De izquierda a derecha, tío Paco y mi padre, ahora son viejos, tío Paco es gordo y calvo, tiene barba blanca, mi padre es pequeño y sigue siendo guapo, los dos van en el smart con el perrito, todos los días se pasean por la ciudad buscando algo que hacer, ir a la compra o tomar un aperitivo al sol.
Tío Enrique y tío Pablo han muerto, abuelo Enrique y tía Angelita también han muerto.
De izquierda a derecha, tía María Dolores sigue siendo una mujer muy hermosa, está rodeada de hijos y nietos, todos la aman, tiene un gran sentido de humor, no la veo mucho ni hablo mucho con ella, pero siempre que lo hago me sorprende su alegría y su amor.
Enriquito está en sus brazos, destrozó su propia vida. Manolo tiene dos hijos y no sé si es feliz. Abuela Elvira también murió, me contaba historias y me hizo ser lo que soy, tiene en brazos a mi hermana, mi hermana también está lejos ahora. Carmina, entonces vivimos juntas muchas cosas, jugábamos bajo el nogal a ser princesas, ahora no nos vemos nunca, tiene dos hijas que no conozco.
Mi hermano, pudo ser feliz y es la persona más desgraciada que conozco, destrozó su vida, hay familias en las que destrozar la propia vida es una herencia. Mi madre me tiene en brazos, también murió, yo no la recuerdo así, tan joven ni tan llena de esperanza, tampoco recuerdo así a abuela Elvira ni a tía María Dolores, ni a mi padre. No recuerdo así a nadie.
Tampoco me recuerdo así a mi misma, mirando al futuro. Pero sí recuerdo ese collar, era turquesa,
quería llevarlo siempre.
Hay algunas cosas que el tiempo no cambia, como creer que llevar un collar turquesa te puede proteger para siempre de la infelicidad.