sobre las cosas del vivir
sábado, 11 de mayo de 2013
el don...
Era una de esas personas con un halo de misterio. El ritmo de su vida no era muy distinto al de los demás. Trabajaba, tenía familia, amigos, penas y alegrías, algunas desgracias en su vida, como tenemos todos, algunos golpes de suerte. Tenía recuerdos, fracasos, sueños y sueños rotos, como tenemos todos. Pero en algo trascendía su misterio. Yo lo observaba con curiosidad intentando descubrir su secreto, esa sensación de constante serenidad, como si alguna felicidad oculta y muy superior lo llevase en volandas por la vida.
Al cabo de los años, cuando envejeció, seguía siendo igual y ese halo lo hacía hermoso a pesar de las arrugas y de los achaques de la edad.
Ahora creo que lo sé, simplemente tenía un don que tienen muy pocas personas y que yo persigo.
El don de apreciar las cosas mientras suceden.
jueves, 9 de mayo de 2013
una mañana de primavera...
Aunque lo normal sea el asfalto y el ruido, la tecnología, las cosas cada vez más lejanas, más difíciles y más frías (las personas también). Aunque se dependa tanto de tantas cosas que parece que nunca son suficientes. Por mucho que el mundo intente hacernos creer que ya dominamos y controlamos la vida, hay momentos, especialmente en primavera, en los que algo primitivo dentro de nosotros nos hace comprender que seguimos siendo parte de la naturaleza y que como el jazmín y la bisnonia, el prunus o la hierba buena, es posible renacer. Como los pájaros es posible, sin motivo aparente, levantarse contento y cantar.
En una mañana de primavera el patio rojo, tan pequeño, tan poca cosa, es un paraíso donde volar.
martes, 7 de mayo de 2013
las estatuas...
Soy muy antigua, de esa generación que aprendió a dibujar estatuas.
A los diez años, después de mucho insistir y jurar que estudiaría aún más y que sacaría aún mejores notas, conseguí que me matricularan en la Escuela de Artes y Oficios de mi ciudad. Entonces estaba en un hermoso edificio del centro, era la misma Escuela de Artes donde había dibujado Picasso de niño.
Después del colegio, con mi uniforme azul y mis libros, iba caminando sola por la ciudad y entraba emocionada en aquel aula vieja llena de estatuas. Mi padre me regaló una cajita de madera que había sido de mi abuelo Antonio, el pintor, el que se fue porque era demasiado artista para quedarse, con el que siempre soñé porque todos me decían que me parecía a él y que mis ojos verdes eran como los suyos.
En esa cajita mágica llevaba los carboncillos, los trapos, la plomada, que también me hizo mi padre, los lápices y los difuminos.
Soy muy antigua porque aprendí a mirar las estatuas sabiendo que en aquellos cuerpos de escayola desnuda estaban todas las respuestas a las preguntas que aún no sabía formular.
Soy muy antigua porque aunque no llegaba a la parte alta del tablero y me tuvieron que proporcionar un banquito de madera donde subirme, dibujaba con los dedos y con el alma. Mi vida antigua eran las horas esperando que llegase el momento de dibujar, como lo hacíamos entonces, con el cuerpo y con el corazón hasta hacer que las estatuas viviesen en el papel.
Ahora yo enseño en la Escuela de Artes y en el aula siguen estando las estuatuas, ya nadie las utiliza para enseñar a dibujar, dicen que eso ya no sirve en este mundo en el que vivimos, los alumnos no las miran, no saben abandonar la pantalla del ordenador.
Soy muy antigua, está claro. Hoy con toda mi ilusión antigua he traído la cajita de mi abuelo y en las horas libres, sola en el aula, me he puesto a dibujar estatuas. He vivido de nuevo la antigua satisfacción y la felicidad.
Ahora estoy escribiendo desde la mesa del profesor, con una sonrisa y los dedos manchados de carbón.
lunes, 6 de mayo de 2013
lunes de mayo...
En esta otra casa que habito los amaneceres son más claros y el horizonte está más cerca. Es cierto que no hay tanto silencio ni tantos pájaros, tampoco hay tanta soledad ni tantos ladridos de perros, no hay gallos que canten en mitad de la noche ni campanas de iglesia. Pero en esta casa se respira el mar y el sol lo inunda todo, inunda la cama, el baño, el salón, la alfombra roja, la cocina. Como solo estoy en esta casa los lunes por la mañana disfruto mucho de todas las cosas y los colores, me paseo descalza deteniéndome en rinconcitos o detalles que había olvidado para volverlos a descubrir, hago lo mismo cuando estoy en la habitación de un hotel, por eso en esta casa algunas veces me creo extranjera, imagino que estoy de paso y que no volveré nunca más, entonces todos los movimientos se hacen más lentos, la percepción se agranda y las emociones se suavizan, hasta lo más pequeño adquiere otro significado, como en un ritual.
Lunes de mayo.
viernes, 3 de mayo de 2013
tu mano...
Podría dormir dentro de tu mano porque soy pequeña y tú eres inmenso.
Cuando miro tus manos, sin que tú lo sepas, creo que nada malo puede pasarme. Tus dedos entonces me rodean y yo, que soy débil, me pierdo y en ti busco refugio. En tus manos, que acaricio sin que tú lo sepas, encuentro calor cuando tengo frío. En tus manos finalmente puedo cerrar los ojos. En tus manos respiro si me ahogo.
Después te olvido y me hago grande. No te busco, no puedo sentir miedo ni frío, no me escondo. Soy fuerte cuando te olvido.
¿Por qué sino cada día intento olvidarte?
miércoles, 1 de mayo de 2013
mayo...
Mayo ha empezado con tanta luz y tanto azul que todo parecía de agua cristalina, o todo de aire frío, o todo de cristal.
Ayer aún nevaba en las montañas que abrazan la costa, porque la aman mucho. Como una ola que rompe en la orilla, las cumbres rompían la espuma de la nieve y las nubes blancas.
Yo me he lanzado al mar helado, no he podido evitarlo, tendré en mi naturaleza algo de sirena que renace en el agua salada.
El barco navegaba, contento también, ciñendo suavemente contra el viento.
Mayo ha empezado azul y feliz.
lunes, 29 de abril de 2013
las figuras imaginarias...
"Las figuras imaginarias tienen más importancia y más verdad que las reales.
Mi mundo imaginario fué siempre el único mundo verdadero para mí. Nunca tuve amores tan reales, tan llenos de vigor, de sangre y de vida como los que tuve con figuras que yo mismo creé. !Qué locura! Tengo saudades de ellos, porque igual que los otros, estos pasan también..."
Fernando Pessoa.
"Libro del desasosiego"
-415-
Él escribió lo que yo siento...
domingo, 28 de abril de 2013
la niña chica...
Algunas cosas que ya se habían olvidado y que se volverán a olvidar, tienen la capacidad de trasladarnos en el tiempo. Hacia atrás, claro, muy atrás.
En una mañana de domingo las olas rompen con furia en la orilla, el viento arrasa. Tu perra corre por la arena persiguiendo gaviotas y tú subes sin pensarlo a un columpio de la playa. Vuelas, vuelas muy alto, (a tu edad) y ríes...
eres de nuevo la niña chica...
jueves, 25 de abril de 2013
el tiempo perdido...
Es inútil buscarlo, el tiempo perdido no se volverá a encontrar jamás, se disuelve y desaparece, sólo en la memoria algunos bucles de recuerdos intangibles hasta que terminan por deshacerse.
Los grandes héroes que salieron a buscar el tiempo perdido regresaron llenos de palabras, no de tiempo.
No hay nada que me asuste más ni que me dé más placer que ser consciente del tiempo que voy perdiendo.
Dulcemente lo dejo correr entre los dedos, como se deja correr el agua cuando fluye, esa es su esencia y su belleza.
He aprendido a definirme por la calidad del tiempo que pierdo.
martes, 23 de abril de 2013
mi estudio...
En la primera planta está el dormitorio (de los sueños hablaré otro día) y en la planta alta el estudio, da al sur, un ventanal grande lo separa de la terraza donde tengo un naranjo pequeño, romero y un jazmín, en la terraza es donde en verano me tumbo a mirar estrellas. Como la casa está en una calle pequeña de un pueblo pequeño hay mucho silencio, sólo se oyen los pájaros y cuando hace viento las ramas de los árboles. Algunos días oigo música aunque casi siempre prefiero el silbido suave del silencio.
Subo al estudio después de la ducha fría con mi taza de café y paso todas las horas de la mañana inmersa en una especie de "dolce far niente" que me llena de felicidad. Casi nunca tengo nada concreto que hacer y cuando lo tengo lo resuelvo rápido, así que salto sin orden de una lectura a otra, de un pensamiento a otro, de un dibujo sin terminar a un libro de pintura y me recreo en cosas pequeñas, aparentemente sin importancia pero que suelen darme la clave de las cosas y el sentido al seguir viviendo.
Mi estudio está muy lejos del mundo real y muy lleno de mí, me siento muy afortunada de tener ese espacio pequeño y luminoso donde pasar las horas y perder el tiempo.
sábado, 20 de abril de 2013
la casita...
Se entra directamente desde la calle, eso al principio no me gustó, siempre me ha parecido que entrar en un espacio es como cambiar de dimensión y no se debe hacer demasiado bruscamente. Sin embargo ahora me encanta, abro la puerta y entro en otro mundo, dejo fuera la calle estrecha, la vida gris, las palabras, los miedos, lo dejo todo y entro. Tres metros de ancho por doce de largo, más los dos metros del patio diminuto tras el cristal que le da la luz y la vida. Ese patio con su pared roja, su fuente (diminuta también) y sus plantas que no tienen miedo de crecer en busca del cielo, es un ejemplo de vida, no se puede usar más que para ser disfrutado visualmente pero sin él todo sería vano, inútil, no funcionaría nada sin ese espacio que no tiene otra misión que la de dar la luz y la vida. Creo que hay personas y cosas así, pequeñas pero que son las que dan luz o sentido a la vida.
Hay una chimenea a la izquierda y en frente el sofá, hay un equipo de música, y la cocina de juguete, una mesa con cuatro sillas (creo que nunca se han usado las cuatro a la vez). después la escalera que baja al sótano donde tengo la leña que enciende el fuego en invierno y los trastos que uno cree que son necesarios tener, la escalera también sube hacia los otros espacios que me acogen y que me consuelan, como me acogía mi madre entre sus brazos y me consolaban sus besos callados.
Subiremos a la primera planta otro día.
jueves, 18 de abril de 2013
ángeles...
Si te mueves bruscamente se aleja de ti y se calla cuando hablas, "en ese otro espacio donde ellos habitan sólo los silencios significan". Él existe para estar contigo, ¿no has comprendido aún que los efímeros momentos de felicidad que te sorprenden no son más que sus alas al rozarte dulcemente?. A tu ángel no le importa el paso del tiempo, no lo entiende, contento envejece junto a ti, no se preocupa por todas esas cosas que tú crees importantes, está alegre cuando tú, mira por donde pisas y aunque lo intenta no sabe apartar las piedras de tu camino.
Se manifiesta algunas veces en tu gesto distraído, en tu sombra, en el agua que bebes, entre las notas de algunas músicas que te estremecen.
En el hilo que sin darte cuenta llevas cosido al corazón.
martes, 16 de abril de 2013
en tarifa...
En Tarifa hay un jardín antiguo de árboles enormes, no tiene muchas flores, sólo en algunos macetones de barro crecen petunias o pensamientos, pero las palmeras y los eucaliptos se enredan en el cielo, hay plataneras y cañas, romero, tomillo y algunas otras hierbas aromáticas buscando las esquinas donde llega el sol. Entre los senderos umbríos algunos jazmines y una dama de noche beben de las fuentes que se oyen sólo cuando el viento se calma y deja tranquilas las hojas y las ramas, entonces también se distinguen el canto de los pájaros y el rumor de las olas.
Caminar por ese jardín que termina en el mar es como caminar por el paraíso.
domingo, 14 de abril de 2013
tarifa...
En las dunas hay soledad y flores amarillas, el cielo inmensamente azul, el mar es verde cerca de la orilla donde rompen las olas en espuma blanca. La arena es muy suave hasta que el levante se hace cruel, entonces vuela y duele en la piel como duele la añoranza o la pena en el corazón. En la línea del horizonte se dibujan las montañas de África como si se pudiese llegar a nado. Por las noches, allí en el estrecho, las estrellas son más y más grandes, no están tan altas y llenan el aire, tanto que pueden respirarse. Cuando voy a Tarifa me lanzo al mar aunque no haga calor y vuelo sobre las olas, corro por las dunas y río, me entierro en la arena dulce. Por las noches respiro estrellas.
Hay lugares que hacen feliz, no importa el tiempo que pase, por eso uno siempre quiere volver. Este fin de semana he estado en Tarifa, he sido feliz.
sábado, 13 de abril de 2013
misterio...
Ayer me preguntaste si sueño aún, te dije sí, sueño. "Nada ni nadie que no nos haga soñar interesa". Somos dos mirando un sueño, ¿un diálogo por fin?, la luz nace del misterio. Miramos sin mirarnos hasta que las palabras se nos acercan en círculos, nos llegan a los pies, después nos cubren el cuerpo y nos sellan los labios.
Yo querría lanzarme al sueño o al misterio, me arrodillo para mirar, tú dices que dudas, nos separa el mundo, ya no dices nada más, ni tu nombre.
La obra es de Cayetano Romero, las emociones son mías. (Es una de esas pieza que aún hace soñar).
viernes, 12 de abril de 2013
preguntas y respuestas...
¿Caminas alegre? ¿Miras el cielo? ¿Respiras profundo? ¿Te ha sorprendido la primavera? ¿Sonríes? ¿Sueñas aún?
¿Crees que eres feliz?
Caminas alegre. Miras el cielo. Respiras profundo. Te ha sorprendido la primavera. Sonríes. Sueñas aún.
Crees que eres feliz.
miércoles, 10 de abril de 2013
rené...
Teníamos un monito que vivía con nosotros como un hermano más, mi madre le hacía ropita diminuta y lo vestía por las mañanas, a veces pensé que lo quería más que a mi porque tardaba más en vestirlo a él; por las noches lo metíamos en el baño y le lavábamos el pelo con nuestro champú, cuando se mojaba se quedaba tan delgado que parecía un lápiz y nos reíamos mucho. Se llamaba René. Dormía con mi hermana pequeña que era entonces un bebé, René la cuidaba y la protegía, si alguien se acercaba a ella él se ponía a la defensiva y gritaba, si ella lloraba o había que hacerla dormir bastaba con llamar a René y él la tranquilizaba. Robaba cosas y escapaba, se subía a las cortinas y las lanzaba desde allí. Tenía una casita preciosa que le hizo mi padre, sobre una gruesa caña de bambú, era de madera, a dos aguas con una especie de terraza donde René se sentaba a mirarnos, si se sentaba de espaldas significaba que estaba enfadado o triste. Si a alguien se le perdía algo íbamos a su casita y seguramente lo encontrábamos allí, debajo de su manta o entre sus juguetes. Por la noche se abrazaba al cuello de mi padre o se subía sobre su cabeza cuando caminaba. Yo adoraba a René, no me cansaba de mirarlo ni de estar con él, aprendí su lenguaje y él el mío.
René murió, seguimos creciendo rodeados de animales, todo tipo de animales, la vida cambió, nos hicimos grandes, nos fuimos de casa. Ahora todo es un recuerdo y los recuerdos se difuminan inevitablemente.
Hoy es el cumpleaños de mi hermana, no sé si ella recuerda a René.
Hay días de nostalgia. Hoy también es mi cumpleaños y aquí estoy, buscando en la nostalgia y regalándome recuerdos.
lunes, 8 de abril de 2013
la noche...
La noche se va retrasando cada día. Ahora al salir de clase hay colores en el cielo, ya hay aromas en el cielo, subo por la avenida que hace sólo unos días era negra y dura, larga y fría como el invierno. Han florecido los jacarandá, el asfalto es más blando y la vida parece más suave. Camino mirando la silueta de las palmeras y el cielo, mis pasos son también más blandos y más suaves.
Como los jacarandá mis pensamientos dejan caer pétalos violetas.
domingo, 7 de abril de 2013
miamar...
Entonces hizo para mi un barquito de papel, sabía que lejos del mar no puedo vivir.
En aquellos montes un río fluye hasta el fin del mundo.
Me preguntó si me atrevía a dejarlo ir, como se deja ir la vida. Yo dudé.
Antes de lanzarlo a la corriente helada le pusimos mi nombre.
Lejos del mar no sé vivir y me dejó ir, como se deja ir la vida.
jueves, 4 de abril de 2013
caballos rojos...
Hace poco, después de una cena entre amigos, me dejé llevar por la pasión en el sentir y el hablar, (me pasa a menudo y después me arrepiento casi siempre), estaba hablando de lo que habían progresado mis alumnos, me siento muy orgullosa y comencé a enseñar fotos de los dibujos que hacían hace sólo unos meses y de los que hacen ahora, alguien al verlos dijo que no parecían reales. Como estoy acostumbrada a arrepentirme cuando me dejo llevar por la pasión en el sentir y el hablar respondí que sí, que tenía razón, que no eran reales, dejé de enseñar fotos y cambié de tema, pero me quedé pensando que es justo eso lo que intento enseñarles a mis alumnos. Hay una anécdota que repito en clase, porque antes de aprender es normal que ellos pretendan hacer dibujos que parezcan reales sin comprender aún los otros parámetros que les intento transmitir.
En una exposición un crítico de arte le dijo a Matisse, "¿Dónde se han visto caballos rojos con la crin azul?." Matisse contestó, "Señor, ¿no se ha dado usted cuenta de que lo que está mirando no son caballos? Éso es un cuadro".
Estoy aprendiendo a no dejarme llevar por la pasión en el sentir y el hablar, no siempre lo consigo, pero nunca es tarde para aprender, o al menos para intentarlo.
miércoles, 3 de abril de 2013
casas rotas...
Las casas se rompen y se van muriendo de pena cuando se abandonan. Las almas se rompen al abandonarse a si mismas heridas de pena también.
Qué tristeza cuando uno ve una casa o un alma abandonada frente al mar.
martes, 2 de abril de 2013
almas...
Hay almas rotas. No siempre estuvieron así. Hubo un tiempo en que fueron fuertes, o lo parecían, eran brillantes como joyas (no hay nada que brille más que un alma cuando brilla). Justo antes de romperse sonaban a cascabeles o risas.
Algunas almas rotas son como las casas rotas, al verlas uno se imagina o sueña cómo fueron antes de romperse, cuando estaban llenas de ilusiones o de amores que aún no se habían roto tampoco. Las llenaban flores y cortinas vaporosas, había quién se preocupaba de lavar el suelo y los cristales o de cuidar el jardín.
Después el viento o el tiempo vaciaron esas casas, rompieron las almas y sólo el olvido recuerda aquellos amores rotos.
Al ver una casa rota yo siempre (o casi siempre), deseo arreglarla, devolverle la vida, imagino o sueño que la hago brillar y que se llena de nuevo de ilusiones y de amores. Pintar de blanco la tapia, cuidar el jardín, lavar el suelo, poner cortinas.
Lo malo de las almas rotas es que son mucho más difíciles de identificar y cuando se encuentran, de volver a hacerlas brillar.
sábado, 30 de marzo de 2013
cosas prácticas (dos)...
Seguramente es muy práctica una batidora en la cocina y un congelador, es muy práctico un suelo de baldosas de gres, fácil de limpiar, la madera no es práctica, pero andar descalzo da alegría y felicidad. No es práctico poner flores en los jarrones, hay que cambiarles el agua y se marchitan siempre al final, pero la flores en los jarrones ayudan a decorar la vida y dan también alegría y felicidad. No es nada práctico encender la chimenea si se tiene otro modo de calentar, pero creo que en una noche de invierno no hay nada que dé más amor y felicidad. Dicen que es muy práctica la comida precocinada, los platos de plástico y los manteles de papel, todo de usar y tirar, no lo sé, pero si tengo que celebrar algo quiero pensar en qué comeremos y cocinar, quiero lavar los platos, encender las velas y poner los vasos de cristal. Dicen también que es muy práctico y cómodo un chandal, tampoco lo sé, nunca he tenido uno, pienso que vestirse es un modo de ser y de hablar. Es muy práctico llevar el pelo corto, vivir cerca de donde se trabaja e ir frecuentemente al médico, por prevenir. Es práctico ser prudente, conformarse, no perder el tiempo, ni soñar ni jugar.
Tal y como lo siento no es nada práctico vivir ni disfrutar.
(En la foto el baño de mi casa, nada práctico, sin azulejos, con el suelo de madera, libros y cuadros y con un gran pie de escayola que me recuerda que amo el arte (nada práctico) y que tengo que avanzar)
jueves, 28 de marzo de 2013
cosas prácticas...
Últimamente camino más, voy al monte o a la playa y me pierdo algunos días entre las calles de la ciudad, pero no tengo zapatos deportivos, nunca los uso, salgo valiente al campo o salto por las rocas de los acantilados con mis botitas de horma tejana, o con las otras, las de ante marrón; en verano uso sandalias y llevo siempre algún collar, un anillo de granate y los labios rojos. Cuando estoy sola en casa también llevo algún collar, el anillo de granate y los labios rojos, pero en casa voy descalza aunque dejo siempre unos zapatos de tacón cerca del sofá, algunas veces me los pongo cuando me levanto, doy algunos pasos como si bailase, sonrío y me los vuelvo a quitar.
De entre las cosas que hacen un poco más hermosa y creíble la vida, de entre esas que dan felicidad, hay muchas que evidentemente no son nada cómodas ni prácticas.
martes, 26 de marzo de 2013
río rojo...
Tú quieres que fluya el río rojo, que arrastre, que truene, que encuentre un remanso y luego siga, ¿siempre?. Tú quereres que pase entre las rocas, que se convierta en una línea leve como una lágrima, llanto rojo, suspiro rojo y que crezca otra vez. Tú quieres lanzarte. Quieres espumas y olas, atravesarlo todo. La tierra roja, las nubes rojas y la piel.
Yo bajé por el río rojo y he llegado al Mar.
domingo, 24 de marzo de 2013
primavera...
Tengo en la cocina un cuadernito pequeño de pastas duras donde escribí las recetas de mi madre. Aún recuerdo aquellas tardes, nos sentábamos en la terraza y ella me iba dictando las recetas de los platos que solíamos comer. Entonces yo pensaba que algún día tendría hijos a los que querría hacer el pudding en navidades, la sopa de rape, el bacalao o el aspic. Mientras escribía las recetas, entre risas, le decía a mi madre que les hablaría de ella a mis hijos para que no muriese nunca y ella se sentía feliz. No he tenido hijos y casi nunca cocino, aunque algunas veces abro el cuadernito y leo sus recetas, como si leyese un cuento o la historia familiar.
Hoy para celebrar la primavera he decidido cocinar, he disfrutado mucho cortando la cebolla, triturando las almendras y cociendo el pescado, con todo el cariño del que he sido capaz he hecho una comida como las que hacía mi madre, de las de verdad.
Antes de poner la mesa salí contenta a buscar unas flores en el prado que hay detrás.
viernes, 22 de marzo de 2013
22 de marzo...
El 22 de marzo mi padre cumple años, hoy. Fue el día en que murió su madre y desde que se hizo viejo él piensa que en éste día se va a morir. El año pasado lo pensó tan fuerte que casi fue verdad, después le soltó la mano a la muerte y la dejó ir, yo también la vi alejarse y dejarlo aquí un poco más.
Es viejo mi padre pero sigue siendo guapo, tiene ese tipo de belleza y elegancia que no pasan con los años porque no dependen de la edad. Me gustan sus manos, sus ojos verdes, su postura, su forma de vestir y de hablar. Me sorprende sobre todo cuando lo veo de lejos, si no fuese mi padre también lo miraría porque es especial.
Suele estar triste, no porque sea viejo, siempre fue así, es una tristeza suave, aprendida quizás, la trae de lejos como su buen gusto, su gran conocimiento del arte, sus gestos o su forma de callar.
Va siempre con Don Pío, su perrito, su compañero, dice que lo quiere con toda su alma, es una frase que repite, a mi también me quiere con toda su alma y me lo dice cada día, no conozco a nadie que diga tan a menudo "con toda mi alma", en realidad no conozco a nadie que hable del alma, es una palabra antigua, olvidada, grande y hermosa que me hace pensar en él.
Pienso mucho en él, en mi padre, cada vez pienso más en él y me asusta porque lo pienso como a un recuerdo, eso pasa con las personas viejas, uno no se atreve a pensarlas más allá.
Cuando estoy a su lado suelo sentir calma. Le gusta enseñarme tesoros que nunca he visto, los va sacando misteriosamente de los cajones, ¿cómo puede tener tantos tesoros escondidos?, un anillo, un camafeo de mi abuela, una talla en nácar, una cruz de plata, un collar. Todo me lo ofrece y a todo le digo que no porque yo sé que disfruta volviéndolo a guardar.
Hoy entre los tesoros ha encontrado un dibujo mío de hace muchos años. Una de las muchas acuarelas que he hecho de Venecia con góndolas, San Marcos al fondo y el gran canal, le ha dado la vuelta y he leído: "22 de marzo de 1999, éste año no puede ser pero te prometo que te llevaré a Venecia conmigo. Felicidades, papá".
Yo había olvidado ese dibujo y esa promesa (¿cuántas promesas habré olvidado?).
Con su dulce tristeza me ha dicho: "ya no iremos a Venecia".
Pero te llevaré siempre en mi, vaya donde vaya, porque te quiero con toda mi alma.
Felicidades, papá.
martes, 19 de marzo de 2013
los deseos...
Hoy amaneció muy gris y de nuevo frío. Yo había deseado mucho un día de sol que me diese alegría.
Extrañamente no me sentí desilusionada ni triste; al ver las nubes sonreí y me acurruqué entre las sábanas. Cuando bajé a hacerme el café me alegré de ver las gotitas de lluvia caer en la fuente. No eché de menos el sol cuando caminé por la calle húmeda siguiendo el rastro de los naranjos que ya tenían azahar.
Hoy tengo la sensación de haber aprendido algo muy importante.
Aunque había deseado mucho me sentí muy feliz al ver que mi deseo no se cumplía, no son los deseos los que dan la felicidad.
domingo, 17 de marzo de 2013
adelfos...
"Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron,
soy de la raza mora, vieja amiga del sol,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron,
tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto en una noche de luna
en la que era muy hermoso no pensar ni querer..."
Adelfos
(Manuel Machado)
Me asomé por el hueco en una muralla de la Alhambra. Vi toda la historia y lo comprendí todo.
Me vinieron a la memoria aquellos versos aprendidos en la infancia - entonces aún no sabía el por qué -
era muy hermoso no pensar ni querer.
jueves, 14 de marzo de 2013
ilusiones...
Pequeñas ilusiones...
Que los días se vayan haciendo más largos y al salir de clase vea el cielo todavía un poquito azul o violeta.
Que cuando llegue la primavera por las mañanas pueda ir al mar, nadar en el agua fría y tumbarme sobre la arena caliente. Acariciar a mi perra que es suave. Descansar que es dulce. Al estar con amigos que surja la risa que es alegre. Mi patio pequeño con su fuente que es fresca. Mi casita blanca. El mar es una pequeña ilusión infinita.
Grandes ilusiones...
Comprender, aceptar, perdonar.
Comprenderme, aceptarme, perdonarme.
No perder la curiosidad ni las ganas de aprender. Jugar. Respetar, dar, admirar, callar, reír, amar.
Ilusiones enormes...
Equilibrio, serenidad. Alegría. Amor.
(La pequeñas ilusiones son adjetivos. Las grandes ilusiones son verbos. Las ilusiones enormes son sustantivos).
Las voy a escribir en un papel, como se escribe una carta, y las lanzaré todas al mar para que lleguen lejos.
martes, 12 de marzo de 2013
con algunas personas...
Con algunas personas se siente una gran alegría. Al verlas y tenerlas cerca el mundo se ilumina. Querríamos hablarlo todo con ellas y darles lo que tenemos. Otras personas sin embargo cuando llegan lo oscurecen todo, uno no sabe qué decir, las cosas parecen más feas, no se tiene ilusión ni interés por nada. Cuando llegan esas personas lo mejor es irse.
Lo más triste de todo es cuando estas dos cosas suceden con la misma persona, primero fueron el centro de tu vida, te iluminaron y después te ensombrecieron y se convirtieron en un recuerdo gris. Es muy triste y difícil de comprender, pero puede pasar en una vida.
Como cuando en un día azul llega una nube negra y se oscurece todo.
domingo, 10 de marzo de 2013
el tiempo...
"El tiempo vencido por la experiencia, el amor y la belleza"
(Detalle)
Simon Vouet.
La experiencia coronada de flores ríe y baila sujetando un garfio, la belleza con los pechos desnudos y perlas amenaza con una lanza, el amor pequeño arranca las plumas de las alas del tiempo viejo y vencido.
Es un cuadro barroco.
Todos los domingos tienen horas tristes, son estas horas lánguidas del atardecer. Todos los domingos quiero huir, (¿ya lo he dicho?), no siempre son los paseos por el monte o las olas del mar las que me alejan, no siempre son los sueños. Algunas veces las horas tristes del atardecer me llevan a ojear libros o revistas elegidos y abiertos al azar. El azar y la tristeza para huir.
Más que el cuadro barroco me ha hecho detenerme el título, y pensar. Como muchas otras veces, más que la imagen la palabra.
¿Vencido el tiempo por la experiencia, el amor y la belleza? Te equivocas Vouet.
Todo el amor, toda la belleza y toda la experiencia han sido y serán siempre vencidos por el tiempo que pasa. Invencible.
jueves, 7 de marzo de 2013
mis derechos...
"En la extensa enumeración de los derechos del hombre hay dos puntos muy importantes que han sido olvidados, que son el derecho a contradecirse y el derecho a irse."
(Baudelaire)
Tengo derecho a contradecirme y tengo derecho a irme.
Hoy soy más libre, más yo sin remordimiento, más feliz.
Gracias Baudelaire.
martes, 5 de marzo de 2013
las mujeres soñamos amor...
Las mujeres soñamos amor. Apenas nos miran ya soñamos, antes de analizar la mirada, antes de saber si las sombras se alargan por la acera, antes de ver si hay moscas en la cocina ya soñamos amor.
Y después a las mujeres se nos caen las lágrimas a raudales.
Los sueños duelen casi siempre.
viernes, 1 de marzo de 2013
mi cocina...
Mi cocina es tan pequeña que parece de juguete. La quiero así, me gusta jugar. En mi cocina de juguete no hay lavavajillas, ni horno, ni batidora. No hay cajones donde guardar los cubiertos y no tiene extractor de humos. Todas esas cosas son consideradas necesarias en las cocinas de verdad, pero como mi vida no es del todo verdad yo no necesito tantas cosas. En realidad a medida que pasa el tiempo voy necesitando cada vez menos cosas de verdad y me voy inventando más juegos.
En mi cocina de juguete en vez de tener azulejos, que son muy prácticos y fáciles de limpiar, tengo un cuadro que son libros y así, mientras espero por las mañanas a que se haga el café, miro los lomos pintados que encierran todas las historias que yo quiera imaginar. Aunque tengo muy poco espacio en mi cocina de juguete lo desaprovecho poniendo flores y cuando tengo que cortar la fruta o los tomates me río de mi misma porque me caen pétalos a la ensalada.
Normalmente estoy sola en esta casita blanca y en mi cocina de juguete juego a hacer platos cuidando sobretodo que sean bonitos, tengo muy en cuenta la vajilla, los colores y los espacios vacíos, pero si alguna vez viene alguien intento rellenar un poco más los espacios vacíos porque me da mucha vergüenza que la gente se quede con hambre, aunque me temo que eso suele pasar. Esa gente que a veces viene y que seguramente se queda con hambre tras comer mis preciosos platos de juguete me dice siempre que por qué no tengo cajones para los cubiertos o extractor, yo ya me he cansado de dar explicaciones, después de todo no todo el mundo sabe jugar a los mismos juegos ni considera importantes las mismas cosas.
Me he acostumbrado a jugar sola y las cosas que considero importantes caben todas en mis juegos y en mi pequeña vida de juguete.
martes, 26 de febrero de 2013
poesías...
poema escrito con 12 años
Cuando fue pequeña escribió muchas poesías, después se perdieron porque en aquella familia se perdía todo. Es curioso, hay familias ordenadas donde las cosas parecen tener un sitio preciso, incluso un futuro; las personas también.
Ella miraba a veces esas otras familias tan distintas a la suya y se preguntaba por qué. Volvía a su casa grande llena de cosas hermosas que se iban perdiendo en el transcurrir de los días y de los años.
Cuando fue pequeña escribió muchas poesías y muchas historias tristes, también fue consciente de que se perdería todo.
Ahora sólo quedan algunas de aquellas palabras encontradas por azar entre los libros y la memoria que es, como su vida, insegura y desordenada.
domingo, 24 de febrero de 2013
un racimo de uvas...
Ven, voy a contarte algo. Mira este racimo de uvas que he puesto sobre la mesa. Pasa con las uvas, pero también con muchas otras cosas. Nos pasa a todos, que nos hacemos mayores cuando dejamos de sorprendernos.
A mi las uvas me sorprendían siempre, por eso me gustaban tanto, podía pasar los veranos alimentándome de mar, de uvas y sol.
Me iba al sol después del mar, cada uva que metía en la boca me sorprendía y reía. Pero un día me hice mayor y comencé a comer las uvas como si comiese cualquier otra cosa, cuando te haces mayor ya no te sorprendes y ríes menos, la imaginación no vuela con las cosas que ya no te sorpenden, ni con cada uva que explota cuando la muerdes como si mordieras el mundo, mundos chiquitos que te caben en la boca.
Ven, comamos estas uvas como si fuesen las primeras, ríe conmigo, hablemos de mar, de uvas, de mundos chiquitos y de sol.
Deja que me sorprenda durante un racimo de uvas.
Deja que crea (durante un racimo de uvas) que no me he hecho mayor.
jueves, 21 de febrero de 2013
brotes...
Ha brotado el jazmín!
El prunus también ha amanecido lleno de pequeñas hojas tiernas.
Aún es febrero y se han abierto las yemas para renacer.
Este año la vida tiene muchas ganas de vivir.
Voy a mirarme al espejo por si descubro en mis ojos brotes de ilusión.
martes, 19 de febrero de 2013
un gesto...
Fragmento de una foto de Richard Avedon.
Un gesto elegante, divertido, artificial, fácil, inestable.
No será necesario hablar, las miradas sonarán a música. Los adornos tendrán el valor de la originalidad y el buen gusto, nada será costoso, se evitarán las piedras preciosas. Unas hojas, unas flores y el vino que servirá para humedecer los labios justo antes de un susurro, de una sonrisa
o un beso.
domingo, 17 de febrero de 2013
domingo...
La calle que hay detrás de esta casa no tiene salida, acaba en un muro blanco. Asoman una higuera, un mimoso que ahora está amarillo y unos cañaverales. Desde la calle no se ve el campo pero se intuye y cuando caen unas gotas de lluvia huele a lo que huelen la tierra y la hierba húmeda, a aventura, a ganas de correr, a niñez y a felicidad.
Hoy es domingo, los domingos quiero huir. He saltado ese muro blanco y he paseado al atardecer por un sendero muy pequeño entre matorrales muy altos. He cortado algunas margaritas silvestres, tomillo y unas ramas de romero, también unas florecillas blancas diminutas como mis lágrimas.
Al volver las he puesto en un jarrón en la cocina y ahora la casa huele a campo cuando llueve, a niñez y a felicidad.
Cuando huyo no necesito irme demasiado lejos.
viernes, 15 de febrero de 2013
absurdo...
"Convirtamos la vida en un absurdo de este a oeste."
Fernando Pessoa
No iré, no atravesaré el mundo de oeste a este. No te buscaré para no encontrarte, no puedo perder el último deseo.
No me sueñes ni dejes de hablar, no te escondas ni te muestres. No quiero verte para que te parezcas a ti.
No vengas tú, no atravieses el mar de este a oeste. No me busques ni me encuentres, tengo aún que parecerme a mi.
En fin, convirtamos la vida en un absurdo.
Pero, por favor, deja la luz encendida.
jueves, 14 de febrero de 2013
dos cosas...
Me quedan dos cosas por hacer.
Una es larga y complicada: vivir.
La otra es reconocerte,
cosa de un instante.
martes, 12 de febrero de 2013
algún día...
Tendré una casa blanca, será pequeña y de muros muy gruesos que me aislarán del frío y del calor. Sobre la casa habrá un cielo muy azul aunque algunas veces lo cruzarán nubes negras.
La casa blanca y pequeña estará cerca de un río, bajo unas montañas que en invierno estarán nevadas, habrá almendros y vinagretas por el campo y más al sur el mar; cuando lleguen las primaveras yo iré al mar, habrá una playa grande y solitaria, nadaré, pasarán delfines cerca de la orilla y yo me sentiré muy feliz.
En la casa tendré una fuente en un patio pequeño donde crecerá un jazmín. En verano el aroma dulce me inundará al anochecer, pondré las florecitas blancas en copas de cristal por toda la casa. Tendré una terraza con muchas estrellas y soñaré como cuando era niña y tenía aún tantos deseos. En invierno cuando esté cansada al final del día me tumbaré en el sofá a jugar con las sombras que hace el fuego, oiré música suave y miraré las vigas del techo que a veces se moverán como olas blancas.
Cuando en un segundo de lucidez uno es consciente de estar viviendo un viejo sueño que algún día soñó.
domingo, 10 de febrero de 2013
el final...
Hubiera querido contarte la misma historia muchas veces. Bajo el cielo azul, mientras oíamos el tintineo de la fuente y las sombras se alargaban lentamente hasta cubrirnos los pies.
Yo sonreiría entonces y comenzaría de nuevo a la luz de la luna, confundiendo las palabras con el canto de los grillos. Hubiera querido empezar otra vez la historia bajo la lluvia y llorar al final.
Ya sabes que el final siempre me llena de melancolía.
jueves, 7 de febrero de 2013
tiempo libre...
Tengo mucho tiempo libre, hay pocas personas que dicen esto con orgullo. Normalmente todo el mundo se queja de que les falta tiempo o si tienen demasiado tiempo tienden a callar, como si tener tiempo libre fuese vergonzoso.
Yo me siento realmente afortunada de tener un trabajo que me permite tener tanto tiempo libre.
Creo que la gente llena su tiempo con muchas actividades encadenadas sin descanso porque ser capaz de disfrutar del tiempo libre y sobretodo de la soledad no es fácil, hasta que aprendes y comprendes, entonces el tiempo libre en soledad se convierte en un tesoro.
Yo disfruto de las mañanas libres, me despierto sin prisas con la luz del día y sonrío porque me siento feliz de no tener que correr, voy realizando mis pequeñas actividades cotidianas como si fuesen muy importantes, en realidad lo son. Paso las horas en mi estudio saltando sin orden de una cosa a otra, de un libro a otro, del pasado al futuro, cerrando de vez en cuando los ojos para saborear el presente.
Hace muchos años que comencé a disfrutar del tiempo libre y de la soledad. Desde que perdí la ambición o desde que comprendí que mi ambición era ser capaz de gozar del tiempo que pasa.
lunes, 4 de febrero de 2013
el picnic...
Mi madre sacó del trastero una antigua cesta de pic-nic, buscamos platos y vasos que se ajustasen a los bolsillos que eran dos tiras cruzadas de cuero, metimos dentro cubiertos, dos tarritos de cristal para sal y pimienta, miramos en el armario de los manteles buscando uno de cuadritos rojos, pero no lo encontramos y decidimos entre ella yo que podíamos llevar uno de lino con flores bordadas. Junto a la cesta pusimos un papel donde cada uno tenía que escribir lo que quería comer ese día, tortilla de patatas, tomates, aceitunas, salchichón de Málaga, anchoas, rabanillos, yo escribí pepino con sal, era lo único que me apetecía.
La noche anterior preparamos todos juntos la ropa que nos pondríamos para ir al campo, habría un río y las botas tenían que ser fuertes porque subiríamos una montaña muy alta. Yo mentí en mi mochilita un cuaderno de dibujo y los lápices de colores, la cesta que era muy grande y pesaba mucho la llevaría papá.
Por la noche me despertó la tormenta, me levanté con ganas de llorar y entré en el cuarto de mis padres, le dije a mi madre al oído que estaba lloviendo mucho y que no podríamos ir de pic-nic, me dijo, duérmete, te prometo que iremos de todos modos.
No dejó de llover, el día era tan negro que tuvimos que encender la luz de la cocina para desayunar, nos pusimos nuestra ropa de campo y salimos al patio, entre todos metimos las macetas y las pusimos en el pasillo dejando un círculo en el centro, allí extendió mi madre el mantel de lino con margaritas bordadas y abrimos la cesta, comimos en aquel campo imaginario junto a aquel río, yo hice el dibujo de una hortensia, saltábamos el río a pata coja pisando sólo las losetas negras, después de comer mi padre se tumbó y apoyó la cabeza en las piernas de mi madre, fumaron un cigarrillo a medias mientras ella le acariciaba el pelo. Fue el mejor día de campo que recuerdo, en el pasillo de la casa de la alameda.
De mi madre aquel día aprendí que, pase lo que pase, es posible ser feliz.
viernes, 1 de febrero de 2013
mi sueño...
Fragmento de una foto de KiKi. (Man Ray)
Mi sueño antiguo se despierta cuando duermo, o cuando finjo dormir intentando engañar este tiempo que no pasa. El otro tiempo pasó demasiado rápido.
Ahora quedan las sombras que dejó y me entretengo en descifrar sus delicadas huellas.
Ahora quedan las sombras que dejó y me entretengo en descifrar sus delicadas huellas.
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