inesperado ha sido esta flor de diciembre.
martes, 18 de diciembre de 2012
la bahía...
En aquella bahía el mar solía estar en calma, los barcos fondeaban tranquilos, nunca había vientos traicioneros que levantaran olas o hiciesen garrear las anclas. Se balanceaban dulcemente los barcos y borneaban juntos mirando al norte cuando soplaba la brisa seca que venía de tierra. Desde la orilla se podía oír el crujir de las maderas o el rumor de las conversaciones de los marineros, las palabras también se las llevaba el viento seco del norte. Cuando los barcos zarpaban y se iban empujados por ese viento honesto no quedaba nada de ellos en la bahía. Ni el recuerdo.
En el mar es difícil dejar huella.
domingo, 16 de diciembre de 2012
la vie est belle...
Una flor, unas ramitas de romero y unas hojas de hiedra en una copa de cristal, mirarlo despacio y estremecerse un poco porque es muy hermoso. La alegría que se siente cuando te espera en la casa un buen libro, estás cansado y hace frío pero deseas llegar, tomar algo caliente y leer, con las manos en los bolsillos, caminando rápido sonríes, sentir esa alegría es muy hermoso. Alguien te pide un abrazo, apoyas la cabeza en su cuello y respiras su calor, abrazar es muy hermoso. Mirar, soñar es muy hermoso. El color de la pared, cómo se filtra la luz por las cortinas, el suelo de madera, el silencio, pensar en lo que cocinarás por la noche, encender las velas, tener ilusiones pequeñas es muy hermoso. Saber que hay alguien con quien te gustaría hablar de cualquier cosa, aunque no esté cerca o casi nunca lo veas, cuando piensas en algo que te parece interesante, cuando pasa algo especial te gustaría decírselo, es muy hermoso. Conseguir no enfadarse demasiado aunque las cosas sean injustas o feas es muy hermoso. Todo pasa y es muy hermoso. Escribir, dibujar, aunque no te quedes satisfecho con lo que haces, es muy hermoso. Las cosas bellas que se recuerdan, las personas alegres, algunos ojos, muchas manos son muy hermosas. Concentrarse mucho en lo que estás haciendo y que el tiempo pase sin darte cuenta es muy hermoso. Aprender y también olvidar es muy hermoso.
La vie est belle.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
sol de diciembre...
No habla, ni ríe, se tapa con un manto de nubes empedradas, como si tuviese frío.
Tímido, pudoroso, no daña ni alegra ni calienta. No piensa en azul.
A sus pies el mar insensible, de plomo, triste como él.
No recuerda ni acaricia ni desea ya la piel desnuda.
Consuela saber que pase lo que pase volverá a brillar, el sol de diciembre.
Tener alguna certeza ayuda a vivir.
domingo, 9 de diciembre de 2012
candela...
Cuando era un cachorro no me separaba de ella. Vivíamos las dos solas en aquel páramo frío, paseábamos por el campo y ella, que era tan pequeña, se hundía en la nieve, tiritaba y me miraba pidiéndome ayuda, yo la metía bajo mi chaqueta, se quedaba inmóvil respirando despacito, nuestros corazones latían a la par, yo la protegía del viento helado, ella me daba amor.
Muchas veces dormimos juntas. Muchas veces nuestros corazones han latido a la par.
En las casas donde he vivido, en las ciudades donde he ido, junto a las personas que he amado, en las mañanas de sol, en la orilla del mar, en alta mar, en el coche, en la montaña, rodando por las dunas de arena, en los viajes, en las noches de sofá, en mitad del ruido y en el silencio, en las risas y en las lágrimas, ella siempre me daba amor. Ha sido mi compañera, mi juguete, mi consuelo muchas veces, mi refugio, porque en el amor siempre se encuentra refugio.
Envejeció dándome su vida con todo el amor.
Candela murió ayer dándome amor y un dolor agudo que pasará. Y aunque todo pasa no la olvidaré nunca.
Imposible olvidar tanto amor.
viernes, 7 de diciembre de 2012
los árboles de diciembre...
Bajando por el sendero que lleva al río están los huertos de naranjos. En estos días ha llovido mucho y todo está verde y esponjoso, el aire frío hace que los colores sean un poquito más azules y la tierra más dura. Caminar entre naranjos con las manos en los bolsillos y la mirada en el cielo. Tropezar, sonreír porque cuando uno tropieza hace gracia, aunque esté solo. Y de pronto al alzar la cabeza te encuentras con el árbol más bonito que se pueda soñar. Las naranjas tintinean en el verde.
Es sin duda el árbol más bonito para diciembre.
martes, 4 de diciembre de 2012
otro diciembre...
Es un caserón antiguo a las afueras de una aldea de cuevas y tierra roja al norte de Granada.
Es una habitación en la planta baja, donde están la cocina y la chimenea.
Hay un fotógrafo, amigo de la mujer rubia, haciendo fotos.
Hay un niño pequeño, pálido y muy delgado, que duerme enroscado como un gatito sobre un sillón.
Hay un hombre que acaba de llegar con leña y las manos muy sucias, se acerca al fuego para calentarse.
Hay una chica joven, pálida también, está pelando patatas, es la madre del niño que duerme, tan delgada como él.
Hay otra mujer alta y morena, gorda y feliz, ríe a carcajadas roncas y come castañas asadas, es la amiga de la madre del niño.
El hombre que ha traído la leña no quiere quedarse a tomar un vino de la tierra y unas patatas a lo pobre. Se va cerrando el portón.
Hace mucho frío.
Está nevando.
La mujer rubia abraza a su perra. Las dos tienen el gesto orgulloso y la mirada distante.
Dicen que los perros se parecen a sus amos.
(La foto es de José Muñoz)
Es otro diciembre.
sábado, 1 de diciembre de 2012
diciembre...
Hoy empieza diciembre, diciembre es un mes melancólico. Aunque en verdad para mi es noviembre el mes más melancólico del año. En noviembre el aire es blando y me disuelve, algunas veces pienso que en noviembre me rindo, dejo de luchar y es por eso por lo que suelo volverme más pequeña y más frágil, en noviembre sufro más y temo que de algún modo eso me gusta porque no me reconozco y está siempre bien sorprenderse a uno mismo. En noviembre me doy ternura y me perdono con más facilidad porque me miro con cierta compasión.
Hoy empieza diciembre, diciembre es un mes melancólico también aunque de otro modo, la melancolía de diciembre me llega de los absurdos contrastes que ya han comenzado a verse iluminando las calles, adornando con brillos y guirnaldas los escaparates, de las tiendas, los supermercados, las casas de la gente. La melancolía de diciembre me llega del exceso, del derroche, de la lluvia de mal gusto, de risas forzadas, de palabras convencionales, del feliz feliz feliz. En diciembre el aire es duro y me hago fuerte, no me rindo como en noviembre porque tengo que sobrevivir a esta melancolía que llega de fuera, de tantas lucecitas, de todos los villancicos que hacen sonar con altavoces por las calles y hay que oírlos a la fuerza, en diciembre tengo que luchar y conseguir que pasen los días de las cenas sin familia, sin llorar. Tengo que responder con una sonrisa al "¿qué te han traído los reyes?" con un digno "yo no creo en los reyes". En diciembre mi melancolía es irónica y dura. Mi tristeza revolucionaria y solitaria.
Lo bueno de diciembre es que trae, en una caja de cartón roja y blanca con letras doradas, un MUMM que es un gran beso que sabe a champagne.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
