sobre las cosas del vivir



martes, 6 de noviembre de 2012

mirar...




"Para que un objeto sea interesante basta con mirarlo mucho tiempo" (G. Flaubert.)

¿Y será lo mismo con las personas?
¿Bastará con mirar mucho tiempo a alguien para que nos resulte interesante?
En los objetos lo creo, cualquier objeto, una piedra, se vuelve inmensa cuando la miras, el color, las venas que la recorren, se puede ver un mundo infinito en una piedra si se mira mucho tiempo, lo he comprobado. También en una flor, en un cuadro, en todos los objetos sencillos que nos rodean, incluso en las sombras. Quedarse quieto en silencio y mirar es lo único necesario para que cualquier objeto sea interesante.
Hay personas así, cuánto más las miras resultan más interesantes y querrías perderte en ellas o con ellas, pero otras personas resultan interesantes justo cuando no se han mirado. 

Y si se miran mucho tiempo desaparecen.


domingo, 4 de noviembre de 2012

je tremble...



Es domingo, es gris el domingo. Es lento y es perezoso el domingo. Yo también.
En los domingos lentos y grises y perezosos espero que ocurra algo que me salve (quizás todos estemos esperando algo que nos salve). Una frase vale, encontrada en una revista de decoración por azar. Me levanto del sofá y me pongo un jersey rojo, me pinto los labios de rojo, ya no quiero ser gris, quiero escribir en rojo "C´est avec ton corps que je tremble". Pensar en rojo, recordar en rojo o soñar en rojo.

Cómo me gustaría decir en voz baja esa frase roja y temblar.


jueves, 1 de noviembre de 2012

1 de noviembre...



Antiguamente se ofrecían manjares a los muertos. Pasteles y vino, frutas y leche. Ahora se ofrecen flores y entre las flores se escriben frases con letras negras o doradas. Frases convencionales y absurdas, tanto como ofrecer dulces.
Antiguamente se ponían velas ante las fotos de los muertos y en  algún rincón de la casa se creaba una especie de altar donde venerar la imagen del que se había ido. Yo no tengo fotos tuyas ni te pongo velas ni hay ningún rincón en mi casa donde tú no estés.
Antiguamente cuando se cumplía el aniversario de una muerte se iba al cementerio en familia con flores para ofrecer al muerto. Hoy es el aniversario de tu muerte. Yo nunca he ido a verte al cementerio, nunca te he llevado ni te llevaré flores ni frutas. En una urna están tus cenizas pero yo no creo que estés allí, en aquel panteón familiar, ruinoso ya, entre otros muertos y otras urnas que desconozoco.
Yo te busco aquí, entre mis manos que se parecen cada día más a las tuyas, como yo me voy pareciendo cada día más a ti.

Te busco y te encuentro en mi, entre mis silencios y mis palabras.

domingo, 28 de octubre de 2012

árboles enormes...




Siendo muy joven viviste en una gran ciudad gris en el norte de Italia. Cuando eras muy joven a tu soledad aún no la cuidabas ni la amabas como la amas ahora. Intentabas callarla o confundirla llevándola de paseo, metiéndola a la fuerza en un cine, obligándola a entrar en tiendas donde era imposible comprar nada, porque cuando eras muy joven y vivías en una gran ciudad gris intentando ganarte la vida cuidando niños, trabajando de camarera, haciendo camas en un hotel, para ahorrar y poder estudiar lo que creías que querrías hacer, a la soledad no la podías distraer con compras ni viajes. A la soledad la arrastrabas por las calles que parecían entonces más grises de lo que en realidad son y la sentabas a tu lado en una escalinata mirando a la gente pasar y pensabas que casi nadie llevaba a su soledad al lado en aquella mañana de domingo, llevaban a sus novios o a sus amigos o a sus padres. Tú no tenías cerca a nadie con quién pasear en aquella mañana de domingo, en aquel primer otoño.Tu soledad estaba tan triste y dudaba tanto como tú y las dos, tu soledad y tú, os ibais despacio al parque y os tumbabais sobre la hierba a mirar el cielo a través de los árboles enormes.

Habéis cambiado mucho tu soledad y tú, lo sabes porque cuando miras el cielo a través de árboles enormes nunca lloras.




martes, 23 de octubre de 2012

se escriben con a...





Acuarela. Azul. El azul del cielo, el del mar hasta que se funde en él. El azul muy oscuro de la noche. Angustia, alegría, es curioso porque son lo opuesto. Amarillo, absurdo, amargo, aislar.
Alma, que no tiene color ni forma y es enorme.
Acariciar, acunar. Alas para volar. Amigo. Árboles. Animales.
Acurrucarse, adormecerse, abandonarse cuando se siente placer, abandonar cuando ya no se quiere.
Aire para vivir.
Admirar, acercarse, alejarse también se escribe con "A" aunque sea lo contrario. Alzar, azar, amenazar. Abeja, azahar, ameno, armonía.
Agua para vivir.
Aroma, ayuda, amante, amarse para vivir.
Aspirar, asumir, aceptar. América, África, muchos lugares lejanos se escriben con "A".
Aburrido, ancla, atar. Acelerar el coche o el final de una situación si ya no se tiene interés ni ganas.
Astro, amapola, antaño, alberca, andar. Aprender.
Avanzar para vivir.

Amor.

domingo, 21 de octubre de 2012

marfil...




Apenas mide dos centímetros esta imagen, una miniatura pintada sobre marfil.
Siempre estuvo en la casa, la recuerdo desde siempre, muda, mirándome desde alguna esquina.
Alguien del pasado, quizás sus genes, si existieron, están en mi.
Siempre que veo una pintura pienso en cómo se puede idealizar la realidad.
Me pierdo en esa mirada dulce y oscura, estaba enamorada del pintor que la miró, nadie la había mirado nunca de ese modo.
¿Sabemos mirar a quien miramos? Es la mirada de quien nos mira la que nos hace enamorarnos. No es la persona ni lo que vemos en ella, es el cómo nos mira una mirada y nos hace sentir quién somos en realidad.
Ella miró al pintor y se enamoró de él. Él dejó su imagen en un trozo de marfil, idealizada, ausente, perdida en el tiempo perdura, mucho más que ninguna otra cosa, más de lo que duró la vida o el amor.

Yo creo en la vida aunque no dura, y en el amor cuando nace y muere por una mirada. Como ésta que aún llevo en mi, aunque sea oscura y mis ojos verdes, la reconozco algunas veces cuando atardece.

jueves, 18 de octubre de 2012

vanitas...

Caravaggio. Detalle de San Jerónimo escribiendo.


"Escribir sobre arte es un acto de vanidad" dice John Berger en el libro que tengo entre manos esta mañana, "Sobre el dibujo".
Recuerdo entonces la pintura de vanitas y busco en el barroco a Caravaggio. Representar la fugacidad y vanidad de la vida, recordar la inevitabilidad de la muerte. 
Volver a mirar las imágenes que en otros momentos me enseñaron a comprender lo que cada día olvido. Tantos actos de vanidad cada día!
Escribir será un acto de vanidad, hablar de cierta forma, confiar, esperar, recordar, creer, muchas veces hacer es un acto de vanidad, o no hacer, o no hablar, o no esperar, o no creer, suponer, olvidar, comparar, sentir, o no sentir será también un acto de vanidad. 

Pero mirar el arte en silencio hasta que escuece no es un acto de vanidad.
Al menos hoy no lo es.

martes, 16 de octubre de 2012

mi olivo...




Entre los chinos de la terraza brotó pequeño e indefenso un olivo. Apenas dos centímetros de tallo y tres hojas puntiagudas y descaradas cuando lo vi.
Alguien tiraría entre los chinos un hueso de aceituna en alguna mañana de sol cuando invité a unos amigos a tomar unas cervezas. Bajo los chinos de la terraza no hay tierra. Hay que tener muchas ganas de vivir para brotar entre piedras, sin tierra ni agua.
Con todo el amor y la ternura de la que soy capaz, saqué el brote de olivo y lo planté en una maceta. Desde entonces lo cuido con todo el amor y la ternura de la que soy capaz.
Ha ido creciendo y haciéndose fuerte porque quería vivir, yo lo he ido cambiando de maceta y algunas veces, con todo el amor, lo he olvidado durante meses porque el olvido hace fuerte y ayuda a crecer.
Ayer vi que tenía algunas aceitunas ya maduras.
Me sorprende la fuerza de la vida y el tiempo que pasa.

Son de un azul violáceo, aterciopeladas, frágiles, seguramente amargas, duras, efímeras, preciosas. Son como tiempo que pasa.


domingo, 14 de octubre de 2012

el viento...




El viento baja, sube, arrastra, vuela y hace volar la espuma de las olas.
El mar aturdido tintinea de plata y lágrimas.

Como yo.




miércoles, 10 de octubre de 2012

rosas blancas...



Ni la gente ni el murmullo importan. Importa la luz y el color, la textura, la transparencia, la pincelada.
Una exposición que es un jardín, caminar ante los cuadros es pasear por un jardín donde él, Sorolla, nos enseña sus rincones, ciertos ángulos, los colores, determinadas sombras, la luz.
Es un placer visitar este jardín hecho de muchos jardines.
Es un placer volver a gozar de la pintura sin grandes preocupaciones ni pretensiones. Para él, Sorolla, pintar era un placer. Aquí he vuelto a saber que si alguien hace algo por placer, con placer, complace inevitablemente.

Cuánto placer perder la mirada entre unas rosas blancas cortadas en el jardín de Sorolla.



lunes, 8 de octubre de 2012

gente preciosa...




En el mar cuando se acercan los delfines siempre te hacen feliz. Los delfines transmiten alegría y ganas de vivir. Vienen, te acompañan, juegan contigo o para ti. Sonríen y después se van. La felicidad que trajeron se queda un tiempo, la emoción, la sonrisa en los labios, la magia, algo parecido a la fe sigue flotando en el agua cuando se van.
Todo eso sucede también cuando en la vida se te acerca gente preciosa, como los delfines son mágicas, transmiten alegría y ganas de vivir.

Cuando se van dejan flotando en el aire algo parecido a la felicidad.


viernes, 5 de octubre de 2012

el arte de callar...





"Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio."


De entre todas las cosas que tengo escondidas en mis horas de soledad es el silencio una de las que más valoro. Mi silencio. Sin embargo reconozco que no se callar, aún no se. Cuando estoy sola lo intento, voy poco a poco haciendo callar muchos pensamientos de esos que llegan sin avisar disfrazados de recuerdos o de deseos, algunas veces se creen importantes esos pensamientos y vienen gritando o recitando frases que parecen verdaderas, intento callarlos dulcemente diciéndoles en un susurro, eres sólo un pensamiento, cállate y vete o duerme.
Pero después, cuando la vida me lleva lejos de la soledad no se callar, aún no se. Me arrepiento tantas veces de tantas palabras.

"Hay un tiempo para callar, igual que hay un tiempo para hablar. El tiempo de callar debe ser el primero conológicamente; y nunca se sabrá hablar bien, si antes no se ha aprendido a callar."


Callar es un arte. ¿Será cierto que para aprender nunca es tarde? 
Quiero aprender a callar.



miércoles, 3 de octubre de 2012

un amor enorme...



Algunas veces, no pasa a menudo, en el mar te cruzas con un tronco enorme. Puede ser muy peligroso.
Algunas veces, no pasa a menudo, en la vida te cruzas con un amor enorme. También puede ser muy peligroso.
El tronco va a la deriva, tú crees que llevas un rumbo y el azar os pone cerca, puede pasar que tu barco sea frágil y se esté hundiendo, o que ya se haya hundido y tú seas un náufrago. Entonces te agarras a ese amor que el azar te ha mandado, le das tu vida para que te salve la vida. Puede pasar también que tú vayas en tu barco distraído, mirando el sol o el horizonte y chocas contra el tronco enorme. Amor enorme. Entonces quizás haga agua tu vida y pierdes el rumbo o el sentido de las cosas.
Lo más normal, sin embargo, es que el amor enorme pase cerca, lo suficientemente cerca como para hacerte vibrar y virar de golpe, intentas evitarlo para salvar lo que crees que eres, para seguir yendo donde crees que vas.
Después se aleja y te preguntas, mientras lo ves flotar acariciando las olas, de dónde venía, qué lo trajo hasta ti. ¿no vendría a salvarte? porqué lo has dejado marchar, ¿a dónde va?

Al amor enorme el mar se lo lleva también y con el tiempo, generalmente, lo olvidas.


lunes, 1 de octubre de 2012

luna...




La luna llena lo llena todo esta noche. Hay un murmullo en el silencio. Las hojas que crujen bajo la brisa, las hormigas, los suspiros, las palabras que no se han dicho, todo resuena bajo la luna. No hay música. En realidad es casi silencio.

Aunque al fondo el mar no para de romper olas.




viernes, 28 de septiembre de 2012

la lluvia...



A esta tierra mía la lluvia llega a galope, en tromba, haciendo la guerra, desgarrando inunda, muerde y araña. No amaneció hoy, me despertó un rayo en el cielo negro que se rompía.
No tengo miedo ni ganas de luchar. Entonces, al susurrar ese pensamiento, la lluvia se hace más suave, tanto que puedo distinguir el sonido de cada gota que cae, también se hace clara la mañana y pasa la tormenta.

La lluvia al caer arrastra los jazmines que anoche perfumaban mis sueños.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

la indiferencia...


"Libro del desasosiego"
Fernando Pessoa


De nuevo Pessoa y sus palabras.
Al releerlas, otra vez por azar, comprendo que mi espera es la espera de la indiferencia que quizás él, Pessoa, me enseñó hace tiempo, otra lección que tenía olvidada.
Me voy descubriendo torpe a medida que escribo y que avanzo, insegura, olvido lo que creí haber aprendido, aunque al recordar las sensaciones vuelven. Vuelve ese destello de alegría de creer que se comprende.

"Saber encontrar a cada sensación la manera serena de realizarse."



martes, 25 de septiembre de 2012

la espera...



Puede ser muy dulce la espera si se espera sin esperanza. Entonces uno prolonga el tiempo y lo llena de sueños que no duelen porque en el fondo no se esperan, se adorna la espera con sonrisas, con cosas y con palabras que no se dicen, o que tal vez se susurran y se dejan en el aire como pinceladas o sombras.
Algunas veces al esperar así, sin esperanza, es divertido vestirse bien, perfumarse las manos con el gesto de una caricia, ponerse un collar, como si en realidad se esperase, pueden ponerse flores en el jarrón, incluso preparar con amor la cena, pero como en realidad en esa espera no se espera, se hará muy poca cantidad para que no sobre y no de pena.
Puede ser también muy amarga la espera cuando en realidad se espera y lo que se espera no llega.
Entonces los sueños gritan y arañan porque se desesperan.
El tiempo no pasa hasta que pasa todo.
Lo que era bueno se hace malo cuando lo que se espera, si de verdad se espera, no llega.

Prefiero la espera dulce del que sabe que en realidad no espera lo que espera.



jueves, 20 de septiembre de 2012

el horizonte...



Ahora es blanco y me separa del mundo el horizonte, está en alto este horizonte, para verlo tengo que mirar al cielo.  En vez de olas tengo las hojas verdes que han crecido en mi ausencia y las rojizas del prunus, que comienzan a caer, caen también jazmines blancos como una lluvia leve de lágrimas. Yo se que tras éste horizonte, más allá de las montañas hacia el sur está el mar, pero no lo veo ni puedo lanzarme a su azul inmenso. Los chinos del patio están húmedos, serán quizás las lágrimas de los jazmines o los recuerdos que se disuelven cuando caen como las hojas. Tintinea la fuente, los pájaros han aprendido y bajan a beber el agua fresca, después ascienden, atraviesan las hojas que son como olas, cruzan el horizonte y se pierden en el cielo.

Si yo supiese volar, sin dudarlo, me iría tras ellos.


martes, 18 de septiembre de 2012

la lección...




Si ton chemin devient trop long   aride
souviens-toi qu´il n´est rien qu´une ligne arbitraire
dont tu peux t´écarter très vite
Marche sur l´herbe sur les pierres sur la terre
humide ou craquelée
Fais ton chemin hors des chemins

PIERRE CAIZERGUES


Sí, mi camino se me hace a veces árido, demasiado largo. Entonces recuerdo que no es más que una línea arbitraria de la que si quiero puedo apartarme, vuelo sobre la hierba, sobre las piedras, sobre la tierra húmeda o quebrada, hago la ruta fuera de los caminos.

Cuando en una mañana gris uno está perdido y por azar abre un libro y lee un poema para encontrar consuelo en una lección que ya se sabía, y quizás el camino.



sábado, 15 de septiembre de 2012

el secreto...




Me lo ha contado el mar en esta mañana dulce de olas pequeñas y viento suave.
Cada instante es único y no se repetirá jamás. Cada día hay que disfrutarlo como el último porque nunca habrá otro igual. No habrá nunca otro beso ni otra caricia igual, no habrá otra cena ni será la misma la llama de la vela. Aunque se puedan repetir las palabras tendrán siempre otro sonido y otro significado. Nunca habrá otra otra mirada como esta ni otro pensamiento disuelto en este segundo. Nunca será el mismo rayo de sol ni la misma noche estrellada. Nunca veremos la misma nube. No será jamás la misma gota de lluvia. Nunca es la misma ola, imposible ver el mismo color. No seremos nosotros mismos, iguales, nunca más.
Me lo ha dicho el mar con un rumor constante que antes no entendía.

El secreto para gozar de la verdadera alegría es saber que nada, nunca, se repetirá.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

mi trabajo...




Voy a mi trabajo. Aparco el coche y bajo caminando por la avenida que tiene palmeras y jacarandás. En primavera siempre me emociono al ver las aceras tapizadas de flores violetas.
Las sombras de las palmeras se tumban sobre el asfalto como si fuese arena, sueñan que están en el mar. Yo también sueño con el mar, creo que aún me mece y que mis pasos son inciertos de tanto tiempo pasado sobre las olas.
Al final de la avenida la ciudad se hace más vieja, las calles estrechas y ruidosas, en una plaza del centro de esta pequeña ciudad está mi trabajo en la Escuela de Artes.
Comienza un curso, me pregunto si seré capaz de hacerlo bien, si tendré suficiente fuerza y alegría, si conseguiré de nuevo entusiasmarme con lo que enseño para poder entusiasmar. Tendré paciencia, aprenderé de los alumnos porque siempre todo el mundo tiene algo que enseñar. Este año sonreiré mucho, hablaré menos y escucharé más. Buscaré métodos nuevos para que aprendan a abrir los ojos y mirar.
Mirar, fantasía, color, imaginación, forma, dibujar, pensar, descubrir, hacer, deshacer, recomenzar, investigar, sombra, luz, inspiración, simplificar, estilizar, estructura, textura, composición, volumen, línea, movimiento, armonía, contraste, creatividad.
Me voy repitiendo las palabras que son mi trabajo a cada paso incierto que doy bajando la avenida.

Pisando la sombra de las palmeras como si pisara la arena de la playa antes de llegar al mar.



lunes, 10 de septiembre de 2012

el pasado...



Un juego de tarros del tocador de mi abuela. La figurita de barro estaba en la biblioteca, entre los libros de arte. De niña, cuando jugaba sola, alguna vez la cogí para convertirla en el hijo que creí que tendría algún día, el que nunca tuve, también la dibujé a lápiz cuando comencé a dibujar, para estudiar en su cuerpecito redondeado las luces y las sombras. Un cuadro pintado por mi abuelo que apareció entre las sabanas bordadas del ajuar sin estrenar de mi tía. El abuelo al que no conocí y a quién siempre amé, dicen todos que me parezco a él, que tengo sus ojos.
Objetos del pasado en una esquina del presente. Algunas cosas, las que el azar decide, atraviesan el tiempo y las vidas y nos las encontramos disueltas en nuestra cotidianidad. Me quedo absorta mirando una esquina de mi casa llena de pasado.

Absorta mirando el pasado.


sábado, 8 de septiembre de 2012

cielo de septiembre...



Cielo de septiembre.


Pasaron las gotas de lluvia, no fueron suficientes para hacer subir el agua ni volverla más dulce.
Pasó el día gris que parecía de otoño. Pasó también la melancolía. 

Al atardecer ya no pude estar triste ni encontré palabras. 



viernes, 7 de septiembre de 2012

lluvia...



Las primeras gotas de lluvia rompen el mar.


De repente todo cambia.

¿El otoño está empezando?



miércoles, 5 de septiembre de 2012

regalos...

Ina


Los atardeceres, la luna y las estrellas, despertarse al alba, las nubes son un regalo. El azul del mar, el verde del mar, cualquier color del mar, en realidad, es un regalo. El trinar de los pájaros, algunas músicas y muchos silencios son un regalo. El deseo es un regalo, la ilusión, las ganas, los proyectos, la pereza son un regalo. Una sombra fresca, la montaña, el agua fresca, el amor, los besos, un amigo es un regalo. Una cena con velas, las caricias, el sol, la lluvia, el viento, la calma son un regalo. Los animales, los recuerdos, la verdad, la mentira, el olvido, los secretos, los sueños son un regalo. La soledad y la compañía son también un regalo. La alegría. Un buen libro, un buen cuadro, todas las cosas que emocionan son un regalo, las flores, las risas, las miradas son un regalo.

He preguntado a Ina si podía publicar su foto porque algunas personas especiales, las que nos enseñan que la vida hace regalos, como ella, son un regalo.


martes, 4 de septiembre de 2012

tierra...



Hay un río, cañaverales y algunos huertos, olivos limpios y montañas rocosas.
La carretera acompaña al río. El cielo es tan azul que parece que está cerca.
La carretera que acompaña al río me aleja del mar y me lleva a tierra. Hacia otra vida.
¿Tengo que ir?
Cuando llegue abriré la puerta de mi casa pequeña y blanca.

Allí encontraré consuelo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

lo que más me impresionó...





Había sido una noche muy húmeda. Tuve la sensación de que era el mar lo que estaba respirando, el aire era salado y denso. Al alba el cielo parecía transparente, salí del barco y sentí frío, el sol comenzaba a salir rotundo y rojo, el agua tan quieta reflejaba la luz dorada que lo teñía todo. Una ráfaga de viento movía suavemente la única nube blanca, al seguirla con la mirada descubrí que la luna llena aún y nítida seguía en el cielo, justo a la misma altura que el sol pero al otro lado, como si se miraran el uno al otro enamorados, unidos por un instante, después el sol siguió ascendiendo haciéndose fuerte y la luna se fue tímida y asustada.

"Luego conté a la gente lo bello que había sido todo eso
lo que más me impresionó fue que nadie se impresionara"

viernes, 31 de agosto de 2012

las despedidas...



Se conoce a alguien por cómo se despide, no sólo de las personas, también de las cosas.
Al perder algo, ya sea un objeto muy querido o una cosa sin importancia, hay quién se enfada, quién se queja, quién busca un culpable y toda esa áspera amargura inunda su día y contamina a los que tiene cerca.
Otras personas sin embargo ante una pérdida, por muy dolorosa o valiosa que sea, asume que la vida no es en el fondo más que ir perdiendo y deja que el dolor o la añoranza se alejen suavemente, incluso a veces con una sonrisa. Esas personas suelen ser las que hacen la vida agradable a los demás y ellas mismas disfrutan de un vivir suave y generalmente armonioso.
Cuando alguien amado se despide, si lo hace sin mirar a los ojos y con cierta prisa, como queriendo concluir rápido, deja en el aire un frío intenso que hace que se lo vaya queriendo menos. Sin embargo si el adiós va acompañado de dulces palabras que intentan alargar la presencia, a esa persona se la amará más cuando se haya ido.

Una frase preciosa para despedirse sería: "Cuánto miedo me da este día que va a separarnos".

jueves, 30 de agosto de 2012

escotilla de proa...





Duermo en el camarote de proa con la escotilla abierta. Duermo bajo el cielo. Incluso cuando las noches son muy húmedas y hace frío.
Dormir sobre el mar, bajo el cielo es como dormir en el paraíso. Imagino que cada uno tiene un paraíso que desear, yo he encontrado el mío y duermo en él.

Anoche entraron las estrellas y la luna por la escotilla de proa, fue delicioso cuando una ráfaga de viento se me enredó en el pelo y dulcemente no me dejó dormir.

domingo, 26 de agosto de 2012

sobre el mar...


"sobre el mar" obra de Cayetano Romero.


Vuelvo a tierra firme, los nudos de la vida no se dejan deshacer fácilmente.
Es extraño caminar sin sentir el movimiento de las olas, sin tener que balancearme suavemente. Es extraño buscar la llave en el bolso y abrir la puerta, recordar la vida real también es extraño. El mar me ha hecho olvidar el mundo. 
Una figura de barro se inclina entrando en un vacío de luz, quiere introducirse en esa luz y alarga el brazo para atraparla, la rodean las palabras sobre el mar. Son mis palabras. Mi amigo la creó pensando en mi.
Ahora esa figura que se inclina para adorar el mar o para fundirse en él, como yo, está en mi casa de tierra firme y yo al mirarla comprendo mejor lo que soy y me siento más feliz.

Algunas veces, muy pocas, es necesario tener cerca lo que tanto emociona.



martes, 21 de agosto de 2012

nudos...




Los nudos en el mar tienen que ser seguros para soportar la fuerza de los vientos, pero también hay que poderlos deshacer fácilmente, sin que el tiempo o la sal los endurezcan.
Así tendrían que ser los nudos que irremediablemente va haciendo la vida,

fáciles de liberar.

jueves, 16 de agosto de 2012

el mar y yo...



Las gaviotas bajan a dormir sobre el agua. Hoy no hay nubes ni horizonte.
No nos cansamos de mirarnos

el mar y yo.


martes, 14 de agosto de 2012

la belleza...




"Si quieres dibujar bien tienes que olvidar la belleza" dice John Berger.
Me detengo en esas palabras, nunca lo había pensado así, olvidar la belleza.
Me he equivocado tanto que no me extrañaría haberme equivocado en eso también. He dedicado mucho tiempo a buscar la belleza, a descubrirla, incluso cuando se esconde y hay que descender a lo más pequeño para verla entre tanta fealdad. El tiempo y mucha práctica me ha hecho comprender que siempre puede encontrarse la belleza, nunca he intentado olvidarla.
Quizás Berger tenga razón (está claro que tiene que tener razón). Al dibujar hay que olvidar la belleza, por supuesto no intentar copiarla, sería inútil, ir más allá y dejar que el dibujo hable, de la belleza olvidada quizás o de alguna otra emoción. Un dibujo nunca es un espejo y la belleza no debe ser reflejada.
Si para dibujar bien hay que olvidar la belleza... 

me pregunto si para vivir bien habrá que olvidar la felicidad.


jueves, 9 de agosto de 2012

acuarela...



Un sólo pincel, la cajita de acuarelas, el cuaderno que voy llenando de verano. Agua de mar.
También el libro que a ratos leo perezosamente, mucho tiempo. Las rocas de Maro, por la tarde, después de los baños, a la hora del sueño. Ha caído el viento aunque el barco sigue bailando sobre las olas, cruje a veces. Las piedras de la costa, las cañas, las cabras que se ven por los acantilados parecen inmóviles. Intento dibujar la tierra segura y quieta desde el mar que cambia siempre, inestable, como yo.

Acuarela.


lunes, 6 de agosto de 2012

maro...



Maro está entre Nerja y la Herradura, es una franja de costa agreste casi sin construcciones, los árboles bajan hasta las calas que se forman entre las rocas, a muchas de ellas no se puede llegar más que por mar. El agua en Maro está casi siempre clara y limpia, se ve nítidamente el fondo arenoso lleno de algas y peces, paso horas sentada en la proa del barco mirando el fondo sin cansarme nunca, también nado y buceo en esas aguas sin cansarme nunca. Maro está a unas tres horas de navegación desde el puerto. Cuando el tiempo es bueno y los vientos suaves vamos a Maro a fondear. Acercarse a la costa, buscar un punto preciso y echar el ancla.
Entonces todo cambia, será el silencio disuelto en las olas que chocan en el casco o el movimiento del barco, serán quizás las rocas, como esculturas monumentales, acoplándose precisas hasta llegar al mar, serán las noches de estrellas, el vino y las velas, será el amanecer fresco, salir por la escotilla de proa y en un gesto furtivo, como si fuese una niña, tirarme desnuda al mar. Será no desear ninguna otra cosa ni ningún otro lugar.

Será la felicidad.





viernes, 3 de agosto de 2012

un poema...




El vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.

(W.B. Yeats)


Y te miro y suspiro. Antes de envejecer y morir. Así llevo el vaso a mi boca.
Y el amor entra en los ojos. Y te miro y suspiro.

Lees un poema, llevas el vaso a tu boca, lo vuelves a leer, lo recitas de memoria, cierras los ojos, se te han llenado los ojos de amor.

Y suspiras.

jueves, 2 de agosto de 2012

agosto...




Agosto ha llegado lleno de reflejos. Como los recuerdos las luces se alargan y se disuelven en el mar negro.

Agosto ha llegado con una luna grande y un gran silencio.



martes, 31 de julio de 2012

antaño...



Él vivía en una casa blanca que daba a un patio empedrado, ella vivía en otra casa blanca en el mismo patio empedrado justo frente a la casa de él. En en centro del patio crecían cada vez más altas cuatro palmeras y una hiedra. La casa de él miraba al norte, donde vivía ella. La de ella daba al sur. Su norte era él.
Trabajaban en una dehesa en un campo de Cádiz, cerca del mar. Él con el ganado, ella servía como criada. Volvían al patio empedrado al atardecer y se sentaban en la puerta de sus casas mirando al norte, él, ella a él.
Cuando ahorró lo suficiente, él se fue a su norte soñado. Ella se quedó esperando frente a la puerta cerrada, soñándolo a él. Al sur.
Él volvió con una mujer del norte y dos hijos que corretearon por el patio empedrado unos días de un verano. Ella siguió sirviendo en la casa grande hasta que la vendieron y la convirtieron en hotel. La casa de ella es ahora la habitación número 3.
Al atardecer, bajo las palmeras, se oye aún mezclado con el viento de levante un llanto pequeño y muy triste.

Las penas de amor se quedan incrustadas en las piedras


sábado, 28 de julio de 2012

anoche...



Cuando atardeció se calmó el viento y el mar, tras la montaña el cielo se hizo magenta, todas las gaviotas dormitaban en la playita chica que hay en la bocana del puerto, miraban el anochecer, como yo, inmóviles y silenciosas.
Al atracar ya había algunas estrellas en el cielo violeta todavía. Yo encendí las velas y bajé a cocinar una pasta sencilla y fresca, por la tarde había ido a pasear, encontré romero y tomillo en un campo tras las casas del pueblo, los maceré con aceite y tomate, unas anchoas y aceitunas. La pasta al dente. Abrí una botella de cava frío, vino Ina y cenamos en una noche quieta y finalmente cálida. Pude ponerme un vestido de seda ligera. Llevábamos sobre la piel todo el sol y todo el viento del día.

Anoche brindamos entre risas por el verano y por la felicidad.


jueves, 26 de julio de 2012

la pereza...




Hay una hora inventada para la pereza, la de la somnolencia en el calor, a la sombra. Los ojos se entornan sin voluntad de seguir mirando. Aparecen a esa hora los sueños olvidados, los deseos adormecidos, las ideas absurdas y todo se mezcla, se mece, se hace viscoso como el aire. Una leve sonrisa asoma al placer de creer que quizás cuando pase esa hora podrás realizar grandes cosas, que dirás las palabras que te queman aún, que llamarás al amigo, que escribirás una historia, que harás un dibujo con tinta china, que arreglarás el vestido azul, que irás a la compra en bicicleta, que olvidarás para siempre ese mal recuerdo, que lo que no es importante lo dejarás hoy también para mañana, que todo es posible, que el tiempo no pasa, que gracias a la pereza has recordado una escena de la niñez o un beso. Aquel beso tan largo y tan denso como esta pereza.

La pereza, esa gran virtud.

miércoles, 25 de julio de 2012

el oeste...



Hay un norte y un sur, un este y un oeste en los libros. Me lo ha escrito hoy, en una carta, un amigo. Cuando abres un libro, cuando comienzas una página estás al norte y vas descendiendo al este, al sur, quizás en el oeste encuentras la frase que te hace detenerte y esperar. También hay un alba y un atardecer en cada libro, en cada página, le he contestado yo, en una carta, al amigo. Pero no sólo en los libros llega la luz o la oscuridad y la noche, también en cada comida, en cada viaje, en cada relación. Piensa en el amanecer de las relaciones, cuando todo es fresco y limpio, cuando aún queda todo por hacer y descubrir, qué diferente al medio día de una relación o de una comida o de un viaje. Qué diferente al anochecer de una relación cuando la ilusión se apaga y el deseo se adormece, o de un viaje, cuando se vuelve cansado y todo termina. Porque todo termina.
También hay un norte y un sur, un este y un oeste en cada comida, en cada viaje, en cada relación, pero tenemos que recorrerlos sin brújula.
Me quedo esperando otra carta del amigo, quizás me sorprenda de nuevo y me diga que no todo termina o que no hace falta brújula para viajar por el norte ni el sur ni el este ni el oeste de una buena relación.

Yo querría creerlo, no todo termina. Se puede llegar sin brújula y sin perderse al oeste de una buena relación.



sábado, 21 de julio de 2012

es un verano...



Es un verano. En la playa me separo siempre de los demás. Soy una niña solitaria. En ese verano aún no hay demasiados turistas y los espacios vacíos son grandes. Yo siempre me alejo.
En la orilla he buscado piedras blancas y conchas. Hay muchas algas verdes entre las rocas, todavía no han desaparecido esas algas del mar. He recogido algas y piedras y conchas. Busco un lugar vacío y lejano para construir un castillo. Ya no veo el mar ni siento el sol sobre mis hombros quemados. Mojando la arena he hecho una muralla con una puerta empedrada y una avenida de árboles verdes. Tengo que correr por la arena ardiente hasta los cañaverales, hay cañas junto a la playa, no existen los bloques de apartamentos ni el paseo marítimo lleno de bares y restaurantes. Hay cañas, arena y mar.
Entre las cañas busco palitos pequeños, los corto a la medida que considero precisa y los hinco en fila a lo largo del camino que lleva al castillo, sobre los palitos coloco con mucho cuidado bolitas de algas y sonrío satisfecha, es un efecto perfecto, entonces hago un jardín, todo un jardín con parterres y fuentes, un lago que intento llenar con agua de mar pero el agua desaparece inmediatamente, la arena se la bebe. No importa, convierto el lago en un césped, extiendo con precisión una al lado de otra las algas que he ido a recoger a las rocas. No hay tiempo ni sed ni hambre. Sólo hay un castillo en mi verano.
Trabajo como una hormiguita. Una niña rubia, pequeña y loca recorriendo sola la playa buscando algas, palitos, piedras y conchas.
Pasa mucho tiempo, toda la mañana quizás. Mi castillo es cada vez más bonito. Yo ya vivo en ese castillo junto al mar rodeado de jardines de algas. Soy princesa en mi castillo. Seguramente nunca seré más feliz.
Levanto la cabeza. Hay un grupo de personas de todas las edades admirando mi castillo. Me aplauden. No me habían aplaudido antes ni me aplaudirán después.

Siento una vergüenza infinita. Salgo corriendo pisoteando mi castillo y me tiro al mar.

jueves, 19 de julio de 2012

promesas...



Si, recuerdo cada día que prometí dibujar. Cada día dibujo, vuelvo a educar la mirada. Como hice tantas veces, durante tanto tiempo, el cuaderno, la cajita de acuarelas, el lápiz, el pincel, casi siempre lo mojo en agua de mar, sobre el mar, buscando una sombra, sin prisa, la mano corre autónoma sobre el papel siguiendo un instinto que tenía olvidado. Los primeros días tenía que forzarme, encontrar el momento, comenzar. Pero ahora siempre surge el deseo de dibujar cualquier cosa. Voy viendo el mundo de otro modo, de otro color, más cercano a mi, a mis ojos, a mis dedos, a mi ánimo. Voy pasando las páginas del cuaderno, llenándolas de verano.

Es bueno cumplir las promesas que uno se hace a sí mismo.

domingo, 15 de julio de 2012

el terral...



El terral es un viento ardiente que llega de tierra. Vendrá de las montañas secas o de las llanuras del interior. Vuela bajo ese viento cruel, arrastrando el calor se hace denso y espeso como la lava. Cuando llega aquí, al mar, el terral se expande e inunda de fuego el aire. Con el terral es difícil sobrevivir. Hay que cerrarlo todo, buscar la oscuridad y respirar despacio.
Ayer hizo terral. Casi todos los animales y todas las personas se escondían asustados, se quejaban y maldecían. Sólo las gaviotas siguieron volando alto, alegres, más ligeras quizás porque el calor asciende y las empuja hacia arriba.

A mi el terral siempre me ha dado risa y ganas de volar. Me siento feliz y mi ánimo sube tan alto como las gaviotas.



jueves, 12 de julio de 2012

el nadador...


"El nadador" de metal que vuela, obra de Cayetano Romero.




Se lanzó al mar quizás o a un torrente que fluye, sin miedo, de cabeza, como se lanzan los valientes al agua o a la vida, cuando la vida fluye y arrastra.
Era cuestión de un segundo zambullirse, perderse entre las olas y nadar, el nadador de metal que vuela.
Lo detuvo el tiempo.

Suspendido en el aire sigue soñando para siempre (como yo) el nadador con nadar.



lunes, 9 de julio de 2012

esa sombra...



Atravieso las dunas hundiendo en la arena los pies descalzos. El cielo es de un azul infinito. Tan infinito como el verde del mar que aparece de repente tras los pinos. Suelo ir con pocas cosas cuando quiero ser feliz. Llevo agua dulce, aunque aveces, a sorbitos, bebo agua de mar, el libro, la crema, el pareo, las gafas de sol. Tiempo. Para ser feliz hace falta tiempo y ganas. Por el camino busco algunos palos o unas cañas porque luego ataré el pareo para que el viento lo levante como a una bandera roja.

Y yo, bajo esa sombra soy feliz.

viernes, 6 de julio de 2012

lineas de fuga...




Lineas de fuga, hacia la tierra, para adentrarse en el mundo, atravesando la arena y los matorrales está la vida, con las personas que se aman y las que son indiferentes, con las actividades cotidianas, con las cosas hermosas y las feas que hay que soportar, las comodidades, la comida, el agua dulce, la casa para protegerse del sol o del frío, porque el viento sopla helado. Lineas de fuga hacia todo lo que parece seguro, lo que da miedo perder, lo que se desea conquistar.




Lineas de fuga, hacia el mar, para alejarse del mundo, atravesando las olas y las algas hacia un sueño, hay pocas personas en el sueño, nada es cotidiano ni monótono ni igual, todo es líquido e infinito, no hay agua dulce ni casa donde refugiarse, pero se puede volar, amar y jugar. Olvidar.
Lineas de fuga hacia lo inseguro, lo que da miedo no alcanzar.

Más miedo da no ser valiente, quedarse parado, que el tiempo pase y no saber hacia donde caminar.


domingo, 1 de julio de 2012

verano...



Comienza el verano. Un verano grande.
Eso, que sea un verano grande, que venga muy salado de mucho mar, que esté lleno de cielos de todos los colores, de muchas horas de luz, de sombras. Noches de estrellas. Que pueda ver la costa con sus lucecitas a lo lejos  para después buscar puerto y atracar. Que haya música suave y silencio fuerte. Lunas. Agua dulce. Olas. Que las cosas malas se hagan pequeñas y que por momentos se puedan olvidar. Que se cumplan algunos deseos, no todos que después sería aburrido no tener nada más que desear. Viento y calma chicha. Calor. Jazmines. Que haya paseos en bicicleta, libros a la sombra, sardinas, cerveza fría y tomates con sal. Que vengan los delfines (si quieren). Que haya amigos y risas. Vestidos de seda, piel morena, pies descalzos, brindis con velas, miradas y palabras sin hablar.



Que no se me olvide la cajita de acuarelas y en algunos momentos solitarios, mojar el pincel en agua de mar.