sobre las cosas del vivir



jueves, 15 de marzo de 2012

anoche...



Anoche encendí una vela bajo mis deseos, comenzaron a balancearse entre sombras. Es curioso cómo cambian los deseos según se iluminen o desde donde se miren. Todo cambia, pero los deseos son especialmente frágiles e inestables, el calor de una vela hace que bailen, que cambien forma, no se parecen a lo que fueron al principio cuando eran hojas de papel y se podía incluso escribir sobre ellos. Los deseos aparecen o desaparecen y son distintos según la hora del día o de la música que suene. Es muy divertido tener deseos colgados del techo.
Esta noche encenderé otra vez las velas y miraré de nuevo mis deseos entre sombras. Se aprende mucho mirando sin prisa los propios deseos.

Les preguntaré por qué nacieron y cómo acabarán.

miércoles, 14 de marzo de 2012

primavera...



Amaneció distinto, el aire era fresquito pero dulce y los pájaros cantaban más fuerte. Ayer vi que los jacarandá de la avenida ya estaban llenos de flores violetas que huelen a miel. Por la noche un cierto bullicio en la calle, en las risas, en el viento que entraba por la ventanilla del coche entre los pinos me hizo sentir que llegaba la primavera. El prunus del patio ha florecido también. Yo me he puesto una camisa blanca y me he sentado en el suelo del estudio al sol, he hecho flores de papel, quiero que mi casa blanca se vista de primavera. Cada flor es un deseo que cuelgo para que flote etéreo y me recuerde que voy a ser feliz en esta primavera blanca.

Son tan bonitos los deseos de papel!

martes, 13 de marzo de 2012

el rosa tiepolo...

"Pintar el mundo como si fuese un teatro"


El rosa Tiepolo es un color que golpea y después fácilmente se pierde. Eso sucede con algunos colores y con muchas palabras, también sucede con algunas personas, que impresionan y deslumbran, después fácilmente se pierden.
A veces en los libros aparecen las respuestas o los pensamientos que no hemos podido encontrar en nuestras vidas llenas de días pequeños y monótonos. Entre las páginas de un libro se puede descubrir un mundo pintado como si fuese un teatro, de un color vibrante que golpea la emoción, aunque después fácilmente se pierda.

El rosa Tiepolo.

domingo, 11 de marzo de 2012

ensalada...



En algunos momentos me quedo callada y quieta, mi mirada se concentra en algún color, en una sombra, en un contorno y me alejo del mundo. Me puede pasar en cualquier sitio, ante cualquier cosa. Los que me rodean, si me sucede cuando estoy con gente, se preguntarán en qué pienso, por qué me quedo absorta. No pienso en nada, me pierdo simplemente en la forma y el color, comprendo en un momento de lucidez que todo puede encerrar una gran belleza.

Incluso un plato de ensalada.

jueves, 8 de marzo de 2012

de mar...



Junto a la orilla del mar de la infancia descubrí mi esencia: soy de mar.
Me lo dijo mi madre, ella me hizo. A mi hermano mayor lo hizo de tierra, en una tarde de invierno oscuro se adentró en el olivar del cortijo, era áspero, tenía los ojos marrones y la piel dura. A mi hermana pequeña la tejió con hierba de primavera, por eso era tan blandita y fresca, sus ojos eran del color de las hojas cuando se secan. A mi sin embargo me hizo de mar. En verano nadó a lo más profundo y eligió una ola pequeña, le puso mi piel y mi nombre y me trajo en brazos hasta la orilla. Yo tengo los ojos verdes o azules, en el mar el color cambia. Soy líquida y algunas veces me siento tan sola porque soy de mar y la gente, que no puede agarrarme, no lo acepta.
Vivo junto al mar por no alejarme de lo mío, pero si la vida me lleva tierra adentro sólo tengo que recordar a mi madre en la orilla contándome cómo me hizo para saber que nunca lo tendré lejos.

Porque soy de mar y lo llevo dentro.

martes, 6 de marzo de 2012

mi estudio...



Mi estudio es pequeño y blanco, como el resto de la casa, está en la planta alta, un gran ventanal lo separa de la terraza, da al sur. El sol entra en mi estudio toda la mañana. No trabajo mucho en mi estudio, no sería posible trabajar con tanta luz y tanto silencio, los pájaros revolotean y se paran en el ficus o en el romero que está grande y lleno de florecitas violetas. Como ya comienza el calor vienen las primeras abejas a buscar el azahar del naranjito chico. Pierdo mucho tiempo en mi estudio, algunos días me levanto con la intención de acabar un cuadro o de hacer un dibujo que he soñado, pero después me olvido de todo y me tumbo en el sofá a mirar el cielo o las sombras o el viento.
Tengo muchos libros por leer y muchas palabras por escribir. Tengo pinceles y lápices, también tengo cuadernos de viajes, muchas ideas, papeles en las carpetas y lienzos en blanco, por si algún día algo algo en ellos.

Pero lo que más tengo en mi estudio es tiempo y la suerte de poder perderlo con alegría, sin sensación de culpa ni remordimiento.

domingo, 4 de marzo de 2012

aire...

"Una sonrisa, pero que sea incierta o vagamente inefable, como la nostalgia irremediable y sutil de quien sabe que todo es vano y que los vientos que hinchan las velas de los sueños no son más que aire, aire, aire." (A. Tabucchi)





Llevo conmigo desde hace años esa frase de Tabucchi, como una oración me la repito cada vez que siento esa nostalgia irremediable y sutil, porque sé que todo es vano y que los vientos que hinchan las velas de mis sueños no son más que aire, aire, aire.

También me la repito cuando el aire cae y ya no hincha las velas ni mueve los sueños.

viernes, 2 de marzo de 2012

en la antigua china...



" En la anatigua china existía la costumbre de observar el cielo através de un tubo delgado y de juzgar las obras de arte mirándolas através de una estrecha hendidura."

Eran sabios los antiguos chinos, sabían que en el cielo inmenso se pueden descubrir mágicos paisajes si se recortan y delimitan, también sabían que las obras de arte se multiplican si se saben fragmentar para después contemplarlas de nuevo completas.
Yo algunas veces intento mirar los recuerdos através de un tubo delgado y juzgarlos mirándolos através de una estrecha hendidura.

Algunos recuerdos son como el cielo o como las obras de arte.

miércoles, 29 de febrero de 2012

adrián...



Adrián con apenas cuatro años me dibujó, para él yo era entonces grande y tenía unas extrañas manos que se extendían por el espacio como cuerpos, como montañas o como flores, mi cabeza era amarilla, tenía el pelo largo y horizontal, parecido al mar y un vestido rojo y verde, se dibujó a si mismo pequeño y marrón bajo mi brazo extraño, a mi sombra. Aquella tarde estuvimos dibujando en el suelo, llovía y no pudimos ir a los columpios del parque. Se sentó sobre el papel grande y se concentró, me miró y sin dudar trazó líneas firmes y seguras después coloreó con el pincel, mojándolo en la acuarela, sin pensar. Para explicar lo que había hecho escribió torpemente nuestros nombres.

Intenté aprender de él, yo no se si cuando fui niña era capaz de dibujar así, ahora no, no podría hacer un dibujo tan bueno.

lunes, 27 de febrero de 2012

gente rara...



Hay gente rara en todas partes, algunas veces en los lugares más extraños aparecen como por arte de magia.
¿Cuantas pisadas raras habrán roto el mármol?
Es un pasillo en un palacio. Los palacios también son raros, sobre todo ahora cuando pasan por las estancias raras turistas normales y ya no vive la auténtica gente rara que los habitaron. Sin embargo aún se puede identificar a la gente rara. No es rara por su aspecto la gente rara, he descubierto que la verdadera gente rara no intenta llamar la atención, aunque siempre, sin duda, se distingue del resto y de algún modo brilla.

Por un pasillo de mármol oigo el taconeo de unas botas negras y se eclipsa el murmullo. Alguien pasa a mi lado dejando en el aire su huella rara.

sábado, 25 de febrero de 2012

líquido...




Los sueños que tengo son líquidos, hay gente que tiene sueños sólidos y seguros, los construyen de piedra y les sirven para esconderse de la vida o del frío o del miedo. Mis sueños son líquidos, sé que resbalan, que fluyen, que cambian, que algunos se van evaporando y cuando voy a mirarlos encuentro sólo un charquito pequeño. También me mojan a veces o me inundan y en vez de protegerme me hacen tiritar y me estremezco. Es cierto que también me refrescan en verano o que puedo incluso beberlos y disolverme en ellos.
Los grandes sueños sólidos serán como lastres pesados.

Mis sueños líquidos no pesan y me los puedo llevar donde quiero.

jueves, 23 de febrero de 2012

pinceles...



Pinceles en un tarro, carboncillo sobre papel.
Algunos objetos nos acompañan a lo largo del tiempo, es curioso que suelen ser los objetos más modestos, los que se quedan callados en los rincones, sin brillar ni hablar alto, son los que se usan en silencio. Heredé de mi abuelo su maletín de pintura. Durante algún tiempo, cuando comencé a pintar, usé sus tubos de oleo viejos que estaban duros y resecos, pero lo hacía con la sensación mágica de utilizar los colores del pasado, creía ingenuamente que así mis cuadros serían más buenos. En la estantería de mi estudio aún tengo varios pinceles de aquellos que encontré en la caja de caoba de mi abuelo.

Como si  hubiese heredado una joya los pinceles me acompañan a lo largo del tiempo.

martes, 21 de febrero de 2012

un círculo...



Mi mano en un círculo.
En un café modernista. Al fondo, creo, tocaban el piano. Había lámparas con lágrimas de cristal y muchos espejos dorados. Madera tallada. Mesas pequeñas y sillas con ornamentos de hojas y volutas. Sobre la barra una bandeja de flores y frutas, ahora pienso que eso no lo veía nadie, solo yo. En la calle el mundo pasaba rápido, sucede a veces que el ritmo no sigue al tiempo. Aquí todo es lento, antiguo, huele a viejo. Tras el cristal de la puerta el mundo es nuevo. Hay tiendas con letreros grandes. Móviles sonando, la gente corre, fluye rápido el invierno. En alguna gran ciudad pasé toda la tarde en un café modernista, uno de esos lugares sin tiempo.

Apoyé la mano en un círculo con la emoción de pensar que alguien alguna vez habrá apoyado la mano en un círculo sin saber si alguien apoyó también la mano en el círculo del tiempo.

lunes, 20 de febrero de 2012

proa...



Algunas veces me voy a la proa del barco mientras navega. Para mi es el sitio más hermoso del mundo, todo se confunde, cielo y mar, el aire también cambia de dimensión y se hace denso, de la densidad del agua, entonces no comprendo como puedo respirar y llego a sentir que vuelo, sólo el sonido de las olas rompiendo en el casco del barco me recuerda que sigo sobre el mar, pero todo queda lejos, incluso los colores están lejos, yo estoy lejos. En esas ocasiones siento tan fuerte la emoción del mar que me estremezco, después intento contárselo a alguien o lo escribo.

Está claro sin embargo que ciertas emociones es imposible transmitirlas.

viernes, 17 de febrero de 2012

la camelia...

                                   


La camelia ha florecido bajo el frío intenso. Me impresiona que florezca en invierno, cuando el sol no consigue bajar hasta el patio rojo y se queda arriba, en la terraza, calentando el jazmín y el romero. Algunos días parece que la fuente va a congelarse, cuando meto la mano para sacar las hojas que han caído me duelen, de fría que está el agua, los dedos.
La flor de la camelia es de seda, de algodón, de espuma, tan frágil como una ola o como un secreto.

Sin embargo aún siendo tan hermosa es valiente y florece en invierno.

miércoles, 15 de febrero de 2012

se escriben con r...



Se  escriben con "R" muchas palabras que retumban, también resuenan en el fondo del alma. Rojo como el corazón, como muchos recuerdos, releer, rebuscar, regañar. Reír y las risas rojas, rascar cuando es como acariciar pero un poquito más fuerte. Redondo o rectangular. La rama del almendro, la rosa y el ruiseñor. El rincón donde me escondo. La niña rubia. El romero. Rogar si pedir se queda corto. Reloj cuando falta o sobra tiempo. La ribera del río y me río de las ilusiones o de los recuerdos. Rizo. Rezar aunque no se crea en nada. Razón. Rumor, sobre todo el rumor de la olas que rompen o de las ramas cuando las revuelve el viento, también hacen rumor los remordimientos que retumban y resuenan en el fondo del alma. Recomenzar. Rojo otra vez, resbalar, rescatar. Respirar. Reconocerse, cosa de un instante.

R O M A que es A M O R escrito al revés.

martes, 14 de febrero de 2012

las cosas menores...




Mi tiempo es lento, lleno de cosas menores y vida silenciosa.
En algunas mañanas de tiempo lento disfruto de las cosas menores que me rodean y en silencio ojeo libros de arte. Hay una pintura de cosas menores y de vida silenciosa, como la mía.
Me detengo hoy en un fragmento de un cuadro de Willem Claesz Heda, "Naturaleza muerta con pastel de moras".
Una esquina de una mesa con mantel de lino, un hermoso vaso de cristal se ha roto sobre el plato con restos de pastel, los trozos de vidrio se mezclan con las moras y los frutos secos. Hay silencio, sí, porque ya ha pasado todo y porque la pintura detiene el tiempo, pero vuelan en el aire las palabras dichas, el vino que se ha bebido en esa copa rota, el olor del pastel, la violencia quizá, el abandono.




¿Cuanto puede esconder la vida silenciosa y las cosas menores?

domingo, 12 de febrero de 2012

entre las piedras...



Entre las piedras una pinza coja. Yo paseaba por una calle desconocida. Cuando uno viaja solo algunas veces te acompaña la ausencia y hablas con ella cuando te sientas a tomar un café o un vino en la ribera del río. La ausencia puede llenarlo todo cuando te acompaña y al caminar por las calles te va indicando con el dedo las cosas que tu no verías si fueses solo. La ausencia me enseñó que los atardeceres huelen a barco y que las calles terminan en el mar.
La pinza coja nos sorprendió a la ausencia y a mi caminando sin rumbo y pensando tonterías. Estuvimos un buen rato mirando las piedras antes de descubrir que entre el tiempo y el musgo dormía una pinza coja. Tal vez estaba simplemente jugando a camuflarse y a ser otro. Querrá ser parte del muro, tendrá la ilusión de ser piedra, aunque sea de madera vieja y esté coja, me dijo la ausencia con ironía. Algunos aún tenemos sueños y nos escondemos para cumplirlos.

Después la ausencia me cogió de la mano y seguimos, en silencio, caminando hacia el mar.


viernes, 10 de febrero de 2012

el olivo...



El olivo estaba tras la valla del cortijo. Un verano, antes de que lo vendiesen mis padres, pasé allí todos los días y todas las noches. En el cortijo bajo una sierra agreste y azul.
Creo que fue allí donde aprendí a sentir profundo y a pensar suave. A la sombra del olivo.
Pusimos una hamaca donde íbamos durmiendo por turnos nuestros sueños. De mi padre eran las horas de la siesta, después de haber comido junto a la alberca, él dormía y roncaba con las chicharras. Mi madre prefería el atardecer, yo la noche profunda o los amaneceres frescos.
Algunas veces puse bajo el olivo una mesa de madera, un mantel antiguo y unas sillas, cogía flores del campo y las ponía en un jarrón con tomillo y romero. Encendía velas que colgaba de las ramas en tarritos de cristal, nos sentábamos allí a cenar y a hablar como los grillos, bajo las estrellas.
Perdimos el cortijo, los veranos y la familia, pero quizás estén aún en la corteza del olivo viejo nuestros sueños y las palabras que dijimos, incluso las que no llegamos a decir.

Los árboles viven y recuerdan mucho más que nosotros.

jueves, 9 de febrero de 2012

jueves...



Jueves noche. Hace frío pero no he podido encender la chimenea, he llegado tarde y he encendido sólo las velas, aún así la penumbra es mágica. No he puesto la televisión, sólo la música, para mi esta música es como una banda sonora, tarareo y me pierdo. Traigo recuerdos y sueños. Puedo hacer que se mezclen, como se mezclan las luces con las sombras, como cuando se mezclan los colores o se amasa el barro, puedo creer que nada es real. Incluso puedo hacer que el tiempo pase o se detenga. Soy niña ante las figuras de luz que hacía mi madre con el cigarro en la oscuridad antes de dormir, soy yo ahora poniendo flores en un jarrón que nadie verá, soy quien habla y quien calla, quien se muestra y quien se esconde.

No importa, la realidad y el sueño, el pasado y el presente, la sombra y la luz.

nubes bajas...



Las nubes, como muchas cosas en la vida, suelen sorprenderme. Me sorprenden algunas personas y casi todos los animales. Me sorprende el tiempo y como pasa rápido o  muy lento, me sorprenden las piedras, las palabras y algunos besos. Me sorprenden las risas y cuando las risas nacen de los recuerdos, me sorprenden las lágrimas si no las espero. Me sorprende siempre el mar y el amor.
Era un anochecer limpio, subía por la carretera de curvas que me lleva al pueblo, me sorprendió el galopar de las nubes bajas conquistando el cielo.

La luna las miraba también, sorprendida como yo.

martes, 7 de febrero de 2012

el sofá...



Llego en alguna noche oscura, pero ni la soledad ni el frío me preocupan, traigo dentro una alegría suave, deseo tumbarme en el sofá, taparme con la mantita blanca y mirar el patio rojo, las luces tras las macetas grandes dibujan unas sombras tan hermosas que puedo mirarlas durante mucho tiempo, el tiempo se pierde cuando me tumbo por las noches en el sofá. Normalmente pongo alguna música delicada, pero no siempre, muchos días el silencio es más dulce que el sonido. Abro un libro y comprendo el origen de esa alegría que me empujaba mientras caminaba por las calles oscuras.

La alegría, el patio rojo, la noche, un libro, el sofá.

lunes, 6 de febrero de 2012

el gran canal...



Otra vez Venecia. Lo bueno de dibujar cuando se viaja es que cuando vuelve a abrirse el cuaderno que se llevó al viaje aparece el recuerdo. Una fotografía detiene el tiempo, un dibujo atrapa el recuerdo. Al dibujar hay que pararse, buscar un rinconcito donde sentarse y mirar, hay que conseguir que la mirada salga por los dedos, dibujar es acariciar y es mentir, al dibujar uno puede transformar las cosas que ve, idealizarlas. Venecia sin turistas, una puesta de sol en el gran canal.

Paso las hojas del cuaderno en una tarde de invierno persiguiendo recuerdos.

domingo, 5 de febrero de 2012

se puso el sol...



Se puso el sol en el puerto. El sol se va y viene todos los días, desde el infinito pasado y hasta el infinito futuro se irá y vendrá cada día, es una de las pocas cosas ciertas que dan un poco de seguridad en el vivir.
Lo impresionante es que sabiendo que sucederá cada día de la vida, cuando uno se detiene a ver el sol que se va se siente una emoción nueva.

Infinita también.

viernes, 3 de febrero de 2012

un prosecco...



Un prosecco y un panino en Venecia.
Cuando viajo, suelo volver siempre al mismo sitio si he encontrado lo que buscaba, la gente no lo hace y cuando viaja va siempre a otro lugar, parece que se pierde el tiempo si se repite, creo que tienen razón y hacen bien en ir a la búsqueda de otras cosas, pero cuando yo viajo hago lo que quiero y quiero volver. No me importa perderme otras cosas que quizás no llegue nunca a descubrir, de todos modos es imposible conocerlo todo.
En Venecia descubrí el primer día una terraza junto a un canal, era un sitio increíblemente tranquilo, sin bullicio ni turistas, seis mesitas al borde del canal y una especie de quiosco donde tenía que entrar a pedir mi prosecco y mi panino, me sentaba en una mesa al sol y allí leía o dibujaba y dejaba pasar las horas del medio día en un sueño fantástico, estar en Venecia junto a un canal tomando un prosecco al sol del invierno.

Repetir lo bueno nunca me ha parecido una mala idea.

miércoles, 1 de febrero de 2012

en lo más profundo del invierno...



"En lo más profundo del invierno finalmente comprendí que dentro de mí hay un verano invencible"  (A.Camús)

En verano los días son largos. El objetivo fundamental es buscar la sombra y tirarse al mar. Cuando el viento lo permite se sacan las velas y el barco navega. Silencio, horizonte, gaviotas. Algunos pensamientos se diluyen, sensaciones o sentimientos siempre suaves y adormecidos, todo azul. A veces se ven delfines y entonces se siente una enorme felicidad, azul como todo.
Al caer la tarde se vuelve a puerto. Encender la vela que cuelgo en la botavara, una copa de cava, algunos libros y la puesta del sol.

Busco en la memoria mi verano invencible para que me salve del frío y de la melancolía en estas largas tardes profundas de invierno o de recuerdo azul.

martes, 31 de enero de 2012

una bandeja de hierro...



Al salir de clase en una tarde de invierno paseé por las calles de la ciudad con un amigo. Hablábamos de cosas pequeñas, las cosas pequeñas suelen llenar los momentos grandes. Él es alto y guapo, al caminar con él me sentía orgullosa de ir a su lado y de sus palabras.  Me hacía reír. Lo acompañé a un anticuario, teníamos que ver unas sillas  para su comedor. Me pidió consejo pero le dije que no me gustaban esas sillas. Cuando veo cosas antiguas tengo una especie de sensibilidad extraña, los objetos me dicen si se merecen una nueva vida, aquellas sillas no se merecían convivir con mi amigo alto y guapo.
En una esquina del anticuario, entre tanta cosa vieja, descubrí una bandeja de hierro pintada, deteriorada y bella, sugerente, colores vivos en formas diluidas, el tiempo sobre una bandeja de hierro, un tesoro por diez euros.

Esa bandeja se merecía venir a vivir conmigo. Ahora está en mi terraza y en las noches de verano pongo sobre ella las velas y las copas de vino cuando subo a mirar estrellas.

lunes, 30 de enero de 2012

desde la ventana...




Desde la ventana del baño de esta casa veo muy cerca árboles muy verdes, detrás cielo muy azul. Nada más, es cierto que si buscase con la mirada rincones o si mirase hacia el suelo vería un trocito de calle, algunos coches aparcados y una esquina del contenedor de basura, pero ¿para qué voy a buscar hacia abajo la realidad si puedo perderme en el cielo? Lo pienso por las mañanas mientras me ducho mirando las hojas que brillan y se mueven al son de alguna brisa, entre las ramas también hay pájaros que cantan y yo sonrío porque podría estar en un bosque o en una isla. No miro a la calle ni al contenedor y me siento feliz. Es fácil sentirse feliz si se sabe dirigir la atención y la mirada.

Hay sólo que aprender a distinguir, entrenarse e intentarlo.

sábado, 28 de enero de 2012

la música...



La música se disfraza a veces de nubes negras. Sin truenos ni relámpagos que avisen de la tormenta, descarga la tristeza como la lluvia por sorpresa. Si no se esperaba el chaparrón, entonces la música te inunda de pena. Es cierto que hay también nubes blancas que traen una música suave y fresca como la lluvia finita de algunas primaveras, esa otra música alegra y empuja a caminar tarareando y moviendo la cabeza.

Lo bueno de la música triste de las nubes negras es que pasa limpiando el aire y el alma, como pasan las tormentas.

viernes, 27 de enero de 2012

aunque esté cerca...




Aunque esté cerca está lejos el mar. Sentimos lejos tantas cosas que están cerca, podrían casi tocarse con la punta de los dedos, como la felicidad. Una barca atada en la playa oye el romper constante de las olas que estando cerca están lejos, también las huele y al atardecer siente una pena infinita. Cuando se desea lo que estando cerca está tan lejos. Cuando se quiere ir pero se está atado, como la barca, tan cerca del mar.

Hay quien rompe el cabo, se lanza al mar y navega.

jueves, 26 de enero de 2012

almendros...



Los almendros ya han florecido al sur de Granada. El campo que rodea el pueblo donde vivo se ha vuelto blanco o rosa y como en estos días el cielo es azul sin descanso las flores pequeñas parece que brillan. Si sopla un poco de viento entonces se balancean y algunos pétalos caen como copos de nieve.
He puesto en mi casa alguna rama de almendro en flor, vibran en mi las flores que le he robado al campo. Es cierto que los sentimientos del corazón surgen al tener contacto con las cosas.

Basta con una rama de almendro para llenar el corazón de alegría y esperanza.

miércoles, 25 de enero de 2012

elvira...



Es el último dibujo que hice de mi madre, una tarde de verano. Poco antes de morir.
Se llamaba Elvira, mi madre, como yo. Para mi madre llamarse Elvira era un orgullo porque así se llamó su madre y su abuela y todas las primogénitas de aquella familia que procedía de Italia. El día 25 de enero es Santa Elvira y para ella era un día muy especial, hacíamos de ese día una fiesta, ella me regalaba cosas, hacía la comida que me gustaba, dejaba que me vistiese con su ropa y me acostase en su cama.Yo le daba besos.
En ese día hablábamos de mi abuela Elvira y de la Elvirita pequeña que yo tendría cuando fuese mayor. Pero no he tenido hijos, se ha roto la cadena.
Aún así el 25 de enero sigo haciendo una fiesta.

Hoy es el día. Felicidades.

lunes, 23 de enero de 2012

ella...



Él tenía la costumbre de sentarse todos los días a la una en la cocina. Le gustaba mirar a la criada que a esa hora le preparaba el almuerzo, no miraba a la mujer, que era mayor y descuidada, no miraba sus piernas ni su espalda curvada por el peso de la vida y tantos años en la cocina. Miraba los movimientos certeros y precisos de esa mujer preparando la comida, la seguridad que emanaba en ese espacio tan reducido, el control de los cacharros y la destreza de sus manos estropeadas por el agua constante y el trabajo duro.
Tenía la costumbre de quitarse la chaqueta cuando volvía del despacho, colgarla en el perchero de la entrada y sentarse en la cocina, sin hablar. No había nadie más. Se había ido su mujer hacía años y sus hijos se fueron también. Sólo esa mujer que había servido en la casa desde siempre, él no recuerda como fue cuando entró a trabajar con quince años, no se lo pregunta, sólo la mira cortar la verdura o macerar la carne, no sabe si ella siente o piensa. No le habla nunca. Tenía la costumbre de mirarla mientras preparaba la comida.

Ella vivía para él.

sábado, 21 de enero de 2012

el ángel...




"Y el ángel en la orilla se viste súbitamente de aire y hojas"
Casi siempre al otro lado, tras el agua que fluye.
Inalcanzable a no ser que te arrojes al torrente, ¿lo harás?

En la otra orilla se refleja el misterio.

jueves, 19 de enero de 2012

la belleza...



"la belleza es siempre una promesa de felicidad" (Stendhal)

Aunque me vengan a la mente y a la piel sensaciones vibrantes sobre todo lo que pueda ser una promesa de felicidad, hago un esfuerzo por dirigir la mirada a algo que tengo cerca, que es bello y simple. Puede ser la flor que puse en la escalera para descifrar mejor los matices del blanco y pasear la mirada por curvas sutiles y blandas.

Aquí me quedo, en la promesa efímera de la felicidad.

miércoles, 18 de enero de 2012

menguante de enero...



Esta mañana en el pequeño patio he podado el prunus y el jazmín. Hacía frío. Me he subido a la escalera y con cuidado he ido cortando las ramas teniendo en cuenta donde están las yemas para no dañarlas. Algunas veces hay que pensar en el futuro y saber que es bueno cortar las ramas secas porque solo así florecerán de nuevo.

Luna menguante de enero. Es el tiempo de cortar las ramas secas soñando con la primavera.



martes, 17 de enero de 2012

buda...



En una pequeña hornacina blanca en mi dormitorio blanco, tengo un buda blanco. No representa para mi a ningún dios, ni ninguna creencia, ni tiene más significado que el de ser una hermosa figura blanca que sonríe. Me la regalaron mis padres cuando me vine a vivir a esta casa, ellos la tenían en una cómoda del salón, me había acostumbrado a verla rodeada de otros muchos objetos bellos, una lámpara de porcelana, unos candelabros de plata, una fuente de cristal de roca, una colección de cajitas de marfil y nácar, una daga con el puño de asta tallada, un jarrón donde mi madre solía poner hojas de hiedra que cortaba del patio y las cartas sin abrir que se dejaban abandonadas durante meses allí, en aquella cómoda.
Perdido entre otras muchas cosas que llenaban la casa, el buda blanco se hacía invisible, sabía que mi padre lo apreciaba mucho porque siempre lo había tenido cerca, difuminado también entre miles de otros objetos que llenaban aún más su casa familiar.
Yo de niña solía pasar mucho tiempo observando todas aquellas cosas, cuando jugaba sola (casi siempre jugaba sola) le inventaba una historia a cada objeto y después lo trasladaba con la imaginación a otro espacio distinto creado por mi. Soñaba que le daba a cada cosa una vida nueva. Porque los objetos tienen vida y muchas historias que contar.
El buda blanco está ahora en la hornacina blanca de mi dormitorio blanco. Aislado, se ha hecho más grande y más importante. Lo miro cuando me despierto y sonrío como él.

Los sueños de los niños algunas veces se hacen realidad.

domingo, 15 de enero de 2012

me esconderé...



Me esconderé tras las sonrisas y las palabras.
Procuraré rodearme de objetos bellos que distraigan la atención de los que se me acerquen y que a mi me reconforten, buscaré pensamientos con los que poder amenizar alguna conversación por si alguien quiere hablar conmigo. Mantendré en secreto mis rincones y solo dejaré ver algún fragmento que  permita a alguien conocerme un poco. Me haré un escudo al vestirme, tengo que protegerme del mundo, me cubriré con gasas, me adornaré los dedos y cuando mueva la mano para indicar una sombra o hacer una caricia ver algo que brille.
Me haré un castillo pequeño donde pasar los días y dormir segura.
Y si dejo caer el escudo,

entonces me esconderé en el mar.

viernes, 13 de enero de 2012

mi amigo...



Yo no tengo muchos amigos, conozco a mucha gente, aprecio y confío en bastante gente, quiero a muchas personas, también amo. Pero tengo un sólo amigo. Cuando lo conocí no pude imaginar que el tiempo largo y la vida lo convertiría en mi único amigo. Esas cosas no se saben, uno puede pensar que se enamorará de alguien cuando lo conoce, incluso que se casará con él, pero no se puede distinguir quién será el amigo, eso solo lo dice el tiempo, la certeza del amigo necesita una historia. Mi amigo y yo tenemos ya un historia.
Nunca ha hablado mucho mi amigo, yo siempre he hablado más, siempre he dicho yo las cosas más tontas y he tenido las ideas más absurdas. Él me ha ayudado del modo en el que ayuda un amigo, sin hacerse notar. Sólo un amigo respeta sin reproches y perdona sin decirlo. Mi amigo es la única persona que ha sabido calmarme con una mirada, con la misma mirada me ha puesto en mi sitio y además me ha hecho reír. Eso solo lo puede hacer un amigo.

Tengo un collar de perlas sobre terciopelo rojo. Me lo regaló mi amigo.

miércoles, 11 de enero de 2012

la edad del amor...




Cuando nació el amor fue blandito y suave, si se pasaba la lengua por su contorno sabía dulce o picante o salado, según el día o la hora. También tenía colores tornasolados que cambiaban con el sonido de las palabras o el trinar de los pájaros. De joven el amor era orgulloso y pensaba que ningún otro amor podía ser tan bello como él. Fue madurando el amor sin mirarse al espejo, no vio cómo le salían espinas, al amor.

Tiene edad el amor. Pero es siempre hermoso y complicado, el amor.

martes, 10 de enero de 2012

la puerta...



Algunas puertas, no todas, tienen la cualidad de comunicar mundos.
Cuando yo abro la puerta de mi casa blanca procuro cerrarla rápido para que no entre mucho del mundo exterior y conservar intacto este que he creado, pequeño y mágico.
Anoche atravesé esa puerta después de muchos días y la casa me recibió como cuando vuelves de lejos y alguien querido te abraza. Me esperaba sin reproches, serena. Todos sus rincones se alegraron de verme, como yo me alegré de volver y encontrar refugio.

Atravesar una puerta y entrar en otro mundo.
Atravesar una puerta y encontrar refugio.


domingo, 8 de enero de 2012

recomenzar...



Durante muchos años hice dibujos pequeños que eran piedras. Fueron una serie.
Los llamé un mundo de piedra, las piedras volaban. Eran piedras que estaban en el suelo y se escapaban, o se acumulaban en montones y alguna se salía por el margen. Años dibujando piedras, he regalado muchos de esos dibujos y tengo otros muchos guardados. He encontrado este, piedras que hacen un muro quizá, una vuela, arriba esperan más piedras, pero no la atrapan, hay aire. Tal vez mi sueño sea ser esa piedra que escapa.

Recomienza la rutina. Ya he comprendido que incluso dentro de un muro se puede volar.

sábado, 7 de enero de 2012

prometo...




Prometo que desharé los nudos que haya hecho, lo prometo. Prometo que nunca seré normal, puede que algunas veces salte por la borda, incluso en días de invierno,  pero prometo secarme después bien el pelo y abrigarme, lo prometo. Prometo que inventaré juegos, haré figuras con las sombras, aprenderé a hablar en silencio. Una vez al año echaré al mar todos los deseos, lo prometo. Prometo que no dejaré que pase ni un día sin risas, aunque no tenga ganas me reiré, lo prometo. Prometo que no pediré nada serio, puede ser que pida un beso o que pida ayuda.

Pero no pediré promesas, lo prometo.

jueves, 5 de enero de 2012

nácar...



Hay objetos que llegan por casualidad y se hacen fuertes en la vida (también sucede con algunas personas).
Yo hice una reforma en esta otra casa, no es la casa blanca y pequeña que está entre la montaña y el mar. En esta casa quise buscar colores y que los espacios fuesen diáfanos y versátiles. Tiene grandes cristaleras, al fondo el mar, como siempre en mi vida, el mar. A través de esas cristaleras grandes entra mucho sol y toda la luz. También entra mucho cielo y cuando sopla levante entra el viento salado llenando los rincones.
Sobre la mesa del comedor había soñado una lámpara antigua quizás y esperaba encontrarla en alguna esquina de la vida, yo siempre creo que las cosas y las personas aparecen si se desean. Pero hay cosas (o personas) que sorprenden, no se deseaban, no se habían ni imaginado, cuando llegan uno comprende que son perfectas. Apareció esta lámpara de nácar y la puse sobre la mesa del comedor, me gusta mirarla cuando está apagada, me gusta tocarla y abrir la ventana para que la brisa haga sonar su tintineo casi cristalino. Me gusta cuando la enciendo y se convierte en un foco dorado. Tiñe la habitación y me llena de felicidad.

Como las personas que no se buscaron y dan felicidad. Esas personas también son de nácar.

miércoles, 4 de enero de 2012

el pez y el anzuelo...



Es un dibujo, es pura mentira.
Es verdad que el anzuelo y el pez están en el mismo mar. Es verdad que el pececito pequeño no le teme al anzuelo grande. Es mentira que el anzuelo y el pez respiren igual. Es mentira que un pez tan pequeño deje una estela tan grande, es verdad que el pececito se enamoró del anzuelo y siguió de largo, es verdad que el anzuelo deseó ser más pequeño. Es verdad el desencuentro. Aunque sea mentira que el pez y el anzuelo respiran igual, es verdad que quisieron tocarse porque están ahí, en el mismo trozo de papel de mar. Es verdad que es pura mentira, pasará el pez y terminarán olvidándose, hay amores imposibles.

Es verdad que a veces somos pez y otras veces anzuelo. También es vedad que hay amores imposibles.

martes, 3 de enero de 2012

pasado...



Tengo un sobrino pequeño. Es el único niño que tengo cerca. Algunas veces mi hermana me lo deja y entonces yo disfruto y aprendo de la infancia. Nunca pensé que un niño pudiese enseñar tanto. Se quedó a dormir. Durmió conmigo en la cama. Me dio patadas porque se mueve mucho por la noche pero algunas veces me cogió la mano y la apretó fuerte, yo no creo haber sentido tanta ternura en la vida. Imagino que los que tienen hijos tendrán una gran sobredosis de ternura. Al despertarnos nos quedamos un buen rato en la cama mirando las luces y las sombras que hace el sol al salir a través de la persiana, cambian muy rápido y es muy divertido, cuando nos cansamos de mirar tantos solecitos chicos el niño me dijo:
"y ahora ¿qué hacemos?"
 "vamos a jugar al tiempo, al pasado, al presente y al futuro, yo digo una cosa en pasado y tu otra"
como es muy pequeño yo no sabía si entendería (no se nada de niños)
"ayer comimos pasta"
"en el pasado yo estaba en la barriga de mamá"
Ese salto al pasado más lejano me sorprendió.
"En el presente te doy un beso" le dije dándole un beso grande y él respondió:
"ese beso ya es pasado"
Creí morir de emoción. Yo he tardado toda una vida en aprenderlo.

Ya no tuve valor para jugar al futuro.

lunes, 2 de enero de 2012

empieza el mar...




                                                      _ E com´ è... il mare, com´ è?
                                                     Sorride...
                                                      _ Bellissimo.
                                                      _ E poi? 
                                                     Non smette di sorridere.
                                                      _ A un certo punto, finisce.

                                                      "Oceano mare" (A. Baricco)


Acaba el mar a un cierto punto. Es bellísimo el mar pero acaba, todo se acaba, el mar también.
No hay que dejar de sonreír por saber que acaba.
Todo, incluso el mar, a un cierto punto se acaba.
Sin dejar de sonreír, allí donde acaba puede ser que empiece de nuevo.

El mar.

domingo, 1 de enero de 2012

año nuevo...




Para el primer día del nuevo año no encuentro nada más gustoso que mi perra que duerme. Mi bolso le sirve de almohada o de compañero, quizás busca solo mi olor y como ya no ve, se siente segura cerca de mis cosas. En el bolso llevo el iPhone, el cuaderno de apuntes, el lapicero del 0,7 y las minas 2b (para hacer dibujos y escribir ideas). También llevo las gafas de sol, las de ver y en invierno los guantes rojos. El monedero. La barra de labios y las llaves. A mi perra le da todo eso igual aunque en esos objetos yo llevo la vida. Todo se podría perder y no pasaría nada, seguiría la vida.

Que en este año nuevo seamos capaces de dormir tranquilos y olvidar las cosas tan absurdas que creemos importantes. ¿qué es lo verdaderamente importante?