sobre las cosas del vivir



miércoles, 26 de septiembre de 2012

la indiferencia...


"Libro del desasosiego"
Fernando Pessoa


De nuevo Pessoa y sus palabras.
Al releerlas, otra vez por azar, comprendo que mi espera es la espera de la indiferencia que quizás él, Pessoa, me enseñó hace tiempo, otra lección que tenía olvidada.
Me voy descubriendo torpe a medida que escribo y que avanzo, insegura, olvido lo que creí haber aprendido, aunque al recordar las sensaciones vuelven. Vuelve ese destello de alegría de creer que se comprende.

"Saber encontrar a cada sensación la manera serena de realizarse."



martes, 25 de septiembre de 2012

la espera...



Puede ser muy dulce la espera si se espera sin esperanza. Entonces uno prolonga el tiempo y lo llena de sueños que no duelen porque en el fondo no se esperan, se adorna la espera con sonrisas, con cosas y con palabras que no se dicen, o que tal vez se susurran y se dejan en el aire como pinceladas o sombras.
Algunas veces al esperar así, sin esperanza, es divertido vestirse bien, perfumarse las manos con el gesto de una caricia, ponerse un collar, como si en realidad se esperase, pueden ponerse flores en el jarrón, incluso preparar con amor la cena, pero como en realidad en esa espera no se espera, se hará muy poca cantidad para que no sobre y no de pena.
Puede ser también muy amarga la espera cuando en realidad se espera y lo que se espera no llega.
Entonces los sueños gritan y arañan porque se desesperan.
El tiempo no pasa hasta que pasa todo.
Lo que era bueno se hace malo cuando lo que se espera, si de verdad se espera, no llega.

Prefiero la espera dulce del que sabe que en realidad no espera lo que espera.



jueves, 20 de septiembre de 2012

el horizonte...



Ahora es blanco y me separa del mundo el horizonte, está en alto este horizonte, para verlo tengo que mirar al cielo.  En vez de olas tengo las hojas verdes que han crecido en mi ausencia y las rojizas del prunus, que comienzan a caer, caen también jazmines blancos como una lluvia leve de lágrimas. Yo se que tras éste horizonte, más allá de las montañas hacia el sur está el mar, pero no lo veo ni puedo lanzarme a su azul inmenso. Los chinos del patio están húmedos, serán quizás las lágrimas de los jazmines o los recuerdos que se disuelven cuando caen como las hojas. Tintinea la fuente, los pájaros han aprendido y bajan a beber el agua fresca, después ascienden, atraviesan las hojas que son como olas, cruzan el horizonte y se pierden en el cielo.

Si yo supiese volar, sin dudarlo, me iría tras ellos.


martes, 18 de septiembre de 2012

la lección...




Si ton chemin devient trop long   aride
souviens-toi qu´il n´est rien qu´une ligne arbitraire
dont tu peux t´écarter très vite
Marche sur l´herbe sur les pierres sur la terre
humide ou craquelée
Fais ton chemin hors des chemins

PIERRE CAIZERGUES


Sí, mi camino se me hace a veces árido, demasiado largo. Entonces recuerdo que no es más que una línea arbitraria de la que si quiero puedo apartarme, vuelo sobre la hierba, sobre las piedras, sobre la tierra húmeda o quebrada, hago la ruta fuera de los caminos.

Cuando en una mañana gris uno está perdido y por azar abre un libro y lee un poema para encontrar consuelo en una lección que ya se sabía, y quizás el camino.



sábado, 15 de septiembre de 2012

el secreto...




Me lo ha contado el mar en esta mañana dulce de olas pequeñas y viento suave.
Cada instante es único y no se repetirá jamás. Cada día hay que disfrutarlo como el último porque nunca habrá otro igual. No habrá nunca otro beso ni otra caricia igual, no habrá otra cena ni será la misma la llama de la vela. Aunque se puedan repetir las palabras tendrán siempre otro sonido y otro significado. Nunca habrá otra otra mirada como esta ni otro pensamiento disuelto en este segundo. Nunca será el mismo rayo de sol ni la misma noche estrellada. Nunca veremos la misma nube. No será jamás la misma gota de lluvia. Nunca es la misma ola, imposible ver el mismo color. No seremos nosotros mismos, iguales, nunca más.
Me lo ha dicho el mar con un rumor constante que antes no entendía.

El secreto para gozar de la verdadera alegría es saber que nada, nunca, se repetirá.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

mi trabajo...




Voy a mi trabajo. Aparco el coche y bajo caminando por la avenida que tiene palmeras y jacarandás. En primavera siempre me emociono al ver las aceras tapizadas de flores violetas.
Las sombras de las palmeras se tumban sobre el asfalto como si fuese arena, sueñan que están en el mar. Yo también sueño con el mar, creo que aún me mece y que mis pasos son inciertos de tanto tiempo pasado sobre las olas.
Al final de la avenida la ciudad se hace más vieja, las calles estrechas y ruidosas, en una plaza del centro de esta pequeña ciudad está mi trabajo en la Escuela de Artes.
Comienza un curso, me pregunto si seré capaz de hacerlo bien, si tendré suficiente fuerza y alegría, si conseguiré de nuevo entusiasmarme con lo que enseño para poder entusiasmar. Tendré paciencia, aprenderé de los alumnos porque siempre todo el mundo tiene algo que enseñar. Este año sonreiré mucho, hablaré menos y escucharé más. Buscaré métodos nuevos para que aprendan a abrir los ojos y mirar.
Mirar, fantasía, color, imaginación, forma, dibujar, pensar, descubrir, hacer, deshacer, recomenzar, investigar, sombra, luz, inspiración, simplificar, estilizar, estructura, textura, composición, volumen, línea, movimiento, armonía, contraste, creatividad.
Me voy repitiendo las palabras que son mi trabajo a cada paso incierto que doy bajando la avenida.

Pisando la sombra de las palmeras como si pisara la arena de la playa antes de llegar al mar.



lunes, 10 de septiembre de 2012

el pasado...



Un juego de tarros del tocador de mi abuela. La figurita de barro estaba en la biblioteca, entre los libros de arte. De niña, cuando jugaba sola, alguna vez la cogí para convertirla en el hijo que creí que tendría algún día, el que nunca tuve, también la dibujé a lápiz cuando comencé a dibujar, para estudiar en su cuerpecito redondeado las luces y las sombras. Un cuadro pintado por mi abuelo que apareció entre las sabanas bordadas del ajuar sin estrenar de mi tía. El abuelo al que no conocí y a quién siempre amé, dicen todos que me parezco a él, que tengo sus ojos.
Objetos del pasado en una esquina del presente. Algunas cosas, las que el azar decide, atraviesan el tiempo y las vidas y nos las encontramos disueltas en nuestra cotidianidad. Me quedo absorta mirando una esquina de mi casa llena de pasado.

Absorta mirando el pasado.


sábado, 8 de septiembre de 2012

cielo de septiembre...



Cielo de septiembre.


Pasaron las gotas de lluvia, no fueron suficientes para hacer subir el agua ni volverla más dulce.
Pasó el día gris que parecía de otoño. Pasó también la melancolía. 

Al atardecer ya no pude estar triste ni encontré palabras. 



viernes, 7 de septiembre de 2012

lluvia...



Las primeras gotas de lluvia rompen el mar.


De repente todo cambia.

¿El otoño está empezando?



miércoles, 5 de septiembre de 2012

regalos...

Ina


Los atardeceres, la luna y las estrellas, despertarse al alba, las nubes son un regalo. El azul del mar, el verde del mar, cualquier color del mar, en realidad, es un regalo. El trinar de los pájaros, algunas músicas y muchos silencios son un regalo. El deseo es un regalo, la ilusión, las ganas, los proyectos, la pereza son un regalo. Una sombra fresca, la montaña, el agua fresca, el amor, los besos, un amigo es un regalo. Una cena con velas, las caricias, el sol, la lluvia, el viento, la calma son un regalo. Los animales, los recuerdos, la verdad, la mentira, el olvido, los secretos, los sueños son un regalo. La soledad y la compañía son también un regalo. La alegría. Un buen libro, un buen cuadro, todas las cosas que emocionan son un regalo, las flores, las risas, las miradas son un regalo.

He preguntado a Ina si podía publicar su foto porque algunas personas especiales, las que nos enseñan que la vida hace regalos, como ella, son un regalo.


martes, 4 de septiembre de 2012

tierra...



Hay un río, cañaverales y algunos huertos, olivos limpios y montañas rocosas.
La carretera acompaña al río. El cielo es tan azul que parece que está cerca.
La carretera que acompaña al río me aleja del mar y me lleva a tierra. Hacia otra vida.
¿Tengo que ir?
Cuando llegue abriré la puerta de mi casa pequeña y blanca.

Allí encontraré consuelo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

lo que más me impresionó...





Había sido una noche muy húmeda. Tuve la sensación de que era el mar lo que estaba respirando, el aire era salado y denso. Al alba el cielo parecía transparente, salí del barco y sentí frío, el sol comenzaba a salir rotundo y rojo, el agua tan quieta reflejaba la luz dorada que lo teñía todo. Una ráfaga de viento movía suavemente la única nube blanca, al seguirla con la mirada descubrí que la luna llena aún y nítida seguía en el cielo, justo a la misma altura que el sol pero al otro lado, como si se miraran el uno al otro enamorados, unidos por un instante, después el sol siguió ascendiendo haciéndose fuerte y la luna se fue tímida y asustada.

"Luego conté a la gente lo bello que había sido todo eso
lo que más me impresionó fue que nadie se impresionara"

viernes, 31 de agosto de 2012

las despedidas...



Se conoce a alguien por cómo se despide, no sólo de las personas, también de las cosas.
Al perder algo, ya sea un objeto muy querido o una cosa sin importancia, hay quién se enfada, quién se queja, quién busca un culpable y toda esa áspera amargura inunda su día y contamina a los que tiene cerca.
Otras personas sin embargo ante una pérdida, por muy dolorosa o valiosa que sea, asume que la vida no es en el fondo más que ir perdiendo y deja que el dolor o la añoranza se alejen suavemente, incluso a veces con una sonrisa. Esas personas suelen ser las que hacen la vida agradable a los demás y ellas mismas disfrutan de un vivir suave y generalmente armonioso.
Cuando alguien amado se despide, si lo hace sin mirar a los ojos y con cierta prisa, como queriendo concluir rápido, deja en el aire un frío intenso que hace que se lo vaya queriendo menos. Sin embargo si el adiós va acompañado de dulces palabras que intentan alargar la presencia, a esa persona se la amará más cuando se haya ido.

Una frase preciosa para despedirse sería: "Cuánto miedo me da este día que va a separarnos".

jueves, 30 de agosto de 2012

escotilla de proa...





Duermo en el camarote de proa con la escotilla abierta. Duermo bajo el cielo. Incluso cuando las noches son muy húmedas y hace frío.
Dormir sobre el mar, bajo el cielo es como dormir en el paraíso. Imagino que cada uno tiene un paraíso que desear, yo he encontrado el mío y duermo en él.

Anoche entraron las estrellas y la luna por la escotilla de proa, fue delicioso cuando una ráfaga de viento se me enredó en el pelo y dulcemente no me dejó dormir.

domingo, 26 de agosto de 2012

sobre el mar...


"sobre el mar" obra de Cayetano Romero.


Vuelvo a tierra firme, los nudos de la vida no se dejan deshacer fácilmente.
Es extraño caminar sin sentir el movimiento de las olas, sin tener que balancearme suavemente. Es extraño buscar la llave en el bolso y abrir la puerta, recordar la vida real también es extraño. El mar me ha hecho olvidar el mundo. 
Una figura de barro se inclina entrando en un vacío de luz, quiere introducirse en esa luz y alarga el brazo para atraparla, la rodean las palabras sobre el mar. Son mis palabras. Mi amigo la creó pensando en mi.
Ahora esa figura que se inclina para adorar el mar o para fundirse en él, como yo, está en mi casa de tierra firme y yo al mirarla comprendo mejor lo que soy y me siento más feliz.

Algunas veces, muy pocas, es necesario tener cerca lo que tanto emociona.



martes, 21 de agosto de 2012

nudos...




Los nudos en el mar tienen que ser seguros para soportar la fuerza de los vientos, pero también hay que poderlos deshacer fácilmente, sin que el tiempo o la sal los endurezcan.
Así tendrían que ser los nudos que irremediablemente va haciendo la vida,

fáciles de liberar.

jueves, 16 de agosto de 2012

el mar y yo...



Las gaviotas bajan a dormir sobre el agua. Hoy no hay nubes ni horizonte.
No nos cansamos de mirarnos

el mar y yo.


martes, 14 de agosto de 2012

la belleza...




"Si quieres dibujar bien tienes que olvidar la belleza" dice John Berger.
Me detengo en esas palabras, nunca lo había pensado así, olvidar la belleza.
Me he equivocado tanto que no me extrañaría haberme equivocado en eso también. He dedicado mucho tiempo a buscar la belleza, a descubrirla, incluso cuando se esconde y hay que descender a lo más pequeño para verla entre tanta fealdad. El tiempo y mucha práctica me ha hecho comprender que siempre puede encontrarse la belleza, nunca he intentado olvidarla.
Quizás Berger tenga razón (está claro que tiene que tener razón). Al dibujar hay que olvidar la belleza, por supuesto no intentar copiarla, sería inútil, ir más allá y dejar que el dibujo hable, de la belleza olvidada quizás o de alguna otra emoción. Un dibujo nunca es un espejo y la belleza no debe ser reflejada.
Si para dibujar bien hay que olvidar la belleza... 

me pregunto si para vivir bien habrá que olvidar la felicidad.


jueves, 9 de agosto de 2012

acuarela...



Un sólo pincel, la cajita de acuarelas, el cuaderno que voy llenando de verano. Agua de mar.
También el libro que a ratos leo perezosamente, mucho tiempo. Las rocas de Maro, por la tarde, después de los baños, a la hora del sueño. Ha caído el viento aunque el barco sigue bailando sobre las olas, cruje a veces. Las piedras de la costa, las cañas, las cabras que se ven por los acantilados parecen inmóviles. Intento dibujar la tierra segura y quieta desde el mar que cambia siempre, inestable, como yo.

Acuarela.


lunes, 6 de agosto de 2012

maro...



Maro está entre Nerja y la Herradura, es una franja de costa agreste casi sin construcciones, los árboles bajan hasta las calas que se forman entre las rocas, a muchas de ellas no se puede llegar más que por mar. El agua en Maro está casi siempre clara y limpia, se ve nítidamente el fondo arenoso lleno de algas y peces, paso horas sentada en la proa del barco mirando el fondo sin cansarme nunca, también nado y buceo en esas aguas sin cansarme nunca. Maro está a unas tres horas de navegación desde el puerto. Cuando el tiempo es bueno y los vientos suaves vamos a Maro a fondear. Acercarse a la costa, buscar un punto preciso y echar el ancla.
Entonces todo cambia, será el silencio disuelto en las olas que chocan en el casco o el movimiento del barco, serán quizás las rocas, como esculturas monumentales, acoplándose precisas hasta llegar al mar, serán las noches de estrellas, el vino y las velas, será el amanecer fresco, salir por la escotilla de proa y en un gesto furtivo, como si fuese una niña, tirarme desnuda al mar. Será no desear ninguna otra cosa ni ningún otro lugar.

Será la felicidad.





viernes, 3 de agosto de 2012

un poema...




El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

(W.B. Yeats)


Y te miro y suspiro. Antes de envejecer y morir. Así llevo el vaso a mi boca.
Y el amor entra en los ojos. Y te miro y suspiro.

Lees un poema, llevas el vaso a tu boca, lo vuelves a leer, lo recitas de memoria, cierras los ojos, se te han llenado los ojos de amor.

Y suspiras.

jueves, 2 de agosto de 2012

agosto...




Agosto ha llegado lleno de reflejos. Como los recuerdos las luces se alargan y se disuelven en el mar negro.

Agosto ha llegado con una luna grande y un gran silencio.



martes, 31 de julio de 2012

antaño...



Él vivía en una casa blanca que daba a un patio empedrado, ella vivía en otra casa blanca en el mismo patio empedrado justo frente a la casa de él. En en centro del patio crecían cada vez más altas cuatro palmeras y una hiedra. La casa de él miraba al norte, donde vivía ella. La de ella daba al sur. Su norte era él.
Trabajaban en una dehesa en un campo de Cádiz, cerca del mar. Él con el ganado, ella servía como criada. Volvían al patio empedrado al atardecer y se sentaban en la puerta de sus casas mirando al norte, él, ella a él.
Cuando ahorró lo suficiente, él se fue a su norte soñado. Ella se quedó esperando frente a la puerta cerrada, soñándolo a él. Al sur.
Él volvió con una mujer del norte y dos hijos que corretearon por el patio empedrado unos días de un verano. Ella siguió sirviendo en la casa grande hasta que la vendieron y la convirtieron en hotel. La casa de ella es ahora la habitación número 3.
Al atardecer, bajo las palmeras, se oye aún mezclado con el viento de levante un llanto pequeño y muy triste.

Las penas de amor se quedan incrustadas en las piedras


sábado, 28 de julio de 2012

anoche...



Cuando atardeció se calmó el viento y el mar, tras la montaña el cielo se hizo magenta, todas las gaviotas dormitaban en la playita chica que hay en la bocana del puerto, miraban el anochecer, como yo, inmóviles y silenciosas.
Al atracar ya había algunas estrellas en el cielo violeta todavía. Yo encendí las velas y bajé a cocinar una pasta sencilla y fresca, por la tarde había ido a pasear, encontré romero y tomillo en un campo tras las casas del pueblo, los maceré con aceite y tomate, unas anchoas y aceitunas. La pasta al dente. Abrí una botella de cava frío, vino Ina y cenamos en una noche quieta y finalmente cálida. Pude ponerme un vestido de seda ligera. Llevábamos sobre la piel todo el sol y todo el viento del día.

Anoche brindamos entre risas por el verano y por la felicidad.


jueves, 26 de julio de 2012

la pereza...




Hay una hora inventada para la pereza, la de la somnolencia en el calor, a la sombra. Los ojos se entornan sin voluntad de seguir mirando. Aparecen a esa hora los sueños olvidados, los deseos adormecidos, las ideas absurdas y todo se mezcla, se mece, se hace viscoso como el aire. Una leve sonrisa asoma al placer de creer que quizás cuando pase esa hora podrás realizar grandes cosas, que dirás las palabras que te queman aún, que llamarás al amigo, que escribirás una historia, que harás un dibujo con tinta china, que arreglarás el vestido azul, que irás a la compra en bicicleta, que olvidarás para siempre ese mal recuerdo, que lo que no es importante lo dejarás hoy también para mañana, que todo es posible, que el tiempo no pasa, que gracias a la pereza has recordado una escena de la niñez o un beso. Aquel beso tan largo y tan denso como esta pereza.

La pereza, esa gran virtud.

miércoles, 25 de julio de 2012

el oeste...



Hay un norte y un sur, un este y un oeste en los libros. Me lo ha escrito hoy, en una carta, un amigo. Cuando abres un libro, cuando comienzas una página estás al norte y vas descendiendo al este, al sur, quizás en el oeste encuentras la frase que te hace detenerte y esperar. También hay un alba y un atardecer en cada libro, en cada página, le he contestado yo, en una carta, al amigo. Pero no sólo en los libros llega la luz o la oscuridad y la noche, también en cada comida, en cada viaje, en cada relación. Piensa en el amanecer de las relaciones, cuando todo es fresco y limpio, cuando aún queda todo por hacer y descubrir, qué diferente al medio día de una relación o de una comida o de un viaje. Qué diferente al anochecer de una relación cuando la ilusión se apaga y el deseo se adormece, o de un viaje, cuando se vuelve cansado y todo termina. Porque todo termina.
También hay un norte y un sur, un este y un oeste en cada comida, en cada viaje, en cada relación, pero tenemos que recorrerlos sin brújula.
Me quedo esperando otra carta del amigo, quizás me sorprenda de nuevo y me diga que no todo termina o que no hace falta brújula para viajar por el norte ni el sur ni el este ni el oeste de una buena relación.

Yo querría creerlo, no todo termina. Se puede llegar sin brújula y sin perderse al oeste de una buena relación.



sábado, 21 de julio de 2012

es un verano...



Es un verano. En la playa me separo siempre de los demás. Soy una niña solitaria. En ese verano aún no hay demasiados turistas y los espacios vacíos son grandes. Yo siempre me alejo.
En la orilla he buscado piedras blancas y conchas. Hay muchas algas verdes entre las rocas, todavía no han desaparecido esas algas del mar. He recogido algas y piedras y conchas. Busco un lugar vacío y lejano para construir un castillo. Ya no veo el mar ni siento el sol sobre mis hombros quemados. Mojando la arena he hecho una muralla con una puerta empedrada y una avenida de árboles verdes. Tengo que correr por la arena ardiente hasta los cañaverales, hay cañas junto a la playa, no existen los bloques de apartamentos ni el paseo marítimo lleno de bares y restaurantes. Hay cañas, arena y mar.
Entre las cañas busco palitos pequeños, los corto a la medida que considero precisa y los hinco en fila a lo largo del camino que lleva al castillo, sobre los palitos coloco con mucho cuidado bolitas de algas y sonrío satisfecha, es un efecto perfecto, entonces hago un jardín, todo un jardín con parterres y fuentes, un lago que intento llenar con agua de mar pero el agua desaparece inmediatamente, la arena se la bebe. No importa, convierto el lago en un césped, extiendo con precisión una al lado de otra las algas que he ido a recoger a las rocas. No hay tiempo ni sed ni hambre. Sólo hay un castillo en mi verano.
Trabajo como una hormiguita. Una niña rubia, pequeña y loca recorriendo sola la playa buscando algas, palitos, piedras y conchas.
Pasa mucho tiempo, toda la mañana quizás. Mi castillo es cada vez más bonito. Yo ya vivo en ese castillo junto al mar rodeado de jardines de algas. Soy princesa en mi castillo. Seguramente nunca seré más feliz.
Levanto la cabeza. Hay un grupo de personas de todas las edades admirando mi castillo. Me aplauden. No me habían aplaudido antes ni me aplaudirán después.

Siento una vergüenza infinita. Salgo corriendo pisoteando mi castillo y me tiro al mar.

jueves, 19 de julio de 2012

promesas...



Si, recuerdo cada día que prometí dibujar. Cada día dibujo, vuelvo a educar la mirada. Como hice tantas veces, durante tanto tiempo, el cuaderno, la cajita de acuarelas, el lápiz, el pincel, casi siempre lo mojo en agua de mar, sobre el mar, buscando una sombra, sin prisa, la mano corre autónoma sobre el papel siguiendo un instinto que tenía olvidado. Los primeros días tenía que forzarme, encontrar el momento, comenzar. Pero ahora siempre surge el deseo de dibujar cualquier cosa. Voy viendo el mundo de otro modo, de otro color, más cercano a mi, a mis ojos, a mis dedos, a mi ánimo. Voy pasando las páginas del cuaderno, llenándolas de verano.

Es bueno cumplir las promesas que uno se hace a sí mismo.

domingo, 15 de julio de 2012

el terral...



El terral es un viento ardiente que llega de tierra. Vendrá de las montañas secas o de las llanuras del interior. Vuela bajo ese viento cruel, arrastrando el calor se hace denso y espeso como la lava. Cuando llega aquí, al mar, el terral se expande e inunda de fuego el aire. Con el terral es difícil sobrevivir. Hay que cerrarlo todo, buscar la oscuridad y respirar despacio.
Ayer hizo terral. Casi todos los animales y todas las personas se escondían asustados, se quejaban y maldecían. Sólo las gaviotas siguieron volando alto, alegres, más ligeras quizás porque el calor asciende y las empuja hacia arriba.

A mi el terral siempre me ha dado risa y ganas de volar. Me siento feliz y mi ánimo sube tan alto como las gaviotas.



jueves, 12 de julio de 2012

el nadador...


"El nadador" de metal que vuela, obra de Cayetano Romero.




Se lanzó al mar quizás o a un torrente que fluye, sin miedo, de cabeza, como se lanzan los valientes al agua o a la vida, cuando la vida fluye y arrastra.
Era cuestión de un segundo zambullirse, perderse entre las olas y nadar, el nadador de metal que vuela.
Lo detuvo el tiempo.

Suspendido en el aire sigue soñando para siempre (como yo) el nadador con nadar.



lunes, 9 de julio de 2012

esa sombra...



Atravieso las dunas hundiendo en la arena los pies descalzos. El cielo es de un azul infinito. Tan infinito como el verde del mar que aparece de repente tras los pinos. Suelo ir con pocas cosas cuando quiero ser feliz. Llevo agua dulce, aunque aveces, a sorbitos, bebo agua de mar, el libro, la crema, el pareo, las gafas de sol. Tiempo. Para ser feliz hace falta tiempo y ganas. Por el camino busco algunos palos o unas cañas porque luego ataré el pareo para que el viento lo levante como a una bandera roja.

Y yo, bajo esa sombra soy feliz.

viernes, 6 de julio de 2012

lineas de fuga...




Lineas de fuga, hacia la tierra, para adentrarse en el mundo, atravesando la arena y los matorrales está la vida, con las personas que se aman y las que son indiferentes, con las actividades cotidianas, con las cosas hermosas y las feas que hay que soportar, las comodidades, la comida, el agua dulce, la casa para protegerse del sol o del frío, porque el viento sopla helado. Lineas de fuga hacia todo lo que parece seguro, lo que da miedo perder, lo que se desea conquistar.




Lineas de fuga, hacia el mar, para alejarse del mundo, atravesando las olas y las algas hacia un sueño, hay pocas personas en el sueño, nada es cotidiano ni monótono ni igual, todo es líquido e infinito, no hay agua dulce ni casa donde refugiarse, pero se puede volar, amar y jugar. Olvidar.
Lineas de fuga hacia lo inseguro, lo que da miedo no alcanzar.

Más miedo da no ser valiente, quedarse parado, que el tiempo pase y no saber hacia donde caminar.


domingo, 1 de julio de 2012

verano...



Comienza el verano. Un verano grande.
Eso, que sea un verano grande, que venga muy salado de mucho mar, que esté lleno de cielos de todos los colores, de muchas horas de luz, de sombras. Noches de estrellas. Que pueda ver la costa con sus lucecitas a lo lejos  para después buscar puerto y atracar. Que haya música suave y silencio fuerte. Lunas. Agua dulce. Olas. Que las cosas malas se hagan pequeñas y que por momentos se puedan olvidar. Que se cumplan algunos deseos, no todos que después sería aburrido no tener nada más que desear. Viento y calma chicha. Calor. Jazmines. Que haya paseos en bicicleta, libros a la sombra, sardinas, cerveza fría y tomates con sal. Que vengan los delfines (si quieren). Que haya amigos y risas. Vestidos de seda, piel morena, pies descalzos, brindis con velas, miradas y palabras sin hablar.



Que no se me olvide la cajita de acuarelas y en algunos momentos solitarios, mojar el pincel en agua de mar.

jueves, 28 de junio de 2012

el futuro...



Tengo una bola mágica donde leo el futuro. Los futuros, porque mi bola mágica está compuesta por muchas bolitas mágicas también y en cada una de ellas juego a ver el futuro que quiero. Con la misma bola se podría ver el pasado, aunque es muy difícil jugar con el pasado, es posible, porque si se quiere todo es posible.
Por las noches, cuando me acuerdo, voy a mirar un rato (a no ser que tenga que contar estrellas, escribir cartas, recoger jazmines, hablar con los grillos, leer el surco del agua o alguna otra cosa más importante). Ver la cantidad de futuros que todavía tengo me da alegría y esperanza.
Tengo un futuro donde siempre huyo y encuentro cosas nuevas, en otro permanezco haciendo esfuerzos para que la vida de cada día, siendo pequeña, al menos me divierta. En un futuro lejano vivo en el mar sin pisar tierra. Hay algún futuro oscuro, casi negro, que me da mucho miedo y mucha pena. Uno rojo de besos que queman, uno de un azul sereno lleno de calma fresca. En el futuro blanco reconozco las sombras de la pared, las escaleras y las velas. Algunas veces veo un futuro verde con árboles frutales y flores frescas.

Cuando estoy alegre y soy valiente giro la bola mágica y todos los futuros, como si fuesen un presente, se mezclan.

martes, 26 de junio de 2012

el sueño del otro...



Para recordar los recuerdos de los otros hace falta mucho amor. Para soñar los sueños de los otros hace falta enamorarse.
Amar, cuando el amor es el aire que se respira, es soñar el sueño del otro, lanzarse al sueño como si fuese tuyo, convertirte en el sueño del otro porque el otro, al que tú has elegido para soñar, te sueña a ti. Entonces tú te sueñas como un sueño y ya no eres tú, no son tus ojos ni es tu piel. No piensas como tú, algunas veces no hablas como tú, hablas como habla el sueño del otro, tienes la edad que tiene el sueño del otro, que no es la tuya. Seguramente en el sueño del otro eres siempre más joven y más hermoso, eres más bueno y más inteligente, más divertido. En el sueño del otro eres el sueño de ti mismo que ya no te atreves a soñar. Al amar puedes soñarte así, como te soñaste entonces, cuando la vida te abría todas las puertas y aún creías en tus sueños.
El otro te hace amar-te, sueñas su sueño, que es el tuyo. Por eso el amor hace feliz. Por eso el amor, cuando es el latido que te devuelve a la vida,  no dura mucho. Porque es un sueño.

El desamor es el despertar del sueño del otro.

domingo, 24 de junio de 2012

el limonar...




Qué extraño es recordar los recuerdos de los otros.
Hoy he estado recordando otro tiempo que ya no es verdad. Mi ciudad, con playas que aún eran vírgenes, calles estrechas y tiendas con mostradores de madera, he recordado cuando los jóvenes de entonces iban a bailar al Hotel Miramar, cómo se paseaban en barca por el puerto, he recordado los colores de aquella época, cuando yo aún no había nacido, los atardeceres en el horizonte siguen siendo iguales, eso no ha cambiado. En sus recuerdos no me recuerdo a mi misma porque yo aún no era verdad. Con él puedo recordar nombres, verdades y mentiras, recordar sabores y el frío o el calor, pero los olores no podemos recordarlos porque dice él que los olores ya no son los mismos.
"El limonar", con sus casas señoriales y sus jardines sombríos olía a una flor blanca, como una campanilla  que se abría al atardecer, era muy finita y olía a miel. Ya no huele así "El limonar", ya nada huele igual, dice él, y yo que estoy recordando sus recuerdos para que no mueran, busco esa flor blanca que huele a miel y se la llevo. Él intenta sonreír y dice que sí.

En silencio recordamos juntos el olor de "El limonar".

viernes, 22 de junio de 2012

tu sombra...



Se ha caído tu sombra.
En tu sombra escondías el aburrimiento y la monotonía, a la sombra mantenías frescos los deseos, como si aún fuesen jóvenes y desde la sombra salían corriendo para lanzarse al mar. Refugiado en tu sombra veías pasar a los que iban al sol, nadie tenía una sombra como la tuya y te sentías orgulloso. Era única. Una sombra frente al mar donde ibas cuando querías y te escondías a soñar.
Y un día llegas contento a buscar tu sombra y ves que se ha caído, es raro porque no ha habido un temporal, no ha subido el viento ni las olas, es como si la sombra se hubiese tirado por los suelos cansada ya de estar en pie.

Entonces miras atrás y recuerdas las otras sombras de tu vida, aquellas que en otro tiempo te abrazaron, las que habías olvidado y que también fueron cayendo.



miércoles, 20 de junio de 2012

no me indigno...



"No me indigno, porque la indignación es cosa de los fuertes; no me resigno, porque la resignación es cosa de los nobles; no me callo, porque el silencio es cosa de los grandes. Yo no soy ni fuerte, ni noble, ni grande. Sufro y sueño"              
(Fernando Pessoa)

Me gustan las palabras de Pessoa, Me gustan todas sus palabras, no me canso de ellas. En ciertas palabras a veces nos vemos reflejados como cuando al pasar distraídamente ante un escaparate ves tu imagen y te sorprende, eres tú en el reflejo de un cristal, no esperabas verte, por eso te reconoces más real, no te ha dado tiempo a ajustar lo que eres con lo que de ti quieres ver.
Así me veo ante las palabras de Pessoa, como en un cristal que me dibuja sin definirme por completo, a través de un mundo que no es el mío.
Es cierto que no me indigno, ni me resigno, ni me callo, es cierto que no soy fuerte, ni noble, ni grande.

Sufro y sueño con alegría y esperanza.

martes, 19 de junio de 2012

joyas...



En la orilla del mar suelo encontrar piedras preciosas, las he buscado a lo largo de toda la vida y las distingo sin dificultad. Son mis joyas. Yo nunca he apreciado las joyas valiosas, esas otras piedras que también se llaman preciosas y que cuestan mucho dinero. Jamás las querido. Para mí no tienen interés. Sin embargo descubrir alguna piedra preciosa me llena de felicidad, puedo pasar horas mirándolas, casi nunca brillan, lo que brilla demasiado me aturde, prefiero los reflejos matizados y las penumbras.
Algunas veces mis joyas son rocas enormes, las encuentro en las montañas mágicas o en el mar.
Atardece, hoy necesito olvidar, me siento a mirar mis joyas tan hermosas, grandes, ensartadas por las olas.

La verdadera belleza consuela y no tiene precio.

domingo, 17 de junio de 2012

su mano...



Su mano me sostuvo. Me acarició. Me alzó por los aires. Me guió cuando me perdí. Él me contó que cuando nací me acercó su mano, yo me agarré a su dedo índice y no quise soltarlo.
Sus manos fueron fuertes y hermosas. Siempre me gustaron sus manos. Cuantas veces habré mirado sus manos, con sus manos me construyó una cabaña sobre un árbol para que yo tuviese mi primer refugio. Su mano abrazaba la cintura de mi madre cuando bailaban sin música en el jardín. Su mano me salvó en el mar y me llevó a la orilla. Me protegió, su mano hubiese matado por mí. Algunas noches necesité su mano junto a mi almohada para poder dormir. Sus manos distintas a la de todos los hombres de mi vida. Su mano que hizo tanto por amarme tanto.
Su mano se ha hecho vieja, llena de tiempo se va difuminando como él.
Su mano tiembla, como yo.
Su mano elegantemente abandonada mientras duerme.

Apoyo mi cara en su mano, no tengo otra cosa y quiero regalarle estas lágrimas.

jueves, 14 de junio de 2012

mentira...



Sólo las mentiras dicen la verdad. La nuestra, la que tenemos dentro, dormida, la que tanto temememos.
Vamos a decir mentiras.
No me cuentes tu verdad, ya la veo en tus manos, en tus ojos tristes o en el color de tus zapatos, háblame del sueño, no me digas lo que pasó, no quiero saberlo, no me importan las fechas ni los nombres, ni los verdaderos recuerdos. No eres lo que has vivido, quizás seas lo que no te permitiste vivir y lo que no te dejaron soñar ni decir.
Yo no te hablaré de mi pasado, no importa, no es lo que soy, podía haber sido distinto, qué más da si realmente estuve o no en aquel país lejano, ¿atravesé un desierto? ¿amé? ¿naufragé? ¿naufragaste tú? Inventemos otra historia, es el único modo de conocernos. Tú a mí y así yo a mí. Yo a ti y así tú a ti.

De verdad que no hay otro modo de  llegar lejos.

martes, 12 de junio de 2012

crosno...



Llegué a Crosno al atardecer. Los tejados azules se teñían ya de violeta pero aún no habían encendido las luces de las calles. Las calles de Crosno son empedradas y estrechas, por las noches en la puerta de cada casa encienden un farol. En Crosno no hay luz eléctrica, la primera vez que vi la ciudad iluminada por las velas me emocioné, tuve la sensación de haber llegado a una ciudad inventada por mí.
Encontré sin dificultad una casa donde vivir. Por las mañanas salía con todos los demás al otro lado de la muralla y ayudaba en las tareas del campo, me gustaba cuidar el huerto o salir a pescar en las barcas rojas que tenían en el puerto, porque Crosno estaba al borde del mar. Aprendí a podar olivos y a remendar las redes, no quise ir con los rebaños a la montaña ni quemar rastrojos, me dejaron hacer lo que más me gustaba.
Por las noches solía quedarme sola en mi casa pequeña, aunque a veces participaba en las fiestas que organizaban en la plaza, bailaba y comía con ellos. Reía con ellos y les contaba a algunos mi historia si me preguntaban de donde venía y cómo había llegado a su ciudad.
En Crosno fui feliz. Cuando anochece aún pienso en los tejados azules que se tiñen de violeta.

 Al final siempre huyo. No recuerdo qué fue lo que me hizo huir también de allí.

domingo, 10 de junio de 2012

demonios...



Tenemos dioses y tenemos demonios. Yo se que somos nosotros los que los inventamos, los vamos haciendo como queremos. Al menos yo los hago siempre tal y como quiero.
Casi todos mis dioses habitan en el mar. También tengo algunos dioses en las nubes, pero son dioses menores y despistados. Tengo dioses en las piedras, en los animales y en algunas flores. Tengo algún dios de papel y algún otro que es de carne y hueso.
A mis dioses les enciendo estrellas y velas por las noches y les pido que me cuiden, que no me dejen y que me ayuden a ir viviendo.
A mis demonios los tengo casi siempre a raya. Son demonios dormilones y risueños. No son malos del todo mis demonios, ni demasiado feos. Son viejos, eso si, tienen algunos desconchones, han perdido el color y la memoria, ya no dan ni miedo.
La verdad es que no suelo verlos, se esconden y exceptuando algún grito desesperado, casi siempre están en silencio.

Aprendí hace mucho tiempo que mirándolos con ternura hasta los demonios son medio buenos.

jueves, 7 de junio de 2012

la isla blanca...



La isla blanca está en un pueblo pequeño entre montañas, cerca del mar, al sur de Granada, pero podría estar en cualquier sitio porque la isla blanca está lejos del mundo, de todos los mundos menos del interior. Es una isla que mira hacia dentro. Tiene una gran fachada blanca y podría parecer una casa en una calle pero sólo el que ha entrado sabe que en realidad es una isla que flota sobre el mar denso de la realidad. Yo, que soy un pez, no se nadar en ese mar turbio y traicionero y muchas veces me ahogo, veo a los demás moverse con facilidad, son capaces de vivir entre las olas altas de una realidad que a mi se me hace absurda, los demás suelen nadar en parejas o en grupo, yo creo que no saben donde van, pero avanzan por el tiempo y el espacio y yo, que soy un pez, no se seguirlos. Sólo en la isla blanca encuentro refugio.
En la isla blanca tengo mi cielo y mi orilla, agua dulce y dulces sueños, tengo un bosque sombrío y una playa de piedras en la planta alta, al sol. En la isla blanca tengo estrellas, un horizonte de montañas azules, mucho tiempo y poca prisa, tengo silencio o música, millones palabras y casi todos los colores.

Como un náufrago llego aquí y entre los muros blancos descanso y respiro.

martes, 5 de junio de 2012

sabores...




Es cierto que muchas cosas ya no saben igual, ni las cerezas ni los albaricoques ni las manzanas ni las uvas, las peras y los higos tampoco saben ya igual, ni los tomates.
Pero hay muchas cosas que si saben bien: sabe bien cuando sabes que alguien sabe que te gusta, te gusta lo que dice y lo que hace, eso sabe bien.
También sabe bien cuando sabes que brindarás bajo las estrellas o cuando sabes que al salir del mar los labios sabrán a sal, eso sabe bien. Saben bien los besos y los besos soñados saben a gloria, el sabor de los besos soñados no pasa con los años. Las risas saben siempre bien, a cualquier hora. Los secretos, los silencios y algunas palabras saben bien, sobretodo a la luz de las velas. Sabe bien el aire fresco del amanecer y sabe bien el agua cuando se tiene sed. 

Incluso las manzanas, las peras y las uvas siguen sabiendo bien si las pintó Caravaggio. 
El arte sabe bien.


domingo, 3 de junio de 2012

cerezas...



Las cerezas, como muchas cosas en la vida, vuelven cuando no se recordaban, aparecen un día sobre una mesa y sorprenden porque son iguales a las cerezas de aquellos veranos felices. Por las tardes a la sombra del nogal, con el pelo húmedo y los labios azules de tantas horas en el mar. Las niñas nos colgábamos las cerezas de las orejas como pendientes. Los niños se metían las cerezas en la nariz y después se las comían para darnos asco y risa.
Aparecen de nuevo las cerezas llenas de recuerdos rojos. Entonces se desean y por un momento, antes de probarlas, saben a felicidad. Las comemos mientras charlamos intentando no recordar aquellas otras cerezas y que no somos los mismos, ya no tiritamos ni tenemos los labios azules, no hay hambre de cerezas, no nos las colgamos de las orejas ni nos gusta en secreto un niño moreno que nos hace reír.
No son tan dulces ni saben a sueños estas cerezas.

Estas cerezas saben, como muchas cosas en la vida, a la melancolía de lo que ya no es.

viernes, 1 de junio de 2012

volar...

"un mundo de piedra" lápiz sobre papel.


Las cosas cambian.
Un día soy la piedra que pesa, la que está inmóvil en el suelo, paciente o triste. Hay otras piedras que se elevan y vuelan (aunque las piedras no vuelan), todo puede pasar.
Otro día vuelo yo, me elevo, miro el mundo desde arriba, inquieta o feliz, soy una de esas piedras que vuela (aunque las piedras no vuelan), todo puede pasar.

Las cosas cambian, todo puede pasar y todo pasa...